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Spanish Translation: El Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) como golpe global

The following is a Spanish translation of a recent article, “The Trans-Pacific Partnership as Global Coup.”

Translation courtesy of El Ciudadano

El Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) como golpe global

¿Por qué tanto secreto?

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En la cumbre de dirigentes de los Estados miembros del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) en noviembre de 2010 participaron: Japón, Vietnam, Australia, Chile, Singapur, EE.UU., Nueva Zelanda, Brunei, Perú y Malasia.

El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) es la negociación comercial más secreta y “menos transparente” de la historia.

Afortunadamente para las poblaciones y sociedades a las que afectará, hay organizaciones de investigación pública y medios alternativos que hacen campaña contra el Acuerdo e incluso han publicado diversas filtraciones de capítulos del borrador. De esas filtraciones, que han sido cubiertas por medios noticiosos dominantes controlados por las corporaciones, podemos llegar a un mejor entendimiento de lo que realmente abarca el Acuerdo Trans-Pacífico.

Por ejemplo, algunos grupos de interés público advierten de que el TPP podría llevar a la pérdida de millones de puestos de trabajo. Como señaló una carta del Congreso al Representante Comercial de EE.UU., Ron Kirk, el TPP “creará políticas vinculantes de futuros congresos en numerosas áreas”, incluyendo “las relacionadas con la mano de obra, patentes y derechos de autor, uso de la tierra, alimentos, agricultura y estándares de productos, recursos naturales, medioambiente, licencias de profesionales, empresas de propiedad estatal y políticas de adquisición de los gobiernos, así como regulaciones financieras, de los sistemas de salud, energía, telecomunicaciones y otras del sector servicios”.

En otras palabras, el TPP va mucho más allá del “comercio”.

Apodado por muchos “NAFTA2 (TLCAN) a lo grande” y “golpe corporativo”, solo dos de los 26 capítulos del TPP tienen realmente algo que ver con comercio. En su mayor parte otorga nuevos derechos y privilegios de largo alcance a las corporaciones, especialmente en lo relacionado con los derechos de propiedad intelectual (leyes de derechos de autor y de patentes), así como limitaciones de las regulaciones gubernamentales.

Los documentos filtrados revelaron que el gobierno de Obama “se propone conceder nuevos poderes políticos radicales a las multinacionales”, ya que Obama y Kirk han emergido como grandes propugnadores “de políticas que han sido rechazadas desde hace tiempo por activistas ecológicos, defensores de reformas financieras y sindicatos, porque erosionan protecciones cruciales de las leyes internas”.

En otras palabras, las ya inefectivas y en su mayoría desdentadas regulaciones ecológicas, financieras y laborales existentes son inaceptables para el gobierno de Obama y las 600 corporaciones alineadas con el TPP al que imparten sus órdenes.

El acuerdo estipula que las corporaciones extranjeras que operen en EE.UU. ya no estarán sometidas a leyes internas de EE.UU. respecto a las protecciones del medio ambiente, las finanzas o los derechos laborales, y podrían apelar a un “tribunal internacional” que tendría la potestad de invalidar la ley estadounidense e imponer sanciones a EE.UU. por violar los nuevos “derechos” de las corporaciones.

El “tribunal internacional” que dictaría las leyes de los países estaría compuesto de abogados corporativos que actuarían como “jueces”, asegurando así que los casos presentados tengan un juicio “justo y equilibrado”, equilibrado y justo a favor de los derechos corporativos por sobre todo lo demás.

Una coalición de interés público conocida como Campaña Comercial Ciudadana publicó un borrador del capítulo del TPP sobre “inversión” revelando información sobre el “tribunal internacional” que permitiría que las corporaciones exigieran directamente a los gobiernos que impongan barreras a los “beneficios potenciales”.

Arthur Stamoulis, director ejecutivo de la Campaña Comercial Ciudadana, explicó que los borradores “contienen claramente propuestas diseñadas para dar a las corporaciones transnacionales derechos especiales que van mucho más allá de los que tienen los negocios nacionales y los ciudadanos estadounidenses. Una propuesta que tendría efectos tan amplios en las regulaciones medioambientales, la seguridad del consumidor y otros intereses públicos, merece un escrutinio y un debate público. No se debería elaborar a puerta cerrada”.

Public Citizen’s Global Trade Watch, una organización de interés público, hizo un análisis del documento filtrado sobre inversión y explicó que el tribunal corporativo internacional permitiría que las corporaciones revoquen las leyes y regulaciones nacionales o demanden enormes sumas compensatorias ante el tribunal “empoderado para ordenar el pago de fondos ilimitados del Tesoro del gobierno a inversionistas extranjeros por demandas según el TPP”.

Incluso bajo NAFTA, más de 350 millones de dólares han sido pagados por gobiernos alineados con el NAFTA a corporaciones por “barreras” a los “derechos” de inversión, incluyendo vertederos de desechos tóxicos, reglas de corte de árboles, así como prohibiciones de diversos productos químicos tóxicos.

Porque, seamos claros: para las corporaciones, semejantes regulaciones y preocupaciones por los temas de salud, seguridad y medio ambiente se perciben solo como “barreras” a la inversión y los beneficios. Por lo tanto su “gobierno” demandaría al gobierno extranjero por cuenta de la corporación, basándose en la premisa de que semejantes regulaciones condujeron a una potencial pérdida de beneficios, por los cuales se debería compensar a la corporación.

El TPP permite que las corporaciones demanden directamente al gobierno en cuestión. Todos los países miembros del TPP, excepto Australia, han aceptado adherirse a la jurisdicción de este tribunal internacional, un tribunal irregular y arbitrario no elegido, antidemocrático y dotado de personal por las corporaciones, con autoridad legal por lo menos sobre diez naciones y sus poblaciones.

Además, los países del TPP no han aceptado un conjunto de obligaciones que deberían cumplir las corporaciones en relación con los estándares de salud, trabajo o ecología, y por lo tanto se abre una puerta a que las corporaciones obtengan todavía más derechos y privilegios para saquear y explotar. Mientras se amplían los derechos corporativos se desmantelan los derechos humanos y democráticos.

Una de las áreas más importantes en las que el TPP tiene un profundo efecto se relaciona con los derechos de propiedad intelectual o derechos de autor y de patentes. Las corporaciones han sido grandes defensoras de la expansión de los derechos de propiedad intelectual, es decir, de sus derechos de propiedad intelectual.

Las corporaciones farmacéuticas son muy partidarias de esos derechos y probablemente estarán entre los grandes beneficiarios del capítulo de propiedad intelectual del TPP. La industria farmacéutica se aseguró de que el acuerdo de 1995 de la Organización Mundial del Comercio incluyera contundentes reglas de patentes, pero finalmente consideró que esas reglas no lo bastante duras.

Dean Baker explica en The Guardian que reglas más duras de las patentes establecen “un monopolio garantizado por el gobierno, a menudo de hasta 14 años, que prohíbe que los competidores genéricos entren en un mercado basado en los resultados de las investigaciones de otras compañías que demuestran la seguridad y efectividad de un medicamento”. Baker señaló que semejantes leyes en realidad es “lo contrario del libre comercio” ya que “implican un aumento de la intervención gubernamental en el mercado”, “restringen la competencia y conducen a precios más elevados para los consumidores”.

Esencialmente, lo que esto significa es que en países pobres en los que más gente necesita acceso a medicamentos que salvan vidas, y a menor coste, sería imposible que las compañías o gobiernos fabriquen y vendan marcas genéricas más baratas de medicamentos exitosos cubiertos por patentes corporativas multinacionales. Un acuerdo semejante entregaría un monopolio de controles de precios a esas corporaciones, permitiendo que fijen los precios que consideren adecuados, haciendo así que los medicamentos sean increíblemente caros y frecuentemente inaccesibles para la gente que más los necesita.

Como señaló correctamente el congresista estadounidense Henry Waxman: “En muchas partes del mundo, el acceso a los medicamentos genéricos significa la diferencia entre la vida y la muerte”.

Se espera que el TPP aumente tales derechos de patente corporativos más que ningún otro acuerdo de la historia. Los fabricantes de medicamentos genéricos en países como Vietnam y Malasia resultarían afectados. También afectaría a las ventas de los grandes fabricantes de genéricos en EE.UU., Canadá, y Australia, que suministran medicamentos a bajo coste a gran parte del mundo.

Mientras EE.UU. ha renunciado al derecho de negociar los precios de los medicamentos con las corporaciones farmacéuticas (de ahí el precio exorbitante de los medicamentos adquiridos en EE.UU.), países como Nueva Zelanda e incluso Canadá, en menor grado, negocian precios de medicamentos a fin de mantener bajos los costes para los consumidores. El TPP otorgará nuevos privilegios de negociación a las corporaciones, permitiendo que apelen las decisiones de los gobiernos para cuestionar el alto coste de los medicamentos, o preferir alternativas más baratas. Refiriéndose a esos cambios, el jefe estadounidense de la Campaña Acceso a Medicinas de Médicos Sin Fronteras declaró: “Bush fue mejor que Obama al respecto”.

Pero el TPP no solo amenaza en estos aspectos: la libertad en Internet también es un objetivo importante.

El Consejo de Canadienses y OpenMedia, importantes paladines de la libertad en Internet, han señalado que el TPP “criminalizaría algunos usos comunes de Internet”, incluyendo la descarga de música así como la combinación de diferentes trabajos mediáticos. OpenMedia advirtió de que el TPP “obligará a los proveedores de servicios a recoger y suministrar datos privados sin protección de la privacidad y dará a los conglomerados mediáticos más poder para enviar multas por correo, eliminar contenidos en línea –incluyendo páginas web completas– e incluso cortar el acceso a Internet”.

El capítulo del TPP sobre los derechos de propiedad intelectual también propone nuevas leyes que tendrían que imponer los gobiernos para regular el uso de Internet. OpenMedia también advierte de que, según los documentos filtrados sobre derechos de propiedad intelectual, “puede haber fuertes multas a los ciudadanos comunes y corrientes en línea”, agregando: “podrían multarte por pulsar un enlace, se podrá excluir de Internet a la gente y se podrían clausurar páginas web”.

El TPP, advirtió el fundador de Open Media Steve Anderson: “limitará la innovación y la libertad de expresión”. Bajo el TPP no existe distinción entre violación del derecho de autor comercial y no comercial. Por lo tanto los usuarios que descargan música para su uso personal se enfrentarían a las mismas sanciones que los que venden música pirateada con fines de lucro.

La información creada o compartida en sitios de redes sociales podría llevar a que los usuarios de Internet sean multados, que les confisquen sus ordenadores, les corten el acceso a Internet e incluso a sentencias de prisión. El TPP impone un sistema de “tres golpes” por quebrantamiento del derecho de autor, según el cual tres infracciones llevarían a cortar el acceso a Internet de un grupo familiar.

¿Por qué, entonces, tanto secreto? Los responsables corporativos y políticos estudian muy de cerca la opinión pública; saben cómo manipular al público sobre la base de lo que piensa y cree la mayoría. Cuando se trata de acuerdos de “libre comercio” la opinión pública ha obligado a los negociadores a acuerdos a puertas cerradas y a un secreto inaudito precisamente porque las poblaciones se oponen a semejantes acuerdos de una manera abrumadora.

Un sondeo de opinión de 2011 reveló que el público estadounidense ha pasado –en los últimos años– de una “amplia oposición” a una “oposición abrumadora” contra los acuerdos comerciales del estilo NAFTA.

Un importante sondeo de NBC News-Wall Street Journal de septiembre de 2010 reveló que “el impacto del comercio y de la deslocalización es uno de los pocos temas en los cuales estadounidenses de diferentes clases, ocupaciones y opiniones políticos están de acuerdo”: un 86% dice que la deslocalización de puestos de trabajo por parte de las compañías estadounidenses a países pobres es “una de las principales causas de nuestros problemas económicos”, y un 69% piensa que los “acuerdos de libre comercio entre EE.UU. y otros países cuestan puestos de trabajo en EE.UU.” Solo un 17% de los estadounidenses opinó en 2010 que los “acuerdos de libre comercio” benefician a EE.UU., en comparación con un 28% en 2007.

Porque la opinión pública se opone fuerte –y crecientemente– a los “acuerdos de libre comercio” es necesario hacerlos en secreto con el fin de impedir que el público llegue a conocer acuerdos como el TPP, por no hablar de oponerse a ellos activamente. Y esta, como explicó el representante comercial de EE.UU., es una razón muy “práctica” para todo el secreto.

Por Andrew Gavin Marshall

Occupy.com

Andrew Gavin Marshall es un investigador y escritor independiente basado en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de temas sociales, políticos, económicos e históricos. También es Project Manager de The People’s Book Project.

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Fuente original: Truthout

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Spanish Translation: “Bienvenido a la revolución mundial en la era de furia global”

The following is a Spanish translation of my article, “Welcome to the World Revolution in the Global Age of Rage,” translated courtesy of Verdad Ahora.

Bienvenido a la revolución mundial en la era de furia global

Par Andrew Gavin Marshall

Actualmente estoy escribiendo un libro sobre la crisis económica global y los movimientos de resistencia, rebeldes y revolucionarios globales que han aparecido como reacción a esta crisis. Nuestro mundo está en medio de la mayor crisis económica, social y política que la humanidad ha enfrentado en forma colectiva. El alcance es verdaderamente global en su contexto, y los efectos se hacen sentir en cada localidad. El curso de la crisis económica global es el resultado directo e intencional de la lucha de clases, llevada a cabo por las élites políticas y económicas contra los pueblos del mundo. El objetivo es simple: todo para ellos y nada para ti. Por el momento, la crisis es particularmente grave en Europa, ya que las elites europeas están implementando una estrategia coordinada de lucha de clases contra el pueblo a través de la “austeridad” y el “ajuste estructural”, eufemismos políticos utilizados para ocultar su verdadera intención: la pobreza y la explotación.

Los pueblos del mundo, sin embargo, están empezando a levantarse, amotinarse, resistir y rebelarse. Este breve artículo es una introducción a los movimientos de protesta y rebeliones que han tenido lugar en todo el mundo en los últimos años en contra de los sistemas y estructuras de poder arraigados. No es más que un pequeño adelanto de la historia que se examinará en mi próximo libro. Por favor, considera donar al People’s Book Project para poder financiar la realización de este volumen.

Los que gobiernan y dominan nuestro mundo y sus pueblos están conscientes que los cambios estructurales y sociales que derivarían en disturbios y rebelión social. De hecho, ellos estado advirtiendo sobre la posibilidad de semejantes movimientos revolucionarios globales desde hace varios años. La élite está muy preocupada, sobre todo ante la perspectiva de los movimientos revolucionarios se extiendan más allá de las fronteras y los límites tradicionales de las estructuras estatales. Zbigniew Brzezinski, el ex Asesor de Seguridad Nacional de Jimmy Carter, cofundador de la Comisión Trilateral junto al banquero David Rockefeller, y pensador estratégico achi-elitista del imperio estadounidense, ha estado advirtiendo de lo que él denomina “despertar político global”, como desafío central para las élites en un mundo cambiante.

En junio de 2010, publiqué un artículo titulado, “El despertar político global y el nuevo orden mundial“, donde examiné esta realidad cambiante y, en particular, las palabras de Zbigniew Brzezinski para identificar a la misma. En diciembre de 2008, Brzezinski publicó un artículo para el New York Times en el que escribió: “Por primera vez en la historia humana casi toda la humanidad está políticamente activa, políticamente consciente y políticamente interactiva. El activismo político global resultante está generando un aumento en la búsqueda de dignidad personal, respeto cultural y oportunidades económicas en un mundo dolorosamente marcado por los recuerdos de largos siglos de dominación colonial o imperial extranjera”. Esta situación se vuelve más precaria para las élites, ya que están implementando una transición global donde las potencias del Atlántico – Europa Occidental y Estados Unidos – están experimentando la decadencia de sus 500 años de dominación mundial. Brzezinski escribió que lo necesario para mantener el control en este mundo cambiante es que Estados Unidos impulse “un esfuerzo colectivo hacia un sistema más completo de la gestión global”, o en otras palabras, más poder para ellos. Brzezinski sugirió que, “el anhelo de dignidad humana en todo el mundo es el desafío central inherente al fenómeno del despertar político global”. En 2005, Brzezinski escribió:

No es exagerado afirmar que ya en el siglo XXI, la población de gran parte del mundo en desarrollo está políticamente agitada y en muchos lugares esperando por disturbios. Es una población muy consciente de la injusticia social en un grado sin precedentes, y a menudo resentida por su percepción de falta de dignidad política. El acceso casi universal a la radio, la televisión, y crecientemente, al Internet, está creando una comunidad de percepciones y envidias compartidas que puede ser galvanizada y encausada por las pasiones demagógicas políticas o religiosas. Estas energías trascienden las fronteras soberanas y representan un desafío tanto para los Estados existentes, así como para la jerarquía global existente, sobre la que Estados Unidos aún se posa…

Los jóvenes del Tercer Mundo son especialmente inquietos y resentidos. La revolución demográfica que encarnan es también una bomba de tiempo político. Con la excepción de Europa, Japón y Estados Unidos, el bulto de rápida expansión demográfica bajo la barrera de los 25 años de edad está creando una enorme masa de jóvenes impacientes. Sus mentes han sido movidas por sonidos e imágenes que emanan desde lejos y que intensifican su descontento con lo que está a la mano. Su potencial vanguardia revolucionaria probablemente surgirá de entre las decenas de millones de estudiantes concentrados en la frecuencia intelectualmente dudosa de las instituciones educativas de “tercer nivel” de los países en vías de desarrollo… Por lo general procedentes de la inseguridad social de la clase media baja, e inflamados por un sentimiento de indignación social, estos millones de estudiantes revolucionarios-en-potencia, ya están semi-movilizados en grandes congregaciones, conectados por Internet, y pre-posicionados para una repetición en mayor escala de lo ocurrido años antes en la Ciudad de México o en la Plaza de Tiananmen. Su energía física y frustración emocional está a la espera de ser disparada por una causa, una fe, o un odio.

Importante remarcar que Brzezinski no ha estado escribiendo acerca de este concepto de manera abstracta, sino que durante años ha estado viajando y exponiendo en varias conferencias y think tanks de las élites nacionales e internacionales, que en conjunto formulan la política de las naciones poderosas del mundo. En declaraciones al think tank estadunidense de élite, el Carnegie Council, Brzezinski advirtió respecto “al desafío global sin precedentes que representa este fenómeno único de un masivo despertar político verdaderamente global de la humanidad”, donde vivimos “en una época en que la humanidad en su conjunto se está volviendo políticamente consciente y políticamente activa en un grado sin precedentes, y es esta condición la que está generando una gran cantidad de turbulencia internacional”. Brzezinski señaló que gran parte del “despertar” ha sido apuntalado por el papel de Estados Unidos en el mundo, y la realidad de la globalización (que Estados Unidos proyecta sobre todo el mundo como única potencia hegemónica global), y que este despertar “está empezando a crear algo totalmente nuevo, a saber: un nuevo reto ideológico o doctrinario que podría llenar el vacío creado por la desaparición del comunismo”. Escribió que observa “los inicios, en escritos y agitación, de la elaboración de una doctrina que combina anti-americanismo con anti-globalización, y los dos podrían convertirse en una fuerza poderosa en un mundo muy desigual y turbulento”.

En 2007, el Ministerio de Defensa británico publicó un informe donde analiza las tendencias globales de las próximas tres décadas para mejorar la planificación del “futuro contexto estratégico” de los militares británicos. El informe señaló que: “La clase media podría convertirse en una clase revolucionaria, tomando el papel previsto por Marx para el proletariado…. la clase media mundial podría unirse, usando el acceso a sus conocimientos, recursos y habilidades para dar forma a los procesos transnacionales bajo su propio interés de clase”. En mi artículo de abril de 2010, “La crisis económica global: disturbios, rebelión y revolución“, cité el informe oficial del Ministerio de Defensa, señalando lo siguiente:

La pobreza absoluta y las desventajas comparativas inflaman la percepción de injusticia entre aquellos cuyas expectativas no se cumplen, incrementan la tensión y la inestabilidad, tanto dentro como entre las sociedades y resulta en expresiones de violencia tales como el desorden, la delincuencia, el terrorismo y la insurgencia. También puede dar lugar al resurgimiento de ideologías no solamente anti-capitalistas, sino que posiblemente vinculadas a lo religioso, movimientos anarquistas o nihilistas, pero también el populismo y el resurgimiento del marxismo.

En diciembre de 2008, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, advirtió que la crisis económica podría llevar a “violentos disturbios en las calles”. Dijo que si la elite era capaz de impulsar una recuperación económica para 2010, “entonces, pueden desarrollarse disturbios sociales en muchos países – incluyendo las economías avanzadas”, refiriéndose al mundo occidental e industrializado. En febrero de 2009, el jefe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, advirtió que la crisis económica “podría desencadenar una inestabilidad política igual a la observada durante la década de 1930″. En mayo de 2009, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, declaró que si la crisis económica no termina, “se corre el riesgo de una grave crisis humana y social con implicaciones políticas muy serias”.

A principios de 2009, el alto funcionario de inteligencia en los Estados Unidos, Dennis Blair, Director Nacional de Inteligencia (que supervisa todas las 16 agencias de inteligencia estadounidenses), afirmó que la crisis económica global se había convertido en la principal amenaza para la “seguridad” (es decir, el dominio) de Estados Unidos. Le dijo al Comité de Inteligencia del Senado: “Me gustaría comenzar con la crisis económica mundial, debido a que ya se perfila como la más grave en décadas, sino en siglos… Las crisis económicas aumentan el riesgo de inestabilidad del régimen que se pone en peligro si se prolongan por un período de uno a dos años… Y la inestabilidad puede aflojar las frágiles salvaguardas de muchos países en desarrollo en materia de orden, lo que puede esparcirse de forma peligrosa en la comunidad internacional”. También señaló que, “podría haber una reacción contra los esfuerzos estadounidenses de promover el libre mercado, ya que la crisis fue generada en Estados Unidos… En general, estamos considerados como los culpables de ella”.

En diciembre de 2008, la policía griega disparó y asesinó a un estudiante de 15 años en Exarchia, un reducto libertario y anarquista de Atenas. El asesinato dio lugar a miles de manifestantes y los disturbios esparciéndose por las calles, en lo que el New York Times calificó como “los peores disturbios en décadas”. Aunque desencadenadas por la muerte de la joven estudiante griego, las protestas fueron resultado de problemas sociales profundos y sistémicos, el aumento de la pobreza, el estancamiento económico y la corrupción política. Protestas de solidaridad se llevaron a cabo en toda Europa, incluyendo Alemania, Francia y el Reino Unido. Pero aquello fue sólo una muestra de lo que vendría en los años siguientes.

En los primeros meses de 2009, cuando la crisis económica golpeaba de forma contundente en los países de Europa del Este, con el aumento del desempleo y la inflación, la región se dirigía a una “primavera del descontento“, con protestas y disturbios desarrollándose en Lituania, Bulgaria, y Letonia. En enero de 2009, más de 10.000 personas salieron a las calles en Letonia en una de las mayores manifestaciones desde el fin del régimen soviético. Una manifestación de unos 7.000 lituanos derivó en disturbios, y pequeños enfrentamientos entre la policía y manifestantes tuvieron lugar en Bulgaria, la República Checa y Hungría, mientras que la policía de Islandia lanzaba gases lacrimógenos contra una manifestación de unas 2.000 personas fuera del parlamento, lo que derivó en la renuncia del primer ministro. El jefe del FMI dijo que la crisis económica podría causar más agitación “en casi todas partes”, y agregó: “La situación es muy, muy seria”. Una masiva huelga se llevó a cabo en Francia, sacando a cientos de miles de trabajadores a la calle e impulsando activistas y dirigentes anti-capitalistas al frente de un movimiento social cada vez mayor.

El 1 de mayo 2009 – el día de activismo sindical conocido como “Día del Trabajador” – vio protestas y disturbios generándose a lo largo de Europa, incluyendo Alemania, Grecia, Austria, Turquía y Francia. En Alemania, los bancos fueron atacados por manifestantes, derivando en numerosas detenciones; hubo más de 150.000 manifestantes en Ankara, Turquía; más de 10.000 personas salieron a las calles en Madrid, España; miles de personas salieron a las calles en Italia y Rusia, y el malestar social continuó propagándose por Europa del Este. Los resultados de una encuesta hechos públicos en mayo del 2009 revelaron que en Estados Unidos, Italia, Francia, España, Gran Bretaña y Alemania, la mayor parte de la población consideraba que la crisis económica conduciría a un incremento del “extremismo político”.

En abril de 2009, el G20 se reunió en Londres, y se encontró allí con grandes protestas, atrayendo a decenas de miles de personas a las calles. En el distrito financiero de Londres, los manifestantes rompieron las ventanas del Royal Bank of Scotland, beneficiario de un masivo plan de rescate del gobierno durante las primeras fases de la crisis financiera. Un hombre, Ian Tomlinson, cayó muerto en las calles de Londres después de ser asaltado por un oficial de policía británico, que más tarde fue interrogado bajo sospecha de homicidio.

En noviembre de 2011, se desarrolló un mes de protestas estudiantiles y sentadas en Alemania, Austria y Suiza, generadas por los recortes presupuestarios y los gastos de matrícula. Las protestas comenzaron en Austria, donde los estudiantes se tomaron la Universidad de Viena durante más de un mes, se extendió rápidamente a otras ciudades y escuelas en Alemania, donde alrededor de 80.000 estudiantes participaron en protestas en todo el país, con tomas en 20 universidades a lo largo del país , y la Universidad de Basilea en Suiza, también fue tomada por los estudiantes.

El pequeño país insular de Islandia vivió lo que se ha denominado como la “Revolución de las Cacerolas“, en el país alguna vez calificado por la ONU como el mejor para vivir en 2007, ya finales de 2008, sus bancos colapsaron y el gobierno renunció en medio de masivas protestas. Los bancos fueron nacionalizados, Islandia tuvo una nueva primer ministro, una mujer homosexual que trajo un gabinete de mayoría femenina, despidió a ejecutivos del banco, reescribió la Constitución con una participación ciudadana significativa y el gobierno tomó medidas para cancelar las deudas y se negó a rescatar a los inversionistas internacionales. Ahora, la economía va mucho mejor, y por ello nadie está hablando de Islandia en los medios (lamentable es el poder de la “tiranía” de un buen ejemplo). Islandia ha contratado a un ex-policía caza recompensas para localizar y arrestar a los banqueros que destruyeron la economía del país. Mientras las cargas de la deuda de una parte significativa de la población de Islandia se han suavizado, se proyecta que Islandia tendrá un crecimiento económico más rápido que el de la eurozona y el mundo desarrollado en 2012. Según informa Bloomberg, la principal diferencia entre el manejo de Islandia y el resto del mundo “desarrollado” de la masiva crisis económica, es que Islandia “ha puesto las necesidades de su población por encima de los mercados a cada paso”. En lugar de premiar a los banqueros por haber generado la crisis, como lo hemos hecho en Europa y América del Norte, los islandeses los han arrestado, y han protegido a los propietarios de viviendas en vez de embargarlos.

Cuando Grecia llegaba a dominar la noticia a principios de 2010, con conversaciones sobre un rescate, las protestas comenzaron a desarrollarse con mayor frecuencia en el pequeño país de la eurozona. A principios de mayo, una huelga general fue convocada en Grecia contra las medidas de austeridad que el gobierno estaba imponiendo a fin de obtener el rescate. Fueron incendiados bancos, se arrojaron bombas molotov contra la policía antidisturbios, que arrojó gas pimienta y lacrimógeno, golpeó con lumas a los manifestantes, y tres personas murieron de asfixia en uno de los bancos siniestrados.

En mayo de 2010, el historiador británico Simón Schama, escribió un artículo para el Financial Times titulado “El mundo se tambalea al borde de una nueva era de furia“, donde explicó que los historiadores, “te dirán que a menudo existe un retraso entre el inicio del desastre económico y la acumulación de la furia social”. En el primer acto, escribió, “el shock de una crisis inicialmente genera desorientación y miedo” y una “fiebre de políticos mesiánicos”. En el segundo acto se observa “un público peligrosamente alienado” que “contempla la interrupción brutal de sus expectativas crecientes”, lo que lleva a apuntar a que alguien “tiene que haber diseñado la desgracia común”, lo cual, por cierto, es verdad (aunque Schama no lo diga). Para manejar esta situación, las élites deben involucrarse en el “control de daños” donde los responsables son llevados ante la justicia. Schama apuntó que “el impacto psicológico de la regulación financiera es casi tan importante como su institucionalidad profiláctica”, o, en otras palabras: el efecto de propagandístico de la llamada “regulación financiera” en calmar el enojo de la plebe de enojo es tanto o más importante que las regulaciones financieras mismas. Por lo tanto, los que cabildean contra la regulación financiera, advirtió Schama, “podrían poner en peligro sus propios intereses a largo plazo”. Si los gobiernos no “reafirman la integridad de la administración pública”, entonces el público percibirá que “los perpetradores y el nuevo régimen son cortados con la misma tijera”. Al final, escribió Schama, las élites que tratan de poner en práctica las medidas de austeridad y otros programas presupuestarios impopulares tendrán que “ofrecer una historia convincente respecto al reparto de las cargas”, porque si no lo hacen, “garantizarían que la mala situación se ponga muy fea, muy rápido”.

Cuando el presidente francés, Nicolás Sarkozy, comenzó a implementar medidas de austeridad en Francia, sobre todo la conocida como “reforma de las pensiones”, sindicatos y partidarios organizaron huelgas masivas en septiembre de 2010, reuniendo cerca de tres millones de personas en las calles en más de 230 manifestaciones a lo largo del país. Soldados armados con ametralladoras patrullaron algunas estaciones de metro como funcionarios del gobierno utilizaron la amenaza inflada y convenientemente programada de un “ataque terrorista” de “alto riesgo”. Más huelgas tuvieron lugar en octubre, con los estudiantes franceses uniéndose a la manifestaciones, con estudiantes de alrededor de 400 escuelas secundarias en todo el país construyendo barricadas de contenedores con ruedas para evitar otros estudiantes asistieran a clases, informándose que casi el 70% de los franceses apoyaban la huelga. Los informes de los participantes variaron entre la cifra del gobierno de más de 800.000 personas y la cifra de los sindicatos de 2 a 3 millones de personas saliendo a las calles. El Wall Street Journal describió las huelgas “una respuesta irracional” a la “iniciativa perfectamente racional” de la reformas de Sarkozy.

En noviembre de 2010, los estudiantes irlandeses en Dublín comenzaron a protestar contra el aumento de matrícula en la universidad, con sentadas pacíficas enfrentándose a la violencia de la policía antidisturbios, y cerca de 25.000 estudiantes salieron a las calles. Aquella fue la protesta estudiantil más grande en Irlanda en una generación.

En Gran Bretaña, donde un nuevo gobierno de coalición llegó al poder – reuniendo a conservadores (liderados por David Cameron, el Primer Ministro) y liberales demócratas (liderado por Nick Clegg, viceprimer ministro) – se presentaron alzas de las matrículas universitarias, triplicando el costo de 3 a 9.000 libras. El 10 de noviembre, cuando cerca de 50 mil estudiantes salieron a las calles de Londres, la sede del Partido Conservador en el centro de Londres terminaba con sus ventanas destrozadas por los estudiantes, que luego entraron en el edificio y lo ocuparon, incluso reuniéndose en la azotea del edificio. La policía continuó “conteniendo” a los manifestantes en la zona, no permitiéndoles entrar o salir dentro un espacio cerrado, lo que resultó en reacciones violentas. El primer ministro, David Cameron, calificó a la protesta de “inaceptable”. El Christian Science Monitor se preguntó si los estudiantes británicos eran “precursores de la violencia venidera contra las medidas de austeridad”. Subsecuentemente hubo advertencias de que Gran Bretaña se dirigía a un invierno de descontento.

Decenas de miles de nuevo salieron a las calles de Londres a fines de noviembre, incluyendo estudiantes secundarios que marcharon junto a los universitarios, de nuevo derivando en disturbios, con los medios poniendo su atención el rol de las jóvenes que participaban en las protestas y disturbios. Protestas han tenido lugar en varias ciudades de todo el Reino Unido, en mayor medida pacíficas, a excepción de los ‘disturbios’ de Londres, y con estudiantes tomándose varias escuelas, como Oxford. Las protestas estudiantiles devolvieron la “clase” al discurso político. En noviembre, varias universidades fueron ocupadas por los estudiantes, incluyendo la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la UWE Bristol y el Manchester Metropolitan. Varias de las tomas de escuela se extendieron por días e incluso semanas. Las universidades luego amenazaron con desalojar a los estudiantes. Las tomas de la escuela fueron la representación de un posible nuevo movimiento social construyéndose en el Reino Unido. Algunos comentaristas las presentaron como un “momento de definición política de una generación”.

A principios de diciembre de 2010, el Parlamento británico votó a favor de triplicar el valor de las matrículas universitarias, con miles de estudiantes protestando en las afueras, dando lugar a violentos enfrentamientos con la policía, que irrumpieron a caballo en una multitud de estudiantes, disparando gases lacrimógenos y golpeando con lumas a los jóvenes, como de costumbre. Puesto que las tácticas abiertamente agresivas de la policía para “contener” a los manifestantes generan reacciones violentas, David Cameron, calificó entonces las reacciones de los estudiantes a las tácticas policiales como las de una “turba salvaje.” Un estudiante en silla de ruedas fue detenido dos veces por la policía, y otro estudiante golpeado en la cabeza con una luma terminó con una lesión cerebral. Mientras las protestas se transformaban en disturbios contra la policía durante la noche, un infame incidente llevó a que el príncipe Carlos y su esposa Camilla fueran atacados por los manifestantes mientras su auto cruzaba entre la multitud en lo que se llamó “la peor violación de la seguridad real en una generación”, cuando la pareja real se enfrentó directamente con la plebe furiosa que atacó su Rolls-Royce y Camilla fue incluso ‘pinchada’ con un palo, mientras algunos manifestantes gritaban, “¡que les corten la cabeza!”, y otros coreaban, “¿Cuáles calles? ¡Nuestras calles!”. A medida que las protestas estudiantiles se continuaban durante enero de 2011, el comando anti-terrorista de Scotland Yard se comunicó con funcionarios universitarios solicitándoles datos de “inteligencia”, ya que los estudiantes incrementaban sus actividades de protesta, esperando que tuvieran lugar más tomas.

En diciembre de 2010, se desarrolló una huelga del tráfico aéreo español, que mantuvo en tierra los vuelos de 330.000 personas y que llevó al gobierno a declarar el estado de emergencia, amenazando a los huelguistas con la cárcel si no volvían a trabajar.

A mitad de diciembre, se inició un levantamiento en el país norafricano de Túnez, y en enero de 2011, la larga dictadura de 23 años de un títere franco-estadounidense, Ben Alí, había llegado a su fin. Aquello representó la primera gran chispa de lo que ha llegado a ser conocido como Primavera Árabe. Las protestas fueron al mismo tiempo en erupción en Argelia, Jordania, Egipto, Yemen y otros lugares. A fines de enero de 2011, escribí un artículo titulado, “¿Somos testigos del comienzo de una revolución global?“, apuntando que las protestas en el norte de África estaban comenzando a calentarse sobre todo en Egipto. Egipto entró en su período revolucionario moderno, llevando al fin del reinado del longevo dictador, Hosni Mubarak, y aunque los militares han estado tratando de detener la lucha del pueblo, la lucha revolucionaria continúa hasta hoy, y sin embargo el gobierno de Obama continúa otorgando 1.300 de dólares en ayuda militar para apoyar la violenta represión contra la insurrección democrática. La pequeña isla del Golfo Árabe de Bahréin (que alberga a la Quinta Flota estadounidense) también experimentó un gran levantamiento democrático, que ha sido constante y brutalmente aplastado por la monarquía local y Arabia Saudita, con el apoyo de Estados Unidos, incluyendo la venta de armas a la dictadura.

A principios de 2011, las protestas de los estudiantes británicos unieron sus fuerzas con una protesta social más amplia contra la austeridad del gobierno. Así, las protestas continuaron durante los siguientes meses a lo largo del país, convirtiéndose los bancos en un blanco común, debido a los esfuerzos del gobierno por gastar dinero de los contribuyentes para rescatar a los bancos corruptos mientras recorta en salud, servicios sociales, asistencia social, pensiones y eleva las matrículas. Varias sucursales bancarias fueron tomadas y otros experimentaron protestas – a menudo muy creativas – organizadas afuera de las sucursales de bancos cerrados. El 26 de marzo, cerca de 500.000 manifestantes salieron a las calles de Londres contra las medidas de austeridad. Aún en julio de 2011, una toma de estudiantes de una escuela se mantenía en Leeds.

A lo largo de 2011, las protestas en Grecia acrecentaron su tamaño y furia. En febrero, cerca de 100.000 personas salieron a las calles de Atenas contra las medidas de austeridad del gobierno, dando lugar a enfrentamientos con la policía antidisturbios, que se prolongaron durante tres horas, con la policía lanzando gases lacrimógenos y aturdidores y algunos manifestantes respondiendo con piedras y cócteles molotov. En junio de 2011, Grecia vivió grandes enfrentamientos entre manifestantes y la policía, o lo que a menudo se denomina “disturbios”. Durante una huelga general a finales de junio, la policía fue a la guerra contra los manifestantes reunidos en el centro de Atenas. Las protestas continuaron durante todo el verano y el otoño, y en noviembre, cerca de 50 mil griegos salieron a las calles de Atenas.

En marzo de 2011, cuando Portugal se hundía en su propia gran crisis y se acercaba un plan de rescate de la Unión Europea, alrededor de 300.000 portugueses salieron a las calles de Lisboa y otras ciudades protestando contra medidas de austeridad del gobierno. Impulsadas por la juventud, llamándose a sí misma la “generación desesperada” de Portugal, inspirada en parte por las revueltas juveniles del norte de África, el Financial Times se refirió a ella como “un inesperado movimiento de protesta que ha incorporado algunas de las más profundas reivindicaciones sociales de Portugal”.

Las protestas portuguesas, inspiraron a su vez a los “indignados” o movimiento 15-M español (llamado así por día 15 de mayo, cuando comenzaron las protestas), cuando la juventud – los indignados – o la “generación perdida”, ocuparon la famosa Puerta Sol de Madrid el 15 de mayo de 2011, protestando contra el alto desempleo, la clase política, y el manejo del gobierno de la crisis económica. Las autoridades respondieron de la manera habitual: intentaron prohibir las protestas y luego enviaron a la policía antidisturbios . Miles de españoles – sobre todo jóvenes – ocuparon la plaza central, instalaron carpas y construyeron una pequeña comunidad que participaba en el debate, la discusión y el activismo. En una protesta masiva en junio de 2011, más de 250.000 españoles tomaron las calles en una de las mayores protestas en la historia española reciente. Durante el verano, ya que la acampada fue desalojada, los indignados refinaron sus tácticas, y comenzaron a involucrarse en acción directa reuniéndose en asambleas afuera de los hogares y evitando que los desalojos tuvieran lugar, después de haber detenido a más de 200 desalojos desde mayo de 2011, creando huertos orgánicos en espacios vacíos, apoyando a los trabajadores inmigrantes de las comunidades pobres, y creando “un nuevo clima social”.

Los indignados llevaron a protestas de solidaridad y otras similares en toda Europa, como en Grecia, Bélgica, Francia, Alemania, Reino Unido, y más allá. De hecho, las protestas se extendió incluso a Israel, donde en julio de 2011, miles de jóvenes israelíes establecieron acampadas en protesta contra el aumento del costo de vida y la disminución del gasto social, instalándose en el mismísimo Rothschild Boulevard, un ostentosa avenida de Tel Aviv con el nombre de una dinastía bancaria muy rica. La protesta, organizada a través de medios sociales, se extendió rápidamente por otras ciudades de Israel. A finales de julio, más de 150.000 israelíes salieron a las calles en 12 ciudades de todo el país en la manifestación más grande del país en décadas, manifestándose contra “el aumento los precios y los alquileres, los bajos salarios, [y] el alto costo de la crianza de los hijos y otras cuestiones sociales.” A principios de agosto, otra protesta atrajo a unas 320.000 personas en las calles, llevando a algunos analistas a afirmar que el movimiento representaba “una revolución de una generación nos parecía incapaz de hacer una revolución”. A principios de septiembre, alrededor de 430.000 israelíes salieron a las calles en la mayor manifestación en la historia de Israel.

En mayo y junio de 2011, un movimiento estudiantil entró en erupción en Chile, luchando contra la creciente privatización de su sistema educativo y la carga de la deuda que lo acompaña. El Estado – con los remanentes de la dictadura de Pinochet – respondió de forma habitual: con violencia estatal, detenciones masivas, y tratando de ilegalizar la protesta. En los enfrentamientos entre estudiantes y policías antidisturbios que tuvieron lugar en agosto, los estudiantes consiguieron ocupar una estación de televisión pidiendo una transmisión en directo para expresar sus demandas, con la ciudad de Santiago transformada en “un estado de sitio” contra los estudiantes. El “Invierno Chileno” -, como llegó a ser conocido – se transformó en un movimiento social más amplio, incluyendo organizaciones sindicales, ambientales e indígenas, y continúa hasta nuestros días.

Los Indignados inspiraron entonces el surgimiento del movimiento Occupy, que comenzó con la ocupación de Wall Street en Nueva York el 17 de septiembre de 2011, introduciendo la dialéctica del “99% contra el 1%” en la cultura popular y política. El movimiento Occupy, que refleja las tácticas iniciales de los Indignados de instalar tiendas de campaña para ocupar los espacios públicos, se extendió rápidamente por todo Estados Unidos, Canadá, Europa, y más allá. Las protestas Occupy se desarrollaron en lugares tan lejanos como Sudáfrica, en docenas de ciudades de Canadá, en países y ciudades de toda América Latina, en Israel, Corea del Sur, Japón, Australia, Nueva Zelanda, y en cientos de ciudades en Estados Unidos.

El 15 de octubre de 2011, se desarrolló un día de protesta global, inspirado en la primavera árabe, los indignados, y el movimiento Occupy, con más de 950 ciudades en 82 países de todo el mundo experimentando un día de acción global previsto originalmente por los españoles Indignados como un día de protesta europeo. En Italia, más de 400.000 personas salieron a las calles, en España había más de 350.000, unos 50.000 en Nueva York, con más de 100.000 en Portugal y Chile.

El movimiento Occupy se enfrentó posteriormente con la violenta represión policial y los desalojos de sus acampadas. El Departamento de Seguridad Interna (DHS) estadounidense estaba ocupado espiando a varios grupos Occupy a lo largo del país, y al parecer estuvo involucrado en la coordinación de la represión y los desalojos en contra de decenas de acampadas Occupy, como fue confirmado más tarde por los documentos desclasificados que demuestran la participación de la Casa Blanca en la represión. El FBI también ha emprendido una “guerra de captura” contra los grupos Occupy, en un intento por desacreditar el movimiento y tachar a sus participantes como potenciales terroristas. Siguiendo el ejemplo de cambio táctico en los indignados, los grupos Occupy comenzaron remodelar casas embargadas para personas sin hogar, ayudando a las familias a recuperar sus hogares, interrumpiendo las subastas hipotecarias, e incluso involucrándose en problemáticas de la comunidad local, como los problemas de racismo a través del grupo Occupy the Hood.

A fines de noviembre de 2011, se desarrolló una huelga de trabajadores del sector público en el Reino Unido, con decenas de miles de personas marchando en las calles de todo el país, con aproximadamente dos tercios de las escuelas cerradas y miles de operaciones hospitalarias postergadas, con los sindicatos estimando que hasta dos millones de personas fueron a la huelga. El anfitrión de un popular programa de televisión británico, Jeremy Clarkson, dijo en una entrevista en vivo que los trabajadores en huelga debían ser despedidos y fusilados frente a sus familias.

En enero de 2012, estallaron protestas en Rumanía contra las medidas de austeridad del gobierno, dando lugar a violentos enfrentamientos con la policía, intercambiándose gases lacrimógenos y bombas molotov. A medida que avanzaba el mes, las protestas se hicieron más grandes, exigiendo la renuncia del gobierno. The Economist se refirió a ellas cono el “invierno del descontento” de Rumania. A principios de febrero, el primer ministro rumano renunció frente a las protestas.

En febrero de 2012, comenzó una huelga estudiantil en la provincia canadiense francófona de Quebec contra el plan del gobierno provincial de casi duplicar el costo de la matrícula, llevando a cientos de miles de estudiantes en las calles, enfrentándose con la represión y la violencia estatal, en lo que se conoció como “Primavera Arce“. Al tratar con los problemas de la deuda, la represión y la propaganda mediática, la Primavera Arce representó un ejemplo de organización estudiantil en otras regiones de Canadá y América del Norte. El gobierno de Quebec se opone a los estudiantes organizados, pero trabaja junto al crimen organizado – representa lo que podría llamarse una “mafiocracia” – e incluso aprobó una ley que intenta criminalizar las manifestaciones estudiantiles. El movimiento estudiantil contó con el apoyo y la solidaridad de todo el mundo, incluyendo el movimiento estudiantil chileno, e incluso un grupo de cerca de 150 académicos griegos, que declaró su apoyo a la lucha contra la austeridad de la “huelga estudiantil más grande en la historia de América del Norte.”

En la primavera de 2012, los estudiantes mexicanos se movilizaron detrás del movimiento Yo Soy 132 – o “Primavera Mexicana” – que luchó contra la propaganda mediática y el establishment político en el período previo a las elecciones nacionales, y decenas de miles de personas continuaron marchando por las calles denunciando las elecciones presidenciales como amañadas y fraudulentas. The Economist señaló que los estudiantes mexicanos estaban empezando a “rebelarse”.

En mayo de 2012, tanto los indignados como el movimiento Occupy llevaron al resurgimiento de su activismo en las calles, con las protestas Occupy en Seattle y Oakland derivando en enfrentamientos violentos y represión policial. Las protestas unieron a Occupy con los sindicatos, y también la policía reprimió el resurgimiento de la protesta Occupy en Londres.

En uno de los desarrollos más interesantes en los últimos meses, hemos asistido a la huelga de los mineros españoles en la provincia de Asturias, que tiene aproximadamente a 8.000 mineros en huelga contra las medidas de austeridad, recurriendo a la construcción de barricadas y a la lucha directa contra la policía antidisturbios, que llegó a sus pueblos para aplastar la resistencia de los trabajadores. Los mineros han empleado tácticas únicas, como la construcción de misiles caseros que se disparan contra el avance de las fuerzas de represión policial. A pesar de todos los gases lacrimógenos, balas de goma y lumas siendo utilizados por la policía para aplastar la huelga, los mineros siguen decididos a continuar su lucha contra el Estado. Curiosamente, fue en la misma región de Asturias donde los mineros se rebelaron contra el gobierno de la derecha española en 1934 en una de las chispas más importantes de la Guerra Civil española que enfrentó a socialistas y anarquistas contra Franco y los fascistas. Después de semanas de enfrentamientos con la policía en los pueblos mineros, los trabajadores en huelga realizaron una marcha hacia Madrid para llamar la atención sobre su creciente lucha. Los mineros llegaron a Madrid a principios de julio en medio de multitudes entusiastas, pero se encontraron pronto con la represión policial, dando lugar a enfrentamientos entre las personas y los agentes del Estado. A medida que el gobierno español continuaba profundizando las medidas de austeridad, más de un millón de personas marcharon por las calles de más de 80 ciudades de toda España, derivando en violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía en Madrid.

Esta breve mirada a los movimientos de resistencia, rebeldía y revolucionarios de todo el mundo no es de ninguna manera una lista exhaustiva, ni pretende serlo. Se trata simplemente de una breve ojeada a los movimientos a los que tengo intención de profundizar para investigar y escribir sobre ellos en mi próximo libro, y de plantear la pregunta una vez más: ¿Somos testigos del comienzo de una revolución global?

Yo diría que sí, de hecho, lo estamos. El tiempo que tarde, el cómo se manifieste y se desarrolle, sus fracasos y éxitos, las caídas y los saltos, y todos los demás detalles serán para reconocerlos y examinar en la posteridad. Lo que está claro en la actualidad, sin embargo, es que no importa cuánto los medios, gobiernos y otras instituciones de poder intenten de ignorar, reprimir, dividir e incluso destruir los movimientos sociales revolucionarios que están cambiando y evolucionando crecientemente, en formas a menudo sorprendentes, y con diferentes eventos y problemas desencadenantes. Hay, sin embargo, un denominador común: allí donde hay austeridad en el mundo, donde hay represión, donde hay poder estatal, financiero y empresarial apoderándose de todo para sí mismos y sin dejar nada para los demás, los demás se están levantando.

Bienvenido a la revolución global.

Andrew Gavin Marshall es un investigador independiente y escritor residente en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de cuestiones sociales, políticas, económicas e históricas. También es Project Manager del The People’s Book Project y presenta un programa semanal de podcast, “Empire, Power and People”, en BoilingFrogsPost.com.

 

A special thanks, as always, to Verdad Ahora for translating my work into Spanish, please view and support them!

A Message from Chile: “The struggles of Quebec students, academics and workers are also our struggles”

NOUS SOMMES TOUS DES QUÉBÉCOIS! WE ARE ALL QUEBECERS! ¡TODOS SOMOS QUEBEQUENSES!

Santiago, Chile: July 14, 2011

 

The following is a Declaration of Chilean academics and student leaders in solidarity with the Quebec student movement, written in French, English, and Spanish.

For a look at the similarities between the Chilean and Quebec student movements, see my recent article: “From the Chilean Winter to the Maple Spring.”

 

French Version

Les soussignés, lesquels sont des professeurs et des dirigeants étudiants chiliens, dénoncent devant l’opinion publique nationale et internationale la persécution envers le mouvement étudiant qui a lieu au Québec, au Canada, laquelle trouve son expression dans la Loi 78, adoptée le jeudi 19 mai par le gouvernement du premier ministre Jean Charest.

La Loi 78, surnommée la « loi matraque », est la plus dure à avoir été adoptée depuis la Loi des mesures de guerre d’octobre 1970; elle a été dénoncé par le président du Barreau de la province, ainsi que par Amnistie Internationale, la Ligue des droits de l’Homme, les quatre principales centrales syndicales et diverses institutions académiques. Elle limite les libertés fondamentales des citoyens du Québec et restreint certains aspects fondamentaux de la liberté d’expression, de la liberté de manifester et de la liberté d’association inscrites dans la Constitution et la Charte québécoise des droits et libertés.

Cette loi ne concerne pas seulement les étudiants en grève depuis quinze semaines contre la hausse des frais de scolarité, mais aussi tous les citoyens, en particulier les enseignants, les professeurs et les travailleurs, dont les droits d’expression et d’association sont touchés. Parmi ces mesures, nous dénonçons : celles qui empêchent les manifestations spontanées de tout groupe de plus de cinquante personnes; l’interdiction de manifester à moins de cinquante mètres des écoles; le renforcement du pouvoir des forces policières qui leur permet de décider si une manifestation est légale ou illégale, à tout moment, ou si quelqu’un en est l’instigateur. De même, toute expression publique de soutien aux manifestations se voit également punie.

Maintenant, par exemple, nul ne peut, au Québec, lors d’un conflit, empêcher des étudiants d’entrer dans les collèges et les universités, sous peine d’amendes individuelles et d’amendes pour l’association étudiante dont est membre cette personne, ainsi que pour les dirigeants syndicaux et étudiants. Ces sanctions varient de 1 000 à 125 000 dollars.

Les directions des associations étudiantes ont annoncé qu’elles iraient en appel de cette loi qu’elles jugent inconstitutionnelle et elles ont appelé à la solidarité de tous les citoyens.

Le peuple québécois a appuyé le peuple chilien pendant bon nombre d’années par sa solidarité active, et c’est pourquoi, aujourd’hui, nous ressentons le besoin d’exprimer et de manifester toute notre solidarité avec les organisations étudiantes et leurs dirigeants, ainsi qu’avec les centrales syndicales et l’ensemble du mouvement citoyen.

Nous le faisons par solidarité, mais aussi parce que nous percevons que toute attaque contre la liberté, et ce, peu importe l’endroit dans le monde où celle-ci se produit, constitue une attaque contre nos libertés. La « loi Hinzpeter » adoptée par le gouvernement chilien s’inscrit dans la même perspective répressive et antidémocratique.

La lutte des étudiants, des professeurs et des travailleurs du Québec est aussi notre lutte.

Le 24 mai 2012, Santiago de Chile

Premiers signataires :

1.     Sergio Grez Toso, historien, professeur à l’Université du Chili.

2.     María Eugenia Domínguez, journaliste, professeur à l’Université du Chili.

3.     Gabriel Boric, président de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

4.     Camila Vallejo Dowling, vice-président de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

5.     Felipe Ramírez, secrétaire général de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

6.     Andrés Fielbaum, secrétaire aux communications de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

7.     Pablo Soto Arrate, directeur exécutif du centre d’études de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

8.     Rodrigo Cárdenas Cabezas, secrétaire général de la Fédération étudiante de l’Université de Magallanes, à Punta Arenas.

9.     Sebastián Aylwin Correa, vice-président du centre étudiant de l’École de droit de l’Université du Chili.

10.  Francisco Figueroa, ancien vice-président de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH) pour 2011.

11.  Loreto Fernández, ancien président du centre étudiant de la Faculté des sciences sociales de l’Université du Chili (2011) et actuel délégué à la protection de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

12.  Conseil des étudiants en santé de l’Université du Chili.

13.  Eloísa González Domínguez, porte-parole de l’Assemblée étudiantes du lycée Manuel de Salas, porte-parole de l’Assemblée de coordination des étudiants secondaires de Santiago (ACES).

14.  Gabriel González, président du centre des élèves de l’Institut national (CAIN) 2012, Santiago.

15.  Álvaro Fernández, président du gouvernement étudiant du Lycée professionnel (GELA) pour 2011-2012, à Santiago.

16.  Matías Cárdenas, ancien porte-parole pour 2011 du Lycée professionnel, et actuel secrétaire exécutif du gouvernement étudiant du Lycée professionnel (GELA) pour 2011-2012, à Santiago.

17.  Tamara Castro, présidente du centre étudiant du Lycée Carvajal de Prat, à Providencia, à Santiago.

18.  Diego Bautista Cubillos Polo, secrétaire exécutif du centre des éleves Internado Nacional Barros Arana, à Santiago.

19.  Jorge Silva, président du centre des élèves de Liceo José Victorino Lastarria, à Providencia, à Santiago.

20.  Camila Hernández, présidente du centre étudiant, à Liceo Tajamar 2012, Providencia, Santiago.

21.  Moisés Paredes, ancien porte-parole du Lycée Arturo Alessandri Palma, a Providencia, à Santiago, actuel représentant des élèves expulsés et sans matricule de ce collège.

22.  Camila Fuentes, présidente du centre des élèves du Lycée 7, à Providencia (CELIS), à Santiago, pour 2012.

23.  Sebastián Vielmas, secrétaire général (2011) de la Fédération étudiante de l’Université catholique du Chili (FEUC).

24.  Pablo Oyarzún Robles, philosophe, professeur à l’Université du Chili.

25.  Eduardo Flores Retamal, président du centre étudiant de médecine vétérinaire de l’Université du Chili.

26.  Carlos Ruiz Encina, sociologue, professeur à l’Université du Chili.

27.  José Aylwin, avocat, professeur à l’Université australe du Chili, à Valdivia.

28.  Manuel Loyola, historien, professeur à l’Université de Santiago du Chili.

29.  Ariel Russel García, conseiller de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH) de la Faculté des sciences agronomiques.

30.  Diego Corvalán, conseiller de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH) et ancien secrétaire général du centre étudiant de la Faculté des sciences agronomiques.

31.  Faride Zerán, journaliste, professeur à l’Université du Chili, Prix national de journalisme.

32.  Felipe Portales Cifuentes, sociologue, professeur à l’Université du Chili.

33.  Alexis Meza Sánchez, historien, ancien dirigeant de la Fédération des étudiants de l’Université de Concepción.

34.  Carlos Ossandón Buljevic, philosophe, professeur à l’Université du Chili.

35.  Pedro Rosas Aravena, historien, directeur à l’École d’histoire et des sciences sociales de l’Université ARCIS.

36.  Jonás Chnaidemann, biologiste, professeur à l’Université du Chili et sénateur universitaire de cette même université.

37.  Marcelo Santos, communicateur social, éducateur et conseiller en communication et démocratie.

38.  Pierina Ferretti, sociologue, professeure à l’Université de Valparaíso.

39.  Luis Casado, ingénieur du CESI, à Francia, expert-conseil de la Confédération minière du Chili.

40.  Mario Matus González, historien, professeur à l’Université du Chili.

41.  Jorge Pinto Rodríguez, historien, professeur à l’Université de la Frontera, à Temuco.

42.  Ignacio Díaz Concha, secrétaire général du centre étudiant du baccalauréat à l’Université du Chili.

43.  Víctor de la Fuente, journaliste, directeur de l’édition chilienne du Monde Diplomatique.

44.  Carlos Sandoval Ambiado, historien, professeur de l’Université de Los Lagos et de l’Université Viña del Mar.

45.  Germán F. Westphal, linguiste, citoyen chilien et canadien.

46.  Isabel Cassigoli, sociologue, professeur à l’Université ARCIS.

47.  Margarita Iglesias Saldaña, historienne, professeur à l’Université du Chili.

48.  Ángela Vergara, historienne, professeur à l’Université d’État de Californie, à Los Angeles, aux États-Unis

49.  Jorge Chuaqui K., sociologue, professeur à l’Université de Valparaíso, président de l’Association nationale des usagers des services de santé mentale (ANUSSAM).

50.  Félix J. Aguirre D., sociologue et politicologue, professeur à l’Université de Valparaíso.

51.  Julio Pinto Vallejos, historien, professeur à l’Université de Santiago du Chili.

52.  Mauricio Barría Jara, dramaturge, professeur à l’Université du Chili.

53.  Darcie Doll Castillo, docteure en littérature, professeur à l’Université du Chili.

54.  Carlos Molina Bustos, médedin chirurgien et historien, professeur d’histoire à l’École de santé publique de l’Université du Chili et de l’Université Viña del Mar.

55.  Francisco de Torres, porte-parole générale de l’Assemblée des étudiants diplômés de la faculté de philosophie et des sciences sociales de l’Université du Chili..

56.  Isabel Jara, historienne, professeure à l’Université du Chili.

57.  Pedro Bravo Elizondo, docteur en littérature, professeur à l’Université d’État de Wichita, au Kansas, au États-Unis.

58.  José del Pozo, historien, professeur à l’Université du Québec à Montréal, au Canada.

59.  Marco Rodríguez W., sociologue, professeur à l’Université de Valparaíso.

60.  Igor Goicovic Donoso, historien, professeur à l’Université de Santiago du Chili.

61.  Gabriel Muñoz, coordonnateur de l’Assemblée des étudiants d’histoire de l’Université du Chili.

62.  Bárbara Brito, conseillère de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH), faculté de philosophie et des sciences sociales.

63.  Benjamín Infante, conseiller de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH), faculté de philosophie et des sciences sociales.

64.  Manuel Jesús Hidalgo Valdivia, économiste.

65.  Juan Carlos Gómez Leyton, politicologue, professeur à l’Université ARCIS.

66.  Iván Ljubetic Vargas, historien, ancien professeur à l’Université du Chili, campus de Temuco.

67.  Rodrigo Contreras Molina, anthropologue, professeur à l’Université de la Frontera, à Temuco.

68.  Marcelo Garrido Pereira, géographe, chef du cours de géographie de l’Université académique d’humanisme chrétien.

69.  Javier Sandoval Ojeda, ancien président de la Fédération étudiante de l’Université de Concepción, pour 1996-1997.

70.  Mario Valdés Vera, historien, professeur de l’Université de Concepción.

71.  Pablo Aravena Núñez, professeur à l’Université de Valparaíso.

72.  César Cerda Albarracín, historien, professeur à l’Université métropolitaine de technologie.

73.  Paz López, coordinatrice académique en chef des études culturelles à l’Université ARCIS.

74.  María Soledad Jiménez, historienne, professeure à l’Université académique d’humanisme chrétien.

75.  Mario Garcés Durán, historien, professeur à l’Université de Santiago du Chili, directeur de ECO Comunicaciones.

76.  Rodrigo Zúñiga Contreras, philosophe, professeur à l’Université du Chili.

77.  Sergio Rojas Contreras, philosophe, professeur à l’Université du Chili.

78.  Carmen Gloria Bravo Quezada, historienne, professeure à l’Université de Santiago du Chili.

79.  Miguel Valderrama, historien, professeur à l’Université ARCIS.

80.  Kevin Villegas, sociologue, professeur à l’Université Pedro de Valdivia, campus de Chillán.

81.  Alonso Serradell Díaz, maître en citoyenneté et droits de l’Homme : éthique et politique, Université de Barcelone.

82.  Catherine Valenzuela Marchant, enseignante, étudiante au doctorat en histoire, Université du Chili.

83.  Viviana Bravo Vargas, historienne, doctorante en études latinoaméricaines à l’Université nationale autonome du Mexique (UNAM).

84.  Enrique Fernández Darraz, sociologue et historien.

85.  Florencia Velasco, baccalauréat en littérature et étudiant à la maîtrise en littérature de l’Université du Chili, responsable de la rédaction de Lom Ediciones.

86.  Blaise Pantel, membre du corps professoral du département de sociologie et de science politique, Université catholique de Temuco.

87.  Sebastián Ríos Labbé, avocat, professeur à l’Université du Chili.

88.  Oscar Zapata Cabello, délégué étudiant du cours de chimie, faculté des sciences de l’Université du Chili.

89.  Evelin Ledesma Cruz, bénévole et militante pour le Comité pour les droits humains en Amérique Latine (CDHAL), Montréal, Québec, Canada.

90.  Laureano Checa, Institut universitaire de la communication et de l’image (ICEI) à l’Université du Chili.

91.  Lorena Antezana Barrios, professeure à l’Institut universitaire de la communication et de l’image (ICEI) à l’Université du Chili.

92.  Milton Godoy Orellana, historien, professeur à l’Université académique d’humanisme chrétien.

93.  José Miguel Labrín, professeur de l’Institut universitaire de la communication et de l’image (ICEI) à l’Université du Chili.

94.  Ximena Poo Figueroa, professeure à l’Institut universitaire de la communication et de l’image (ICEI) à l’Université du Chili.

95.  José Alberto de la Fuente, docteur en littérature, professeur à l’Université catholique Cardinal Raúl Silva Henríquez.

96.  Jorge Gonzalorena Döll, sociologue, professeur à l’Université de Valparaíso.

97.  Sandra Oyarzo Torres, sage-femme, professeure à l’Université du Chili.

98.  Luis Castro, historien, professeur à l’Université de Valparaíso.

99.  Patricio Troncoso Ovando, ingénieur de production, ancien président de la Fédération des étudiants de l’Université technique Federico Santa María (FEUTFSM), campus de Talcahuano, de 2001 à 2003.

100.  Gonzalo Ojeda Urzúa, sociologue, professeur à l’Université de Valparaíso.

101.  Valentina Saavedra, ancienne présidente du Centre des étudiants d’architecture et actuelle conseillère de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH), faculté d’architecture et d’urbanisme.

102.  Cristián Pozo, sociologue.

103.  Francisco Herrera, philosophe, professeur à l’Université du Chili.

104.  Eleonora Reyes, historienne, professeure à l’Université du Chili.

105.  Jorge Weil, économiste, professeure à l’Université du Los Lagos, Osorno.

106.  Aldo González Becerra, biologiste, professeure à l’Université Autonome de Madrid et chercheur au Haut Conseil de Recherches Scientifiques (CSIC), Espagne.

107.  Luis Mundaca, dirigeant syndical de la Fédération des syndicats de Heineken – CCU Chili, secrétaire général du Centre des Parents et Gardiens du Lycée professionnel (GELA), Santiago

108.  Rodrigo Roco, ancien Président de la Fédération étudiante de l’Université du Chili (FECH).

109.  Virginia Vidal, auteur.

English Version

Santiago, Chile: July 14, 2011


The undersigned Chilean academics and student leaders denounce before the national and international public opinion the persecution of the Quebec student movement in Canada, as expressed in Bill 78, enacted on Saturday May 19 by the Provincial Government of Premier Jean Charest.

Bill 78, the “truncheon law”, is the most severe piece of legislation since the War Measures Act was used during the October Crisis in 1970, and has been denounced by the President of the Quebec Bar Association, Amnesty International, the League for Human Rights, four major unions, and various academic bodies. The bill infringes on Quebec citizens’ freedoms by restricting fundamental aspects of their freedoms of expression, protest, and association, consecrated in the Canadian Constitution and the Quebec Charter of Human Rights and Freedoms.

This bill not only affects the students who have been on strike protesting against the tuition hike for the past 15 weeks; it also severely affects the rights of all citizens – especially professors, academics, and workers – whose rights to expression and association are also being affected. Among the measures, we denounce those that prevent the spontaneous demonstrations of any group of more than fifty people, the prohibition of protests within fifty meters of any academic institution, strengthening the power of police forces by allowing them to decide whether a protest is legal or not at any moment, or whether an individual is an instigator.

Similarly, it punishes all public expressions of support for these mobilizations. For example, no one may restrict students’ entry to schools and universities during times of conflict under penalty of heavy fines for individuals, the student associations to which they may belong, as well as for workers’ and student union leaders. These fines vary from $1,000 to $125,000.

The leaders of student associations have announced that they will file legal motions against Bill 78 for its unconstitutional nature and they have called for the solidarity of all citizens.

The people of Quebec have supported the Chilean people for many long years through their active solidarity. Today, we feel compelled to express and demonstrate our full solidarity with their student associations and leaders, unions, and citizens’ movement.

We do this not only in solidarity, but also because we understand that any attack against freedoms in any part of this globalized world, is an attack against our own freedoms. The Chilean government’s so-called “Hinzpeter law” adopts the same repressive and undemocratic measures as Bill 78.

The struggles of Quebec students, academics and workers are also our struggles.

Santiago, Chile, May 24, 2012

Signed

1.     Sergio Grez Toso, historian, faculty member of the University of Chile.

2.     María Eugenia Domínguez, journalist, faculty member of the University of Chile.

3.     Gabriel Boric, President, University of Chile Student Federation (FECH).

4.     Camila Vallejo Dowling, Vice-President, University of Chile Student Federation (FECH).

5.     Felipe Ramírez, General Secretary, University of Chile Student Federation (FECH).

6.     Andrés Fielbaum, Communications Secretary, University of Chile Student Federation (FECH).

7.     Pablo Soto Arrate, Executive Director of the Learning Centre of the University of Chile Student Federation (FECH).

8.     Rodrigo Cárdenas Cabezas, General Secretary, University of Magallanes Student Federation, Punta Arenas.

9.     Sebastián Aylwin Correa, Vice-President, Law School Student Centre, University of Chile.

10.  Francisco Figueroa, former Vice-President, University of Chile Student Federation (FECH).

11.  Loreto Fernández, former President, Faculty of Social Science Student Centre, University of Chile (2011); current Delegate for Well-being, University of Chile Student Federation (FECH).

12.  Health Students Council, University of Chile.

13.  Eloisa González Dominguez, Spokesperson, Manuel de Salas High School Student Assembly; Spokesperson, Secondary-School Students of Santiago, Coordination Assembly (ACES).

14.  Gabriel González, President, National Institute Alumni Centre (CAIN) 2012, Santiago.

15.  Álvaro Fernández, President, Vocational High School Student Government (GELA), 2011-2012, Santiago.

16.  Matías Cárdenas, former Spokesperson (2011),Vocational High School; current Executive Secretary, Vocational High School Student Government (GELA), 2011-2012, Santiago.

17.  Tamara Castro, President, Carmela Carvajal de Prat High School Student Centre, Providencia, Santiago.

18.  Diego Bautista Cubillos Polo, Executive Secretary, Barros Arana Internado Nacional Student Centre, Santiago.

19.  Jorge Silva, President, José Victorino Lastarria High School Student Centre, Providencia, Santiago.

20.  Camila Hernández, President, Tajamar High School Student Centre, Providencia, Santiago.

21.  Moisés Paredes, former Spokesperson,  Arturo Alessandri Palma High School, Providencia, Santiago; current representative of students who have been expelled and have lost their scholarship to this high school.

22.  Camila Fuentes, President, Providencia 7 High School Student Centre (CELIS) 2012, Santiago.

23.  Sebastián Vielmas, former General Secretary (2011), Catholic University of Chile Student Federation (FEUC).

24.  Pablo Oyarzún Robles, philosopher, faculty member of the University of Chile.

25.  Eduardo Flores Retamal, President, University of Chile Veterinary School Student Centre.

26.  Carlos Ruiz Encina, sociologist, faculty member of the University of Chile.

27.  José Aylwin, lawyer, faculty member of the University Austral of Chile, Valdivia.

28.  Manuel Loyola, historian, faculty member of the University of Santiago de Chile.

29.  Ariel Russel García, Advisor, University of Chile Student Federation (FECH) from the Faculty of Agricultural Sciences.

30.  Diego Corvalán, Advisor, University of Chile Student Federation (FECH); former General Secretary of the University of Chile Social Sciences Student Centre.

31.  Faride Zerán, journalist, faculty member of the University of Chile, winner of the National Award for Journalism (2007).

32.  Felipe Portales Cifuentes, sociologist, faculty member of the University of Chile.

33.  Alexis Meza Sánchez, historian, former leader of the University of Concepción Student Federation.

34.  Carlos Ossandón Buljevic, philosopher, faculty member of the University of Chile.

35.  Pedro Rosas Aravena, historian, Director of the University ARCIS School of History and Social Sciences.

36.  Jonás Chnaidemann, biologist, faculty member and university senator of the University of Chile.

37.  Marcelo Santos, social communications, educator and consultant in communications and democracy.

38.  Pierina Ferretti, sociologist, faculty member of the University of Valparaíso.

39.  Luis Casado, engineer with CESI (France), advisor of the Mining Confederation of Chile.

40.  Mario Matus González, historian, faculty member of the University of Chile.

41.  Jorge Pinto Rodríguez, historian, faculty member of the University of la Frontera, Temuco.

42.  Ignacio Díaz Concha, General Secretary, University of Chile Baccalaureate Student Centre.

43.  Víctor de la Fuente, journalist, Director of the Chilean edition of Le Monde Diplomatique.

44.  Carlos Sandoval Ambiado, historian, faculty member of the University of Los Lagos and of the University Viña del Mar.

45.  Germán F. Westphal, linguist, Chilean-Canadian citizen.

46.  Isabel Cassigoli, sociologist, faculty member of the University ARCIS.

47.  Margarita Iglesias Saldaña, historian, faculty member of the University of Chile.

48.  Ángela Vergara, historian, faculty member of California State University, Los Angeles, USA.

49.  Jorge Chuaqui K., sociologist, faculty member of the University of Valparaiso, President of the National Association of Mental Health Services Beneficiaries (ANUSSAM).

50.  Félix J. Aguirre D., sociologist and political scientist, faculty member of the University of Valparaiso.

51.  Julio Pinto Vallejos, historian, faculty member of the University of Santiago de Chile.

52.  Mauricio Barría Jara, playwright, faculty member of the University of Chile.

53.  Darcie Doll Castillo, PhD in Literature, faculty member of the University of Chile.

54.  Carlos Molina Bustos, surgeon and historian, faculty member of history in the School of Public Health in the University of Chile and the University of Viña del Mar.

55.  Francisco de Torres, General Spokesperson for the Faculty of Philosophy and Humanities Postgraduate Student Assembly at the University of Chile.

56.  Isabel Jara, historian, faculty member of the University of Chile.

57.  Pedro Bravo Elizondo, PhD in Literature, faculty member of Wichita State University, Kansas, USA.

58.  José del Pozo, historian, faculty member of the Université de Québec à Montreal, Canada.

59.  Marco Rodríguez W., sociologist, faculty member of the University of Valparaiso.

60.  Igor Goicovic Donoso, historian, faculty member of the University of Santiago de Chile.

61.  Gabriel Muñoz, Coordinator, History Students Assembly of the University of Chile.

62.  Bárbara Brito, Advisor, University of Chile Student Federation (FECH), Faculty of Philosophy and Humanities.

63.  Benjamín Infante, Advisor, University of Chile Student Federation (FECH), Faculty of Philosophy and Humanities.

64.  Manuel Jesús Hidalgo Valdivia, economist.

65.  Juan Carlos Gómez Leyton, political scientist, faculty member of the University ARCIS.

66.  Iván Ljubetic Vargas, historian, former faculty member of the University of Chile campus in Temuco.

67.  Rodrigo Contreras Molina, anthropologist, faculty member of the University of la Frontera, Temuco.

68.  Marcelo Garrido Pereira, geographer, Head of the Geography Department at the University Academy of Christian Humanism.

69.  Javier Sandoval Ojeda, former President of the University of Concepción Student Federation, (1996-1997).

70.  Mario Valdés Vera, historian, faculty member of the University of Concepción.

71.  Pablo Aravena Núñez, faculty member of the University of Valparaiso.

72.  César Cerda Albarracín, historian, faculty member of the Metropolitan Technological University.

73.  Paz López, Academic Coordinator, Masters in Cultural Studies, University ARCIS.

74.  María Soledad Jiménez, historian, faculty member of the University Academy of Christian Humanism.

75.  Mario Garcés Durán, historian, faculty member of the University of Santiago de Chile, Director of ECO Communications.

76.  Rodrigo Zúñiga Contreras, philosopher, faculty member of the University of Chile.

77.  Sergio Rojas Contreras, philosopher, faculty member of the University of Chile.

78.  Carmen Gloria Bravo Quezada, historian, faculty member of the University of Santiago de Chile.

79.  Miguel Valderrama, historian, faculty member of the University ARCIS.

80.  Kevin Villegas, sociologist, faculty member of the University Pedro de Valdivia campus in Chillán.

81.  Alonso Serradell Díaz, Master in Citizenship and Human Rights: Ethics and Policy, University of Barcelona.

82.  Catherine Valenzuela Marchant, profesor, doctoral student in History at the University of Chile.

83.  Viviana Bravo Vargas, historian, doctoral student in Latin American Studies at the National Autonomous University of Mexico (UNAM).

84.  Enrique Fernández Darraz, sociologist and historian.

85.  Florencia Velasco, BA in Literature and masters student in Literature at the University of Chile,  Universidad de Chile, editor of Lom Editions.

86.  Blaise Pantel, faculty member in the Department of Sociology and Political Science, Catholic University of Temuco.

87.  Sebastián Ríos Labbé, lawyer, faculty member of the University of Chile.

88.  Oscar Zapata Cabello, student delegate for the School of Chemistry, Faculty of Sciences at the University of Chile.

89.  Evelin Ledesma Cruz, volunteer and activist with the Committee on Human Rights in Latin America (CDHAL), Montreal, Quebec, Canada.

90.  Laureano Checa, faculty member of the Communication and Image Institute (ICEI) of the University of Chile.

91.  Lorena Antezana Barrios, faculty member of the Communication and Image Institute (ICEI) of the University of Chile.

92.  Milton Godoy Orellana, historian, faculty member of the University Academy of Christian Humanism.

93.  José Miguel Labrín, faculty member of the Communication and Image Institute (ICEI) of the University of Chile.

94.  Ximena Poo Figueroa, faculty member of the Communication and Image Institute (ICEI) of the University of Chile.

95.  José Alberto de la Fuente, PhD in Literature, faculty member of the Cardinal Raúl Silva Henríquez Catholic University.

96.  Jorge Gonzalorena Döll, sociologist, faculty member of the University of Valparaíso.

97.  Sandra Oyarzo Torres, matron, faculty member of the University of Chile.

98.  Luis Castro, historian, faculty member of the University of Valparaíso.

99.  Patricio Troncoso Ovando, production engineer, former President of the Federico Santa María Technical University Student Federation (FEUTFSM) at the Talcahuano campus (2001-2003).

100.        Gonzalo Ojeda Urzúa, sociologist, faculty member of the University of Valparaíso.

101.        Valentina Saavedra, former President of the Architecture Students’ Centre, current Advisor for the University of Chile Student Federation (FECH) Faculty of Architecture and Urbanism.

102.        Cristián Pozo, sociologist.

103.        Francisco Herrera, philosopher, faculty member of the University of Chile.

104.        Eleonora Reyes, historian, faculty member of the University of Chile.

105.        Jorge Weil, economist, faculty member of the University of Los Lagos, Osorno.

106.        Aldo González Becerra, biologist, faculty member of the Autonomous University of Madrid, researcher with the Superior Council for Scientific Research (CSIC), Spain.

107.        Luis Mundaca, union leader of the Heineken Union Federation – CCU Chile, General Secretary of the Vocational High School Parents and Guardians Centre, Santiago.

108.        Rodrigo Roco, former President of the University of Chile Student Federation (FECH), (1997).

109.        Virginia Vidal, author.

Spanish Version

Santiago, Chile: June 30, 2011

Los abajo firmantes, académicos y dirigentes estudiantiles chilenos, denunciamos a la opinión pública nacional e internacional la persecución contra el movimiento estudiantil del Quebec, Canadá, expresada en la Ley 78, promulgada el jueves 19 de mayo por el gobierno del Primer Ministro Jean Charest.

La ley 78, llamada “Ley matraca”, es la más dura desde la Ley de Medidas de Guerra en Octubre de 1970 y ha sido denunciada por el mismísimo Presidente de la Orden de Abogados de esa provincia, así como por Amnistía International, la Liga de Derechos Humanos, las cuatro principales centrales sindicales y diferentes cuerpos académicos. Ella coarta las libertades fundamentales de los ciudadanos del Quebec, restringe en sus aspectos fundamentales la libertad de expresión, la libertad de manifestar y la libertad de asociación consagradas por la Constitución y por la Carta de Derechos del Quebec.

Esta Ley afecta no sólo a los estudiantes en huelga desde hace quince semanas contra el alza de aranceles, sino también al conjunto de la ciudadanía, particularmente profesores, académicos y trabajadores cuyo derechos de expresión y de asociación están siendo afectados. Dentro de estas medidas denunciamos aquellas que impiden las manifestaciones espontáneas de todo grupo de más de cincuenta personas; la prohibición de manifestar a menos de cincuenta metros de  los establecimientos escolares; el  reforzamiento del poder de las fuerzas policiales al permitirles decidir si una  manifestación es legal o ilegal en cualquier momento, o si alguien es instigador.

Del mismo modo, se castiga toda expresión pública de apoyo a las movilizaciones.  Ahora, por ejemplo, nadie en Quebec puede durante un conflicto impedir la entrada de  los estudiantes a colegios y universidades, so pena de multas individuales y a la asociación estudiantil a la que pertenezcan, o a los líderes sindicales y estudiantiles. Estas multas varían de mil a 125 mil dólares.

Las directivas estudiantiles han anunciado que apelaran jurídicamente de esta ley por su inconstitucionalidad y han demandado la solidaridad de toda la ciudadanía.

El pueblo quebequense ha acompañado al pueblo chileno durante largos años con su solidaridad activa, es por ello que hoy nos sentimos convocados a expresar y demostrar nuestra más amplia solidaridad con sus organizaciones estudiantiles y sus dirigentes, con sus centrales sindicales y con todo su movimiento ciudadano.

Lo hacemos por solidaridad, pero también porque entendemos que cualquier ataque en contra de las libertades en cualquier lugar del mundo globalizado, es una ataque contra nuestras libertades. La llamada “ley Hinzpeter” impulsada por el gobierno chileno se inscribe en la misma perspectiva represiva y antidemocrática.

La lucha de los estudiantes, académicos y trabajadores quebequenses es también nuestra lucha.

Santiago de Chile, 24 de mayo de 2012.

Primeros firmantes:

Sergio Grez Toso, historiador, académico de la Universidad de Chile.

María Eugenia Domínguez, periodista, académica de la Universidad de Chile.

Gabriel Boric, Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Camila Vallejo Dowling, Vice-Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Felipe Ramírez, Secretario General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Andrés Fielbaum, Secretario de Comunicaciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Pablo Soto Arrate, Director Ejecutivo del Centro de Estudios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Rodrigo Cárdenas Cabezas, Secretario General de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Magallanes, Punta Arenas.

Sebastián Aylwin Correa, Vicepresidente del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.

Francisco Figueroa, ex Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), 2011.

Loreto Fernández, ex Presidenta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile (2011) y actual delegada de Bienestar de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH).

Consejo de Estudiantes de la Salud de la Universidad de Chile.

Eloísa González Domínguez, Vocera de la Asamblea de Estudiantes de Liceo Manuel de Salas, Vocera de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios de Santiago (ACES).

Gabriel González, Presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional (CAIN) 2012, Santiago.

Álvaro Fernández, Presidente del Gobierno Estudiantil del Liceo de Aplicación (GELA) 2011-2012, Santiago.

Matías Cárdenas, ex-vocero 2011 del Liceo de Aplicación, actual Secretario Ejecutivo del Gobierno Estudiantil del Liceo de Aplicación (GELA) 2011-2012, Santiago.

Tamara Castro, Presidenta del Centro de Estudiantes del Liceo Carmela Carvajal de Prat, Providencia, Santiago.

Diego Bautista Cubillos Polo, Secretario Ejecutivo del Centro de Alumnos Internado Nacional Barros Arana, Santiago.

Jorge Silva, Presidente Centro de Alumnos del Liceo José Victorino Lastarria, Providencia, Santiago.

Camila Hernández, Presidenta del Centro de Estudiantes Liceo Tajamar 2012, Providencia, Santiago.

Moisés Paredes, ex vocero del Liceo Arturo Alessandri Palma, Providencia, Santiago,actual representante de los alumnos expulsados y sin matrícula de ese colegio.

Camila Fuentes, Presidenta del Centro de Alumnas del Liceo 7 de Providencia (CELIS), 2012, Santiago.

Sebastián Vielmas, ex Secretario General (2011) de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile (FEUC).

Pablo Oyarzún Robles, filósofo, académico de la Universidad de Chile.

Eduardo Flores Retamal, Presidente del Centro de Estudiantes de Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile.

Carlos Ruiz Encina, sociólogo, académico de la Universidad de Chile.

José Aylwin, abogado, académico de la Universidad Austral de Chile, Valdivia.

Manuel Loyola, historiador, académico de la Universidad de Santiago de Chile.

Ariel Russel García, consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) de la Facultad de Ciencias Agronómicas.

Diego Corvalán, Consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y ex Secretario General del Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile.

Faride Zerán, periodista, académica de la Universidad de Chile, Premio Nacional dePeriodismo.

Felipe Portales Cifuentes, sociólogo, académico de la Universidad de Chile.

Alexis Meza Sánchez, historiador, ex dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción.

Carlos Ossandón Buljevic, filósofo, académico de la Universidad de Chile.

Pedro Rosas Aravena, historiador, Director de la Escuela de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad ARCIS.

Jonás Chnaidemann, biólogo, académico de la Universidad de Chile y senador universitario de la misma casa de estudios.

Marcelo Santos, comunicador social, educador y consultor en comunicación y democracia.

Pierina Ferretti, socióloga, académica de la Universidad de Valparaíso.

Luis Casado, ingeniero del CESI, Francia, asesor de la Confederación Minera de Chile.

Mario Matus González, historiador, académico de la Universidad de Chile.

Jorge Pinto Rodríguez, historiador, académico de la Universidad de la Frontera, Temuco.

Ignacio Díaz Concha, Secretario General del Centro de Estudiantes de Bachillerato de la

Universidad de Chile.

Víctor de la Fuente, periodista, Director de la edición chilena de Le MondeDiplomatique.

Carlos Sandoval Ambiado, historiador, académico de la Universidad de Los Lagos y de la Universidad Viña del Mar.

Germán F. Westphal, lingüista, ciudadano chileno canadiense.

Isabel Cassigoli, socióloga, académica de la Universidad ARCIS.

Margarita Iglesias Saldaña, historiadora, académica de la Universidad de Chile.

Ángela Vergara, historiadora, académica de California State University, Los Ángeles, Estados Unidos.

Jorge Chuaqui K., sociólogo, académico de la Universidad de Valparaíso, Presidente de la Agrupación Nacional de Usuarios de Servicios de Salud Mental (ANUSSAM).

Félix J. Aguirre D., sociólogo y cientista político, académico de la Universidad de Valparaíso.

Julio Pinto Vallejos, historiador, académico de la Universidad de Santiago de Chile.

Mauricio Barría Jara, dramaturgo, académico de la Universidad de Chile.

Darcie Doll Castillo, Dra. en Literatura, académica de la Universidad de Chile.

Carlos Molina Bustos, médico-cirujano e historiador, académico de Historia de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y de la Universidad Viña del Mar.

Francisco de Torres, vocero general de la Asamblea de Estudiantes de Postgrado de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

Isabel Jara, historiadora, académica de la Universidad de Chile.

Pedro Bravo Elizondo, Dr. en Literatura, académico de Wichita State University, Kansas, Estados Unidos.

José del Pozo, historiador, académico de la Université de Québec à Montreal, Canadá.

Marco Rodríguez W., sociólogo, académico de la Universidad de Valparaíso.

Igor Goicovic Donoso, historiador, académico de la Universidad de Santiago de Chile.

Gabriel Muñoz,  coordinador de la Asamblea de Estudiantes de Historia de la Universidad de Chile.

Bárbara Brito, consejera de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Facultad de Filosofía y Humanidades.

Benjamín Infante, consejero de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), Facultad de Filosofía y Humanidades.

Manuel Jesús Hidalgo Valdivia, economista.

Juan Carlos Gómez Leyton, cientista político, académico de la Universidad ARCIS.

Iván Ljubetic Vargas, historiador, ex académico de la Universidad de Chile sede Temuco.

Rodrigo Contreras Molina, antropólogo, académico de la Universidad de la Frontera, Temuco.

Marcelo Garrido Pereira, geógrafo, Jefe de la carrera de Geografía de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Javier Sandoval Ojeda,  ex Presidente de la Federación de Estudiante de la Universidad de Concepción, período 1996-1997.

Mario Valdés Vera, historiador, académico de la Universidad de Concepción.

Pablo Aravena Núñez, académico de la Universidad de Valparaíso.

César Cerda Albarracín, historiador, académico de la Universidad Tecnológica Metropolitana.

Paz López, Coordinadora Académica Magíster en Estudios Culturales, Universidad ARCIS.

María Soledad Jiménez, historiadora, académica Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Mario Garcés Durán, historiador, académico de la Universidad de Santiago de Chile, Director de ECO Comunicaciones.

Rodrigo Zúñiga Contreras, filósofo, académico de la Universidad de Chile.

Sergio Rojas Contreras, filósofo, académico de la Universidad de Chile.

Carmen Gloria Bravo Quezada, historiadora, académica de la Universidad de Santiago de Chile.

Miguel Valderrama, historiador, académico de la Universidad ARCIS.

Kevin Villegas, sociólogo, académico de la Universidad Pedro de Valdivia, sede Chillán.

Alonso Serradell Díaz, Máster en Ciudadanía y Derechos Humanos: Ética y Política, Universidad de Barcelona.

Catherine Valenzuela Marchant, profesora, estudiante de Doctorado en Historia, Universidad de Chile.

Viviana Bravo Vargas, historiadora, doctorante en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Enrique Fernández Darraz, sociólogo e historiador.

Florencia Velasco, Licenciada en Literatura y estudiante de Magíster en Literatura de la Universidad de Chile, responsable de edición editorial Lom Ediciones.

Blaise Pantel, docente del Departamento de Sociología y Ciencia Política, Universidad Católica de Temuco.

Sebastián Ríos Labbé, abogado, académico de la Universidad de Chile.

Oscar Zapata Cabello, delegado estudiantil de la Carrera de Química, Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

Evelin Ledesma Cruz, voluntaria y militante del Comité pour les Droits Humains en Amérique Latine (CDHAL), Montréal, Québec, Canadá.

Laureano Checa, académico del Instituto de la Comunicación y de la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile.

Lorena Antezana Barrios, académico del Instituto de la Comunicación y de la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile.

Milton Godoy Orellana, historiador, académico de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

José Miguel Labrín, académica del Instituto de la Comunicación y de la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile.

Ximena Poo Figueroa, académica del Instituto de la Comunicación y de la Imagen (ICEI) de la Universidad de Chile.

José Alberto de la Fuente, Dr. en Literatura, académico de la Universidad Católica

Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Jorge Gonzalorena Döll, sociólogo, académico de la Universidad de Valparaíso.

Sandra Oyarzo Torres, matrona, académica de la Universidad de Chile.

Luis Castro, historiador, académico de la Universidad de Valparaíso.

Patricio Troncoso Ovando, ingeniero en Producción, ex presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica Federico Santa María (FEUTFSM) sede Talcahuano, periodo 2001 al 2003.

Gonzalo Ojeda Urzúa, sociólogo, académico de la Universidad de Valparaíso.

Valentina Saavedra, ex Presidenta del Centro de Estudiantes de Arquitectura y actual consejera de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH)  de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

Cristián Pozo, sociólogo.

Francisco Herrera, filósofo, académico de la Universidad de Chile.

Eleonora Reyes, historiadora, académica de la Universidad de Chile.

Jorge Weil, economista, académico, Universidad de Los Lagos, Osorno.

Aldo González Becerra, biólogo, académico de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.

Luis Mundaca, dirigente sindical de la Federación de Sindicatos de Heineken – CCU Chile y Secretario General del Centro de Padres y Apoderados del Liceo de Aplicación, Santiago.

Rodrigo Roco, ex Presidente de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH) (1997).

Virginia Vidal, escritora.

Spanish Translation: Quebec se acerca a la ley marcial para reprimir a estudiantes

Quebec se acerca a la ley marcial para reprimir a estudiantes

Por Andrew Gavin Marshall

The following is a Spanish translation of a recent article, “Quebec Steps Closer to Martial Law to Repress Students,” courtesy of Verdad Ahora.

El viernes 18 de mayo, el parlamento de Quebec aprobó una “ley de emergencia” para “restaurar el orden” en la provincia después de tres meses de protestas estudiantiles en una huelga contra la propuesta gubernamental de aumentar en un 80% el costo de la matricula. El debate legislativo duró toda la noche y resultó en una votación de 68-48 a favor de la legislación. La legislación tiene tres ejes principales: (1) “suspende” el semestre escolar para las escuelas más afectadas por la huelga, (2) establece multas muy altas para cualquier persona que intente organizar piquetes o bloquear las escuelas, y (3) impone restricciones masivas sobre dónde y cómo la gente puede manifestarse y protestar en las calles. La ley expira el 1 de julio de 2013.

El lunes 14 de mayo renunció la ministra de educación de Quebec, Line Beauchamp, y fue reemplazada con el presidente de la Junta del Tesoro de Quebec, Michelle Courchesne, ex ministro de educación entre 2007-2010, que también había participado en las fallidas negociaciones del fin de semana del 4 de mayo. Jean Charest, comentó sobre el cambio de ministros y la continuidad de la posición del Gobierno sobre los aumentos de matrícula, declarando que, “Creemos que en esta política… Esta política va a seguir adelante.” El martes 15 de mayo, las protestas continuaron en Quebec, con cerca de 100 policías antimotines pidieron terminar un bloqueo de los estudiantes en huelga de un colegio de la comunidad en Montreal. A los estudiantes se les dijo que “toda la fuerza necesaria” sería utiliza para asegurar que las clases se reanudaran, en línea con una orden judicial obtenida por 53 de estudiantes de la escuela para regresar a clases. Órdenes judiciales han sido regularmente utilizados para socavar la huelga estudiantil, ya que el Estado se niega a reconocer el derecho de los estudiantes a la huelga. Como resultado, una docena – o incluso uno o dos – estudiantes pueden obtener órdenes judiciales para obligar a las escuelas a reabrir e ir a clases. Las medidas cautelares están respaldadas por el poder del Estado, por lo que la policía antidisturbios está obligada a rociar con gas pimienta, gas lacrimógeno y golpear con lumas porras a los estudiantes que formaban los piquetes que bloqueaban el acceso a las escuelas. El 15 de mayo, padres y maestros de los estudiantes en huelga se involucraron para ayudar a organizar el piquete lo que terminó cuando el escuadrón antidisturbios lanzó gases lacrimógenos y arrestó a varias personas.

Esa noche, los líderes estudiantiles se reunieron con la nueva ministra de educación, Michelle Courchesne, en una reunión que duró poco más de una hora, donde los estudiantes instaron al gobierno a “abandonar cualquier estrategia de línea dura e imponer una moratoria.” Los estudiantes presionaron a favor de una “tregua” con el gobierno y señalaron, tras la reunión, que el nuevo ministro fue “receptivo”, pero que “se negó a comprometerse con una postura.” A los estudiantes, sin embargo, el nuevo ministro les aseguró que no debían adoptarse leyes especiales que para forzar un acuerdo. El portavoz de la asociación de estudiantes más grande – CLASSE – Gabriel Nadeau-Dubois, declaró que, “No podemos decir que el impasse ha sido superado. El ministro nos dijo que la decisión será tomada por el gabinete (el miércoles).” Martine Desjardins, otro dirigente estudiantil se mostró optimista al pensar que una solución podría estar a mano, “Esta es una crisis y tenemos que resolverla de manera rápida y todo el mundo está trabajando duro para hacer eso.” Leo Bureau-Blouin, jefe de la federación de estudiantes universitarios, declaró: “Por cierto, esperamos que el gabinete estará abierto a los compromisos.” Los líderes estudiantiles se manifestaron contra el uso de legislación para poner fin al conflicto, con Nadeau-Dubois diciendo: “Sería un gran paso atrás… No se puede poner fin a una huelga como ésta, con la fuerza de la policía.” Gabriel Nadeau señaló que CLASSE estaba discutiendo la posibilidad de perder el semestre, y Martine Desjardins de la Federación de Estudiantes Universitarios de Quebec (FEUQ) indicaron que estaban dispuestos a hacer concesiones en las negociaciones, pero expresó su preocupación por la línea dura del gobierno con órdenes judiciales e intervenciones de la policía, que sólo la reforzarán la rabia y llevaran a reacciones más duras. Leo Bureau-Blouin de la asociación de la universidad declaró que, “estoy seguro de que si nos dan nuevas propuestas nos ayudarían a avanzar”, pero condenó la idea de una ley especial: “Aquello no haría nada para ayudar a la crisis, para ayudar a resolver el conflicto. Con la batería de medidas cautelares, la tensión ha crecido. Una ley especial sólo empeoraría las cosas.”

Los estudiantes salieron de la reunión con la nueva ministra de educación afirmando estar “relativamente satisfechos” y que “esperamos que el Consejo de Ministros esté abierto a nuestros compromisos”, refiriéndose a la reunión de gabinete que se celebraría al día siguiente. Gabriel Nadeau-Dubois describió la reunión como “cordial” y afirmó que “también ha desbloqueado algunos canales de comunicación que habían sido tal vez bloqueados por algunos malentendidos con la señora Beauchamp.” Jeanne Reynolds, otra portavoz de CLASSE, afirmó que el ministro Courchesne “había asegurado a los estudiantes que no tenía ninguna intención cancelar el semestre”, y que ello era “muy tranquilizador”, agregó: “Al igual que nosotros, el ministro parece estar de acuerdo en que las órdenes judiciales no son la solución para resolver la presente crisis… Obviamente nos quedamos muy contentos de oír eso.” Los líderes estudiantiles se sorprendieron al oír al día siguiente que el ministro Courchesne comentó la reunión, diciendo: “Por su parte sentí un endurecimiento de su posición… Eso fue muy claro.” Y añadió: “Voy a informar al gabinete pronto. El gobierno verá qué hacer a continuación.”

Resentidos por el hecho de que una minoría de estudiantes han utilizado recursos de amparo para violar la huelga declarada, el miércoles 16 de mayo, cerca de cien estudiantes pasearon por los pasillos para interrumpir las clases en la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM). Las emociones se calentaron en los enfrentamientos con algunos de los otros estudiantes y profesores. Esto sucedía mientras Jean Charest, y su gabinete se reunían en la ciudad de Quebec para discutir una “solución” a la crisis pasando “legislación de emergencia“.

El 17 de mayo, la líder del opositor Partido Quebequense, Pauline Marois, pidió al primer ministro Charest a sentarse con los estudiantes en lugar de legislar en contra de ellos, “¿Por qué el primer ministro ataca a los jóvenes quebequenses?“. Mientras el gobierno de Quebec presentaba legislación para acabar con las protestas estudiantiles, estudiantes de todos los lados del debate -rojos (a favor de la huelga), verde (a favor del alza), o blancos (que proponían una moratoria de las alzas de matrícula), se unieron para instar al gobierno a negociar en vez de pasar esa legislación “represiva”. El líder estudiantil Leo Bureau-Blouin, comentó: “Claramente se puede ver hoy aquí. Sin importar el color que tengamos, independiente de los partidos políticos, hoy no es momento de jugar a la política partidista… Los parlamentarios fueron elegidos para garantizar la paz social… estamos abiertos a compromisos, estamos abiertos a discusiones.” La líder estudiantil Martine Desjardins, comentó: “Todos los colores están aquí para decir que sería mejor negociar un acuerdo en vez de imponer una solución unilateral a esta crisis.” Incluso el principal representante principal de los estudiantes que quieren regresar a clases y poner fin a la huelga, Laurent Proulx, pidió al gobierno de no recurrir a la legislación, “Queremos asegurarnos de que ambas partes lleguen a un acuerdo que no requiera que uno de ellos tenga que rendirse.” Los líderes estudiantiles anunciaron que impugnarán la legislación en los tribunales, ya que viola su derecho a protestar legítimamente.

Mientras el gobierno de Quebec iniciaba un debate durante toda la noche del jueves en torno a la legislación propuesta, se llevaron a cabo protestas en las cinco ciudades más grandes de Quebec. Antes del debate del jueves por la noche, los líderes estudiantiles fueron citados a nuevas negociaciones, con Martine Desjardins oponiéndose a la legislación de Jean Charest, “Que venga a sentarse con nosotros, y negociar una solución a esta crisis… Que venga a demostrar que él es un jefe de Estado, no sólo un líder de partido.” Bureau-Blouin declaró: “Estamos más preparados que nunca para comprometernos.” Las protestas en Montreal la noche anterior – cuando la legislación fue anunciada por primera vez – atrajeron a miles a las calles y llevó a que la policía antidisturbios detuviese a 122 personas.

“Abandonando toda esperanza de negociar un acuerdo con los estudiantes en huelga”, Jean Charest anunció que, “Tenemos que reducir la presión donde todavía hay huelga. Tenemos que traer de vuelta la paz social.” Con los líderes estudiantiles diciendo que estaban dispuestos a negociar, Jean Charest, anunció que no dará marcha atrás a los aumentos de matrícula, y “prometió un enfoque más duro para asegurar que las clases se reanuden en agosto, con una intervención policial más fuerte para garantizar el acceso.” Y añadió: “Ningún estudiante se verá obligado a asistir a clases. Pero los otros tienen el derecho de asistir a clases en un entorno seguro.” Charest declaró que “No podemos aceptar que el acceso sea bloqueado… no vamos a ceder ante la violencia y la intimidación. Nuestras leyes deben ser obedecidas.” Al parecer, esto significa aprobar nuevas leyes para violar la Carta Canadiense de Derechos y Libertades. Después de todo, “nuestras leyes deben ser obedecidas.” Los líderes estudiantiles advirtieron de los peligros de pasar una ley de ese tipo, ya que la reacción de seguro sería intensa. Leo Bureau-Blouin comentó: “Si hay violencia, si hay tensión, el señor Charest será el único culpable”. Martine Desjardins, comentó: “Ahora sabemos que el señor Charest nunca tuvo intenciones reales de resolver este conflicto.” Gabriel Nadeau-Dubois de CLASSE respondió a la legislación propuesta, “El proyecto de ley que el gobierno propone a la mesa es una ley antisindical, es autoritario, represivo y vulnera el derecho de los estudiantes a la huelga… Este es un gobierno que prefiere golpear a sus jóvenes, ridiculizar a sus jóvenes, en lugar de escucharlos.” Los líderes estudiantiles siguieron pidiendo a los estudiantes organizar manifestaciones pacíficas y apoyar los planes para una manifestación masiva el martes 22 de mayo para conmemorar el 100º día de huelga.

La legislación – el proyecto de ley 78 – incluye fuertes multas para quienes participan en manifestaciones de huelga estudiantil: “multas de entre 1.000 y 5.000 dólares para cualquier persona que evite que alguien entre en una institución educativa”, y estas cifras suben a “entre 7.000 y 35.000 dólares para un líder estudiante y entre 25.000 y 125.000 para los sindicatos o federaciones de estudiantes.” El proyecto de ley tendría como objetivo esencial llevar a la bancarrota y destruir a las asociaciones de estudiantes. Además, incluye nuevas regulaciones estrictas en lo que respecta a la celebración de manifestaciones que incluyen la que ordena a los organizadores de una manifestación dar a la policía (por escrito) al menos ocho horas antes de la manifestación prevista, los detalles del itinerario, la duración, la hora y la ruta de una marcha. La policía entonces tendrá el “derecho” a realizar cambios, “a fin de preservar la paz y mantener el orden y la seguridad pública”. Gabriel Nadeau-Dubois, comentó: “Esto es abuso de poder… Es totalmente inaceptable en una democracia presentar dicha legislación.” Leo Bureau-Blouin, el líder estudiantil que ha estado más dispuesto a negociar, comentó: “Esta legislación es un golpe a la libertad de expresión.” Martine Desjardins afirmó que el proyecto de ley es una “declaración de guerra contra el movimiento estudiantil.” El proyecto de ley, han explicado los dirigentes estudiantiles, no hará sino aumentar la tensión y hacer que la crisis empeore. Jean Charest, comentó: “Tenemos la convicción de que esta decisión es importante. No sólo para nuestros jóvenes, sino para el futuro del pueblo de Quebec.”

La legislación ha llevado a llamados importantes a la desobediencia civil. Gabriel Nadeau-Dubois declaró: “Cuando las leyes se hacen injustas, a veces hay que desobedecer y ahora estamos pensando seriamente en esa posibilidad… La represión policial no nos asusta. Las manifestaciones continuarán esta noche, creo yo, todas las noches si es necesario.” Un miembro de la Asamblea Nacional, Amir Khadir, el líder del partido político Quebec Solidario, declaró que, “La desobediencia civil es una cosa noble… Desde mi punto de vista democrático y el de mi partido, la desobediencia civil, cuando está justificada y es moralmente correcto y loable, es políticamente correcta.” El viernes 18 de mayo el Colegio de Abogados de Quebec declaró que tenía “serias preocupaciones” respecto a la legislación, calificándola de “excesiva”. Estudiantes y grupos sindicales se unieron el viernes para oponerse a la ley, y acusando que Quebec se está transformando en un “estado totalitario”, y diciendo: “Esta ley está guiada por la agresividad, la rabia y la venganza del Partido Liberal.” Pero no todo el mundo estaba molesto por ello. Puesto que la ley exige a los organizadores a informar a la policía sobre reuniones de 10 o más personas, la Cámara de Comercio de Gatineau, Quebec, dio a conocer una declaración “beso en la mejilla” con sus planes de celebrar una “asamblea de más de 10 personas”, y preguntó cuántos policías estarían presentes “para que puedan preparar una cantidad apropiada de aperitivos.”

Nadeau-Dubois declaró: “Creo que mi cólera es bastante representativa de la manera en cómo los estudiantes se sienten, y estoy convencido de que se expresará en las calles… a lo largo de los próximos días y semanas” y agregó: “Es una declaración de guerra, no sólo contra los estudiantes, sino también contra todo aquel que se aferra de algún modo a la democracia, contra cualquier persona que se aferra a lo que Quebec era antes de presentarse esta legislación.” Predijo que los quebequenses se “levantarán contra un documento tan inaceptable.” Los jefes de los tres principales sindicatos de Quebec se mostraron en oposición a la ley, con un líder declarando: “El gobierno de Quebec optó por utilizar el garrote en lugar del diálogo y las negociaciones… Quebec no debe convertirse en un estado policial y eso es lo que significa esta ley.” Louis Masson, presidente de la Asociación de Abogados de Quebec, afirmó que, “Este proyecto de ley, de aprobarse, es una violación a los derechos fundamentales y constitucionales de los ciudadanos.” Un sindicato de profesores universitarios declaró: “Si ya no somos capaces de protestar en nuestra sociedad, ésta se convierte en una sociedad totalitaria… Le estamos pidiendo a nuestros miembros defender su derecho fundamental, el derecho a manifestarse.”

La legislación también prohíbe a los estudiantes manifestarse en el interior o incluso a 50 metros de edificios universitarios. En esencia, esto equivale a hacer ilegal de la libertad de reunión y expresión en los campus universitarios. Bureau-Blouin declaró: “Este proyecto de ley transforma todas las protestas civiles en un delito y transforma un estado que tiene una tradición de apertura en un estado policial… Se trata de un límite no razonable a nuestro derecho a manifestarnos y su objetivo es matar a nuestras asociaciones.” La legislación apunta directamente a las asociaciones de estudiantes. Si una asociación de estudiantes intenta interrumpir o impedir que los estudiantes lleguen a las clases, “perderán su financiación.” Además, “por cada día de clases que se vea afectados por las medidas adoptadas por un grupo de estudiantes, la pena se elevará hasta el cese de la financiación a largo plazo.” Este proyecto de ley podría “dejar a las asociaciones de estudiantes prácticamente en bancarrota” por apoyar la huelga. También restringe severamente la capacidad de otros sindicatos y de profesores y maestros de apoyar a los estudiantes en huelga.

Expertos legales comenzaron a manifestarse en contra de la legislación, diciendo que “va demasiado lejos y viola los derechos fundamentales.” Para añadir insulto a la injuria, el mismo día que la legislación fue votada a favor, la ciudad de Montreal en voz baja aprobó una ordenanza que prohíbe el uso de máscaras en las protestas. El Colegio de Abogados de Quebec, explicó que sus “serias preocupaciones” respecto al proyecto de ley 78 incluyen el hecho de que, “La escala de sus restricciones a las libertades fundamentales no está justificada por los objetivos perseguidos por el gobierno.” El presidente del Colegio de Abogados de Quebec añadió, “El gobierno está haciendo más difícil para las personas organizar manifestaciones espontáneas. Se trata de limitar la libertad de expresión.” Un profesor de derecho de la Universidad de Laval, Louis-Philippe Lampron, experto en derechos humanos, comentó: “Léalo. Estoy aturdido. No puedo creer que un gobierno democrático pueda adoptar una ley así.”

Otro profesor de derecho de la Universidad de Laval, Fannie Lafontaine, expresó su preocupación por las disposiciones de la ley “que tienen por objeto impedir que los manifestantes impidan que otros estudiantes asistan a la escuela”, ya que las secciones 13 y 14 establecen que nadie puede “contribuir directa o indirectamente” a retrasarlas clases o prevenir que otros puedan tener acceso a ellas. El artículo 15 dice que las asociaciones de estudiantes deben tener los “medios apropiados” para asegurarse que sus miembros “directa o indirectamente” no contribuyan a retrasar o negar el acceso a las clases. La sección 25 amenaza con multas que van hasta los 125.000 dólares para las asociaciones de estudiantes que violen estas disposiciones. El profesor de derecho Lafontaine advirtió que “esas secciones tienen definiciones demasiado amplias, mientras que al mismo tiempo están hermanadas con penas severas”, y agregó: “A los alumnos se les dice pide tener los “medios apropiados” y no sabemos lo que esto implica, a “inducir” a los miembros a cumplir, así que existe la obligación de obtener resultados… eso no funciona en el derecho. No se puede tener delitos que están escritos de forma tan vaga que son imposibles de respetar.” También dijo: “En tiempos de crisis, todos los gobiernos tienden a restringir los derechos fundamentales y la historia demuestra que las restricciones excesivas no ayudan a restablecer el orden.” Louis Roy, quien representa a la mayoría de los docentes de la provincia, dijo que sus miembros están “asqueados”, y que, “no va a colaborar en cualquier tipo de acción policial. Ellos no van a convertirse en una especie de escuadrón de policía para el gobierno provincial. Estamos muy cerca de tener un gobierno dispuesto a pisotear los derechos fundamentales.” Otro dirigente sindical declaró: “Esta ley es digna de una república bananera.

La Asociación Canadiense de Profesores Universitarios se pronunció el 18 de mayo condenando el proyecto de ley 78, “por violación de las libertades fundamentales de asociación, reunión y expresión.” James L. Turk, director ejecutivo de la Asociación Canadiense de Profesores Universitarios, declaró: “Esta ley especial es un terrible acto de represión masiva… El gobierno de Quebec ha optado por ejercer la mano dura de la ley como un arma para reprimir la disidencia.” El proyecto de ley no sólo impone fuertes multas y límites a la libertad de reunión, sino que también estipula que las asociaciones de estudiantes (y otras asociaciones de apoyo, incluidos los sindicatos) se hacen responsables de cualquier acto de violencia de terceros que suceda en las manifestaciones. Turk dijo: “Ahora, más que nunca, el resto de Canadá debe colocarse un cuadro de género rojo que muestra su apoyo a los estudiantes de Quebec y a las libertades civiles… El proyecto de ley 78 debe ser derrotado en nombre de la democracia o el resto de Canadá deberá unirse a los estudiantes en las calles.”

Lucie Lemonde, profesora de derecho de la Universidad de Quebec en Montreal, declaró: “Es la peor ley que he visto nunca, a excepción de la Ley de Medidas de Guerra, “que fue la invocación de ley marcial en Quebec en 1970 durante la crisis de Octubre. Y añadió: “Sabíamos que algo iba a venir, pero yo no creía que lo utilizarían para cambiar las reglas del juego en términos de los derechos de manifestación.” Al mismo tiempo, el Presidente de la Cámara de Comercio del Área Metropolitana de Montreal, Michel Leblanc, “acogió con satisfacción el proyecto de ley como una manera de proteger los negocios del centro, que dicen que están sufriendo a causa de las frecuentes manifestaciones.” Al final, durante el viernes 18 de mayo:

Los grupos de estudiantes, sindicatos, políticos de oposición, una gran cantidad de estudiosos del derecho, la Comisión de Derechos Humanos de Quebec, comentaristas de derecha e izquierda, y el habitualmente discreto Colegio de Abogados de Quebec criticó la ley provincial como un asalto al el derecho a expresarse y reunirse libremente.

“Este proyecto de ley viola muchos de los derechos fundamentales de nuestros ciudadanos. La base de una democracia es el estado de derecho. Debemos respetar la ley. También hay que respetar las libertades fundamentales, como la libertad de protestar pacíficamente, la libertad de expresión y la libertad de asociación”, dijo en una entrevista el presidente del Colegio de Abogados, Louis Masson.

El líder del partido Quebec Solidario, Amir Khadir, declaró: “esta es una ley aporreadora impuesta por un gobierno ilegítimo y corrupto… Hago un llamamiento a todos los ciudadanos a respetar las leyes. Pero tenemos que hacernos la siguiente pregunta: ¿Hay que obedecer a una ley que nos quita los derechos fundamentales garantizados por la Constitución? ¿Podemos justificar la desobediencia?”

Así que aquí es donde hemos llegado hasta ahora: el gobierno de Quebec ha decidido que en lugar de comprometer sus alzas de matrícula – algo que desde el principio ha dicho no estar dispuesto a considerar siquiera – y en lugar de negociar de buena fe con los estudiantes, ya que todas las negociaciones han sido farsas hasta ahora, “castigará severamente” a los estudiantes de Quebec, implementando la “peor ley” desde Ley de Medidas de Guerra de 1970, que fue una declaración de ley marcial. El proyecto de ley 78 equivale a una pseudo-declaración de ley marcial contra los estudiantes de Quebec. La Carta Canadiense de Derechos y Libertades garantiza los derechos a la libertad de expresión, reunión y manifestación. El proyecto de ley 78 es la ley más peligrosa en todo Canadá, y una de las leyes más peligrosas de nuestra historia como país. Debemos oponernos, y ante estas medidas que se esperan de un estado policial del “Tercer Mundo”, pero no de una llamada “democracia”, la desobediencia civil es justo, correcta, y necesaria.

Ya no se trata de la matrícula.

Nuestra libertad está en juego.

Andrew Gavin Marshall es un investigador independiente y escritor residente en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de cuestiones sociales, políticas, económicas e históricas. También es Project Manager del The People’s Book Project y presenta un programa semanal de podcast, “Empire, Power and People”, en BoilingFrogsPost.com.

Spanish Translation: Del Invierno Chileno a la Primavera Canadiense: ¡Solidaridad!

Del Invierno Chileno a la Primavera Canadiense: ¡Solidaridad!

Por Andrew Gavin Marshall

The following is a Spanish translation of my recent article, “From the Chilean Winter to the Maple Spring,” courtesy of Verdad Ahora.

En la noche del 16 de mayo, miles de estudiantes y simpatizantes de Montreal salieron a las calles para pasar la 23va noche consecutiva de protestas, esta vez impulsada por el anuncio del gobierno de Quebec de legislar para terminar con la huelga estudiantil de 14 semanas que se ha apoderado de Quebec en los últimos tres meses. El proyecto de ley propuesto por el gobierno “impondría condiciones estrictas a los estudiantes que deseen manifestarse en contra de los aumentos previstos en las tarifas de matrícula”, que podrían “incluir multas severas contra cualquiera que intente bloquear las entradas a los colegios y universidades.” El primer ministro de Quebec, Jean Charest, anunció que el actual semestre no ha sido cancelado por el gobierno, “Estamos suspendiendo el semestre. No lo estamos cancelando… Esto nos permitirá terminar el semestre en agosto y septiembre.” Los estudiantes advirtieron que impugnarán la ley ante los tribunales “si la legislación limita su derecho a manifestarse y bloquear las clases si la mayoría de los miembros de una escuela o de las asociaciones estudiantiles vota realizarlo.”

Gabriel Nadeau-Dubois, el portavoz de 21 años de la asociación de estudiantes más grande, CLASSE, que representa a más de la mitad de los 160.000 estudiantes en huelga, declaró que: “El proyecto de ley que el gobierno propone a la mesa es una ley antisindical, es autoritario, represivo y vulnera el derecho de los estudiantes a la huelga… Este es un gobierno que prefiere golpear a sus jóvenes, ridiculizar a sus jóvenes, en lugar de escucharlos.” Cuando miles de personas salieron a las calles de Montreal para oponerse al plan del gobierno, se toparon nuevamente con la policía antidisturbios, y se desató la violencia después de que la que fuera una protesta pacífica fuese declarada “ilegal” por la policía, con 122 manifestantes arrestados. Sólo unos pocos de los 122 manifestantes arrestados están acusados de agredir a algunos agentes, mientras que el resto está siendo acusado de haber participado en una “protesta ilegal”. La policía antidisturbios cargó contra la multitud y se dispersó la protesta en unidades más pequeñas, que la policía luego arrinconó, y acto seguido, con roció con gas pimienta y les arrojó granadas aturdidoras, además de golpear con lumas a los estudiantes.

Más temprano el mismo día 16 de mayo, a unos 9.000 km de Montreal, cerca de 100.000 estudiantes y simpatizantes salieron a las calles en Santiago, Chile, en la segunda manifestación más importante este año, llevando al resurgimiento del movimiento estudiantil que se inició un año antes, en mayo de 2011; los estudiantes fueron movilizados por la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH), una confederación de todos los sindicatos estudiantiles de universidades públicas, (así como de algunas privadas), y el sindicato más antiguo, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH). Estos sindicatos marcharon contra el sistema educativo más caro de los países de la OCDE, un sistema de educación privatizado instalado en mayor medida en Chile por el ex dictador militar, Augusto Pinochet, quien llegó al poder en 1973 con apoyo de la CIA. Gabriel Boric, el líder estudiantil de la FECH y vocero de la CONFECH de 26 años declaró: “Somos más de 100.000 personas. Estamos dando una vez más una clara señal al gobierno de que el movimiento estudiantil, después de un año, se levanta sobre sus pies y no va a descansar. Todavía estamos en la lucha.” Boric agregó: “Seguiremos siendo rebeldes, ya que el movimiento estudiantil no va a conformarse con corregir algunos excesos. Queremos arreglarlo todo.” El gobierno de Chile ha presentado tres propuestas diferentes a los estudiantes en el último año, todas las cuales no cumplían con el movimiento estudiantil, ya que eran meras concesiones que no tratan el problema principal de un sistema social, política y económicamente injusto, exigiendo un sistema de educación pública gratuita y de calidad para todos los chilenos. Boric declaró: “Este gobierno ha sido incapaz de responder a las peticiones básicas de los estudiantes.”

Las protestas de 16 de mayo 2012 se tornaron violentas con enfrentamientos entre estudiantes y policías antidisturbios, que llevaron al arresto de 70 estudiantes en Santiago. Esta fue la segunda manifestación estudiantil más importante de este año, después de cerca de 40 manifestaciones en todo el país durante 2011. La policía antidisturbios respondió a la protesta de los estudiantes con gas lacrimógeno y carros lanza agua. El 15 de marzo, Santiago fue sede de la primera manifestación estudiantil importante del año en la que varios miles de estudiantes salieron a las calles, y se produjeron enfrentamientos con la policía antidisturbios que llevaron a 50 arrestos. Por cierto, el 15 de marzo en Montreal, estudiantes y otras personas participaron en una protesta contra la brutalidad policial que terminó en violencia y en la detención de más de 200 manifestantes.

El gobierno chileno ha tratado constantemente de tanto reprimir – a través de la violencia estatal – y socavar – a través de pequeñas concesiones legislativas – al movimiento estudiantil que se ha identificado con la necesidad de un cambio en el sistema social, político y económico. A pesar de un año de protestas, la ex líder estudiantil de la FECH, de 24 años, Camila Vallejo, quien dirigió el movimiento estudiantil hasta que fue reemplazada por Boric en las elecciones estudiantiles de noviembre de 2011, comentó respecto al movimiento estudiantil: “En términos concretos, se podría decir que hemos logrado poco o nada… Pero a grandes rasgos, el movimiento estudiantil ha hecho una ruptura en la sociedad chilena. Hay un antes y un después de 2011, y por primera vez estamos hablando de temas que eran tabú en Chile.”

El 14 de mayo, la ministra de educación de Quebec, Line Beauchamp, renunció declarando: “Estoy renunciando porque ya no creo ser parte de la solución.” Ello siguió a las revelaciones de que Line Beauchamp asistió a un evento de recaudación de fondos para el Partido Liberal donde aceptó donaciones de un conocido mafioso de Montreal. Quebec se ha visto envuelta desde hace años en una controversia por la corrupta industria de la construcción, que está fuertemente controlada por la mafia y recibe contratos públicos tremendamente sobrevalorados por parte de los gobiernos municipales y provinciales. Beauchamp no ha sido la primera casualidad en el gabinete del primer ministro, Jean Charest. Ya en septiembre de 2011, la primer ministro subrogante de Jean Charest, Nathalie Normandeau, que también fue ministra de recursos naturales de Quebec, renunció en medio de controversias. Ella también estuvo implicada en escándalos de corrupción relacionados con la mafia.

Cerca de un mes después de que las protestas estudiantiles comenzaran en Chile, el ministro de educación, Joaquín Lavín, renunció en julio de 2011. Fue sustituido por Felipe Bulnes, quien a su vez renunció en diciembre de 2011, en medio del persistente movimiento estudiantil. Bulnes había tratado de calmar las protestas estudiantiles mediante la concesión de un mayor acceso al crédito y “una mejor supervisión de las universidades.” Bulnes fue reemplazado con Harald Beyer. Así como Bulnes renunció, tras las revelaciones de que tenía fuertes lazos con una universidad privada en Santiago (y por lo tanto, un interés personal en la defensa del sistema educativo privatizado), el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea también renunció. A finales de marzo de 2012, el ministro de Energía de Chile, Rodrigo Álvarez renunció tras dos meses de protestas en la región austral de Aysén por el alza de los precios del combustible.

Como ministra de recursos naturales de Quebec (hasta su renuncia en septiembre de 2011), Nathalie Normandeau fue responsable de introducir el ‘Plan Nord’ (Plan del Norte), un programa de desarrollo económico de 80 mil millones para explotar los recursos del norte de Quebec a través de inversiones públicas y privadas. El Plan incluye inversiones en minería, silvicultura, transporte y gas, y está atrayendo el interés de corporaciones multinacionales de todo el mundo. El Plan Nord fue anunciado por Normandeau y el primer ministro Jean Charest en mayo de 2011, donde Charest declaró: “En el plano político, este es uno de los mejores momentos de mi vida.” Y añadió: “Esta es una de las razones por las que me involucré en la política.” El Plan prevé 11 nuevos proyectos mineros en los próximos años, con miles de millones gastados por el gobierno en el desarrollo de infraestructura y caminos para el transporte. La industria minera aplaudió Charest, pero incitó la preocupación de grupos ambientalistas y representantes de los pueblos originarios. En abril de 2012, un grupo de mujeres del pueblo inuit marchó desde el Norte a Montreal para protestar contra el Plan Nord, llegando a la ciudad para la reunión que promovería el Plan Nord entre el 20 y el 21 de abril. El 20 de abril, las mujeres de los pueblos originarios se reunieron para protestar contra la reunión, y se unieron a las protestas estudiantiles fuera del Palais des congrèsen en el centro de Montreal. Los manifestantes chocaron con la policía antidisturbios, granadas aturdidoras, gases lacrimógenos y lumas, y unos 90 manifestantes fueron arrestados.

En mayo de 2011, al igual que el gobierno de Quebec anunciando sus planes para el Plan Nord, el gobierno chileno anunció la aprobación del proyecto Hidroaysén, que será el generador de energía más grande de Chile, llevando a protestas de cientos de personas. El proyecto “consta de cinco represas y 1.900 kilómetros (1.180 millas) de línea de transmisión para alimentar a la red central que abastece a Santiago y a las ciudades circundantes, así como las minas de cobre de propiedad de Codelco y Anglo American Plc.” El proyecto provocó un aumento de la ira de los residentes de la región, así como de ambientalistas y otros activistas. Los opositores al proyecto presentaron recursos de amparo y una corte de apelaciones suspendió el proyecto Hidroaysén en junio de 2011. Fue en este momento que el movimiento estudiantil en Chile comenzó a emerger rápidamente. En octubre, un tribunal de apelaciones local rechazó las siete demandas contra el proyecto y dio luz verde para reanudar las obras. En diciembre, un recurso legal en contra del proyecto fue llevado a Corte Suprema de Chile. En abril de 2012, la Corte Suprema rechazó los siete recursos contra el proyecto. Esto provocó grandes protestas por la decisión de la corte, que chocaron con la represión la policía antidisturbios. La creciente demanda de energía proviene de la industria minera en rápido crecimiento de Chile, de la cual las empresas mineras canadienses son la mayor inversión de origen extranjero.

Protestas estallaron la región sureña chilena de Aysén en febrero de 2012, donde el costo de vida es significativamente mayor que en el norte (debido a la lejanía de la región patagónica) y por lo tanto, los costos de combustible, alimentos, cuidado de la salud y la educación son mayores que en otras partes. Los manifestantes se enfrentaron casi todas las noches con la policía antidisturbios, incluso levantando barricadas y lanzando piedras contra la policía, que utilizó carros lanza agua y gases lacrimógenos contra los manifestantes. Uno de los manifestantes incluso perdió un ojo durante los enfrentamientos, según informes, al ser baleado por la policía. Partidarios salieron a las calles de Santiago en solidaridad con los que luchaban en Aysén . En marzo, los manifestantes relajaron los bloqueos para mantener negociaciones entre el gobierno y las más de treinta organizaciones sociales que participaban en las protestas. Fue después de las negociaciones que renunció el ministro de energía Álvarez, diciendo que fue excluido de las conversaciones. A fines de marzo, el gobierno anunció planes para crear mejores condiciones en la región de Aysén.

En abril de 2012, Chile experimentó protestas contra una planta termoeléctrica y la minería, donde en mayor medida participaron chilenos de ascendencia indígena, y los estudiantes regresaron a las calles de Santiago, con decenas de miles de personas. A lo largo de Quebec, los estudiantes intensificaron las protestas durante todo el mes de abril, y se unieron indígenas, ecologistas y estudiantiles en protesta contra el Plan Nord. El 25 de abril, decenas de miles de estudiantes chilenos salieron a las calles de Santiago, en protesta contra la propuesta de “reforma” educacional del gobierno, que era completamente inadecuada. En el mismo día, 25 de abril, cerca de 5.000 estudiantes protestaban en Montreal contra de la cancelación del diálogo del gobierno con los líderes estudiantiles. A principios de ese mismo mes, el presidente chileno Piñera y el primer ministro canadiense Harper se reunieron en Chile para expandir el tratado de libre comercio entre los dos países. Los movimientos estudiantiles no fueron objeto de debate.

En Chile, al movimiento estudiantil y su desarrollo social más amplio junto a ambientalistas, sindicatos y otros grupos de activistas se le ha conocido como “Invierno Chileno“. En Quebec, el movimiento estudiantil, con su desarrollo social más amplio junto a sindicatos, ambientalistas, y otras organizaciones de activistas, se ha conocido como “Primavera Arce.” Ambos movimientos, manteniendo al mismo tiempo sus propias especificidades, en última instancia, se han movilizado en torno a una lucha contra el neoliberalismo, contra la austeridad, y contra un sistema social, político y económico que ha gobernado el mundo para unos pocos y en detrimento de las mayorías.

Para que ambos movimientos avancen, es importante no sólo promover actos informales y declaraciones de solidaridad entre los dos movimientos, sino comenzar a establecer vínculos directos e indirectos entre los movimientos: establecer conexiones entre las asociaciones estudiantiles, coordinar días de acciones de protesta importantes, protestar contra las empresas mineras que explotan a Quebec en el Norte y a Chile en el Sur, crear medios de comunicación organizados por estudiantes que compartan información entre ellos, realizar intercambios de activismo estudiantil entre los dos países, pero en primer lugar, es importante educar a los estudiantes en Quebec sobre lo que está ocurriendo en Chile, y a los estudiantes en Chile sobre lo que está ocurriendo en Quebec. Esa es la base para todas las otras formas de cooperación.

Así que desde el Invierno Chileno a la Primavera Arce

¡Solidarity, solidarité, solidaridad!

 

Andrew Gavin Marshall es un investigador independiente y escritor residente en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de cuestiones sociales, políticas, económicas e históricas. También es Project Manager del The People’s Book Project y presenta un programa semanal de podcast, “Empire, Power and People”, en BoilingFrogsPost.com.

Spanish Translation: Movimiento estudiantil, dominación por deudas y lucha de clases en Canadá

The following is a Spanish translation of my article, Student Strikes, Debt Domination, and Class War in Canada,” translated and published courtesy of Verdad Ahora.

Movimiento estudiantil, dominación por deudas y lucha de clases en Canadá

Por Andrew Gavin Marshall

Nota del Editor: Este artículo es parte de una serie titulada “La Lucha de Clases y la Crisis Universitaria” de Andrew Gavin Marshall. Publicamos esta serie de artículos ya que ayudan a comprender la problemática de la mercantilización de la educación desde una perspectiva global y a conocer el estado de los movimientos estudiantiles en otras regiones del mundo.

Existe un proceso en curso en Canadá, liderado por la élite empresarial y financiera, y dirigido contra la población en general, los pobres, y los jóvenes, con la intención de beneficiar a los ricos y poderosos, castigar a los pobres y robar a los demás, para sumergirlos en la pobreza, reprimirlos, controlarlos y dominarlos: este proceso se llama “lucha de clases” y es liderado por los súper-ricos contra el resto de la población, supuestamente superflua. Su objetivo es simple: preservar, proteger y ampliar el control y la dominación de los ricos sobre la mayoría.

En Quebec, donde la lucha de clases ha realizado un asalto específico contra los estudiantes y los jóvenes, finalmente aparecen cada vez más indicios y las acciones de que los jóvenes están empezando a luchar. El gobierno provincial de Quebec – la provincia francófona de Canadá – ha decidido duplicar los costos de matrícula para los próximos años. Estas medidas han llevado a cientos de miles de estudiantes a lo largo de Quebec a la huelga en protesta por el aumento de las tasas. Puesto que Quebec tiene en la actualidad los menores costes de matrícula en Canadá para los residentes, una gran cantidad de medios de comunicación y comentarios sobre el tema están esmerados en arremeter contra los quebequenses por su concepto de “derechos” y “quejarse” porque tienen que pagar lo que otros pagan. El debate se centra en torno a la “necesidad” de que el gobierno de Quebec deba reducir su deuda – equilibrar su presupuesto – enmarcando los costos del aumento de la matrícula como una necesidad que debe ser aceptada, y cuando es resistida, desacreditar a los manifestantes como poco realista y mezquinos.

¿Entonces es cierto que Quebec tiene las tasas más bajas de matrícula en Canadá? Sí. Sin embargo, los residentes de Quebec también pagan los impuestos al ingreso más altos de todo el Canadá. [1] Uno de los grandes reclamos por parte del gobierno de Quebec en cuanto al porqué la matrícula debe aumentarse es la afirmación de que las universidades de Quebec se encuentran entre las más “insuficientemente financiadas” en Canadá, y por lo tanto, necesitan aumentar su financiación con el fin de aumentar su “competitividad”. Sin embargo, de acuerdo al mismo gobierno de Quebec, el gasto público total en educación (en 2008-2009) ascendió al 1,94% del PIB, frente al 1,76% de Ontario, y el 1.65% de Canadá en su conjunto. Al mismo tiempo, el gasto universitario total por alumno en Quebec asciende a los 29.242 dólares, en comparación con los 26.383 dólares en Ontario, y los 28.846 dólares para Canadá en su conjunto. [2] De este modo, las universidades de Quebec se financian mucho más que el resto de Canadá, así que el argumento no tiene peso.

Las universidades de Quebec se financian más que las otras universidades canadienses, mientras que los residentes de Quebec pagan más en impuestos que el resto de Canadá, ¿por qué el aumento de la matrícula? Como las tasas de matrícula para las universidades aumentaron, el gasto público en educación disminuye. Como explica la Federación de Estudiantes Canadienses:

En los últimos quince años, las tasas de matrícula en Canadá se han elevado hasta convertirse en el gasto más grande para la mayoría de los estudiantes universitarios. Los dramáticos aumentos en las tasas de matrícula en este período fueron el resultado directo de los recortes a la financiación pública para la educación post-secundaria por parte del gobierno federal y, en menor grado, de los gobiernos provinciales. La financiación pública representa en la actualidad un promedio de aproximadamente el 57% de los fondos de funcionamiento universitarios, frente al 84% de hace dos décadas. Durante el mismo período los derechos de matrícula han aumentado de un 14% de los fondos de operación de más del 34%. [3]

Esto marca un paso “desde un modelo de financiación pública hacia un sistema privatizado de cuotas por usuario”, que ha hecho que la “educación post-secundaria se vuelva inalcanzable para muchos canadienses de bajos y medianos ingresos.” A los mediados de los 60, casi todo el financiamiento de las universidades canadienses era proporcionado por los gobiernos federal y provincial, y las tasas de matrícula eran muy bajas o inexistentes. Este proceso comenzó a cambiar en la década del 80, con el auge del neoliberalismo en la economía política global, que vio movidas hacia la reducción del gasto social de los gobiernos. Como la financiación del gobierno disminuyó, los costos de matrícula se elevaron, y como resultado, entre los años 80 y principios de los 90, las tasas de matrícula en Canadá prácticamente se duplicaron. En 1995, el gobierno federal liberal de Canadá recortó 7 mil millones de dólares en el gasto de las provincias, dando lugar a “los mayores aumentos de las tasas de matrícula en la historia de Canadá.” Quebec había, sin embargo, resistido el impulso de hacer pagar más a los estudiantes, algo que estaba ocurriendo en todas las demás provincias canadienses. En la década del 90, el promedio de las tasas de matrícula de pregrado en Canadá era de 1.464 dólares. Hoy el promedio se ha más que triplicado a 5.138 dólares [4]

¿Por qué tiene lugar este proceso? ¿Por qué el gasto público en educación (y otros programas sociales) se redujo, mientras que los gastos personales de todos estos servicios se incrementaron? La respuesta no está en la “eficiencia” o “equilibrio presupuestario”, sino más bien, en la lucha de clases.

En abril de 2007, TD Bank (uno de los “cinco grandes” bancos que dominan la economía de Canadá) dio a conocer un “plan para la prosperidad” para la provincia de Quebec, que recomienda, entre otras cosas, elevar el costo de la matrícula: “mediante el aumento de las tasas de matrícula, pero centrándose en una mayor asistencia financiera a los necesitados, las instituciones educación post-secundaria (EPS) estarán mejor posicionadas para prosperar y ofrecer educación e investigación de clase mundial”. [5] En una provincia de Canadá, Nueva Escocia, el gobierno contrató a un ex economista jefe del Banco de Montreal, Tim O’Neill, para evaluar las finanzas de la educación superior, y como era de esperar, abogó por mayores tasas de matrícula. [6] Los bancos, por supuesto, tienen un gran interés en promover el aumento de los costos de matrícula, debido a que pueden ofrecer préstamos a los estudiantes y sacar ganancias de los intereses de la deuda del estudiante, al igual que algunos malévolos súcubo que se fortalece cada vez más drenando la fuerza y el potencial vital de las generaciones futuras, que están condenadas a la esclavitud por deudas. Así que, naturalmente, nuestros gobiernos toman el consejo de los bancos, porque saben que son sus verdaderos amos.

Cabe señalar, además, que esto no es más que un problema de Quebec o Canadá. Decenas de miles de estudiantes en el Reino Unido está planeando una marcha en protesta por el aumento de la matrícula, que “están sacando a los estudiantes de la educación”. [7] El Movimiento Occupy en los Estados Unidos se está moviendo hacia las universidades, mientras en los campus de California se han desarrollado manifestaciones y protestas contra los “recortes presupuestarios del estado en la educación y las alzas resultantes en la matrícula”. [8] En España, más de 30.000 estudiantes salieron a las calles de Barcelona protestando por las de los recortes de austeridad en la educación, y luego, por supuesto, se enfrentaron con la represión del Estado. [9] Tal vez lo más impresionante fue el masivo movimiento estudiantil que se ha desarrollado en Chile durante el año pasado.

La Crisis Universitaria

¿Qué es la “crisis universitaria”? Es muy sencillo: nuestra sociedad está produciendo con jóvenes profesionales con mas educación que nunca antes, los que luego se gradúan en un mercado sin trabajo, y lo que es más, se gradúan con una gigantesca deuda. La educación profesional que los estudiantes reciben, en combinación con la pesada y autoritaria carga de la deuda y la insatisfacción por la inmensa falta de oportunidades para ellos, generarán un gran grupo de gente movilizada, educada, activa y muy enojada. Esto es lo que se conoce como “pobreza de expectativas”, en donde las expectativas inculcadas a un grupo o sector de la sociedad no pueden ser satisfechas por la sociedad en que viven. En cualquier sociedad, en cualquier período de la historia, esta es una receta para el malestar social, la resistencia, la rebelión, y potencialmente la revolución.

Naturalmente, las élites de cualquier sociedad temen ese escenario, por lo que siempre aparecen con distintos métodos de gestión para estas condiciones cada vez más problemáticas. Las soluciones, siempre, siempre están encaminadas a encontrar métodos y medios para socavar la capacidad y la eficacia del grupo objetivo de movilizar y organizar a su causa, en este caso, los estudiantes. Recortar los presupuestos en educación y aumentar las tasas de matrícula es un medio muy eficaz para crear condiciones más ‘deseables’ para las élites. ¿Cómo es eso? Cualquier forma de “austeridad” es esencialmente un acto de lucha de clases, llevada a cabo por la clase alta contra el resto. Austeridad significa que los presupuestos se reducirán y los costos se incrementarán, ya sea a través de impuestos, aumentos directos en servicios y necesidades, o más a menudo, ambas cosas. El propósito declarado de las “medidas de austeridad” es reducir la deuda (o gasto) y aumentar la rentabilidad (o ingresos), con la presunta intención de eliminar la deuda con el tiempo. Ese, sin embargo, no es el verdadero propósito de la austeridad, y por lo tanto, nunca es el resultado. El resultado es realmente es elevar la deuda, e imponer un régimen de “genocidio social”: el aumento de las cargas, los costos, los impuestos, y las penurias de la población en general. Para los pobres, significa desesperación; para la clase media, significa pobreza; y para los ricos, significa prosperidad y el poder.

La crisis actual se deriva de los acontecimientos que tuvieron lugar en la década del 60, que vieron un aumento del activismo y la participación de la población en general, y especialmente de los jóvenes. Las universidades fueron un caldo de cultivo para el activismo y los movimientos que buscaban la generación de mejoras sociales. La respuesta de la élite para este escenario, en los Estados Unidos en particular, pero también en todo el Mundo Occidental en su conjunto, fue declarar una “crisis de la democracia” en la cual muchas personas estaban haciéndole demasiadas demandas al sistema, donde todas las formas de autoridades estaban bajo ataque, y la legitimidad de las autoridades se puso en duda. Las élites de izquierda y derecha vieron la aceleración de la participación democrática y el activismo como un asalto a su concepción de lo que la “democracia” debía ser – es decir, un estado que sirva a sus intereses exclusivos. Desde la derecha, la Cámara de Comercio de Estados Unidos – y desde los internacionalistas liberales, la Comisión Trilateral – lanzaron un gran ataque nacional y global contra la oleada de activismo democrático al Comisión Trilateral definido como un “exceso de democracia”. El resultado de este ataque: neoliberalismo y deuda. Los dos documentos que más influyeron en este ataque a la democracia fueron el “Memo Powell” de 1971 enviado a la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que describe un programa detallado de cómo las grandes empresas pueden reorganizar la sociedad para sus propios intereses, y el informe de la Comisión Trilateral de 1975, “La Crisis de la Democracia”, que delinea una ideología para la élite, que vio que el problema de la sociedad estaba en un “exceso de democracia” y que lo que se requiere es corregir la balanza a favor de las élites y aumentar la apatía y la pasividad de la población. La Cámara de Comercio representa a todos los intereses de las empresas más importantes en los Estados Unidos, mientras que la Comisión Trilateral (fundada en 1973 por el banquero David Rockefeller), representa alrededor de 350 personajes de élite en las áreas de la academia, finanzas, negocios, gobierno, política exterior, medios de comunicación y fundaciones de América del Norte, Europa Occidental y Japón.

El resultado de ello fue disminuir el financiamiento gubernamental para la educación, aumentar las matrículas y otros costos, elevar la deuda de los estudiantes y la población en general en su conjunto (a través de tarjetas de crédito, hipotecas, préstamos, etc.), y fusionar la educación superior y las grandes empresas: mercantilización y privatización de las universidades.

Como parte de este proceso, el conocimiento se transformó en “capital” – dentro del “capitalismo del conocimiento” o de una “economía del conocimiento”. Los informes del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la década de 1990 transformaron estas ideas en una “plantilla directiva.” Esta buscaba establecer “una nueva coalición entre la educación y la industria”, donde “la educación una vez reconfigurada aparecería como una forma de capital del conocimiento masivamente subvalorado que determinará el futuro del trabajo, la organización de las instituciones del conocimiento y la forma de la sociedad en los próximos años.” [10]

El conocimiento se define así como un “recurso económico”, lo que llevaría al crecimiento de la economía. Por lo tanto, en la era neoliberal, donde todos los aspectos de la productividad y el crecimiento económico se privatizan (supuestamente para aumentar su eficiencia y capacidad productiva, ya que sólo el “libre mercado” lo puede hacer), la educación – o la “economía del conocimiento” – sí, estaba destinada a ser privatizada. [11]

Resolviendo la “Crisis Universitaria”

En febrero de 2011, se informó que la deuda promedio de una familia canadiense había llegado a más de 100.000 dólares, es decir el 150% de sus ingresos. Así, por cada 1.000 dólares en ingresos, descontados los impuestos, la familia media canadiense debe 1.500 dólares. Las cifras de la deuda incluyen hipotecas, préstamos estudiantiles, deudas de tarjetas de crédito y líneas de crédito. En 1990, la familia media canadiense era capaz de tener más o menos 8.000 dólares en ahorros, en 2012, esa cifra es de 2.500 dólares. Así, mientras al público se les dice constantemente que la “recesión” se acabó, esto simplemente no es cierto para la población en general, aunque pueda parecer verdad en los informes trimestrales de las empresas multinacionales y los bancos de Canadá. Un informe de 2011 indicó que “eran 17.400 los hogares atrasados en sus pagos hipotecarios por tres meses o más en 2010, hasta un 50% más desde que comenzó la recesión. La morosidad de tarjetas de crédito y las tasas de quiebra también siguen siendo más altas que antes de la recesión.” [12]

En febrero de 2012, esta tasa ingreso-deuda no sólo no mejoró, sino que está aún peor, alcanzando un nuevo récord. [13] El estado de las familias canadienses es, en efecto, cada vez peor. Más de la mitad de los puestos de trabajo creados desde el “fin” de la “recesión” fueron para mayores de 55 años, dejando a la juventud luchando por encontrar trabajo, mientras los trabajadores de edad tienen que permanecer trabajando más tiempo, volviendo de su retiro, ya que no pueden sobrevivir con sus pensiones, y por lo tanto, los jóvenes están viviendo en casa más tiempo y permanecer en la escuela por más tiempo. Los ligeros aumentos en los ingresos por hora no se han mantenido con la inflación, y por lo tanto equivale a una pérdida de ingresos mientras la desigualdad de ingresos sigue creciendo entre los súper-ricos y el resto. [14]

Mark Carney, gobernador del Banco de Canadá (el banco central de Canadá), es también Presidente del Consejo de Estabilidad Financiera del Banco de Pagos Internacionales (BPI) en Basilea, Suiza – el banco central de los bancos centrales del mundo – y que opera bajo los auspicios del G-20. Carney había servido previamente como subgobernador del Banco de Canadá, en el Departamento de Finanzas de Canadá, y pasó trece años en Goldman Sachs antes de eso.

El Banco de Canadá, al igual que todos los bancos centrales, sirve a los intereses dominantes de la élite de la nación, y también a la élite financiera internacional un sentido más amplio. La junta directiva del Banco de Canadá incluye a William Black, ex director general de Maritime Life, que se sienta en los consejos de administración de la Universidad de Dalhousie, el Shaw Group, Standard Life de Canadá, y Nova Scotia Business Inc.; Philip Deck, director general de Extuple, Inc. (una corporación de tecnología financiera), antiguo socio de la gestión de banca mercantil de la empresa Partners HSD, y está en el consejo de uno de los principales think-tanks canadienses, el CD Howe Institute; Bonnie DuPont, ex vicepresidenta de Enbridge Inc., ex directora de la Junta Canadiense del Trigo, actual directora de la empresa de agro-negocios Viterra Inc., UTS, parte de la junta de gobernadores de la Universidad de Calgary, miembro del Instituto de Directores Corporativos, y es ex presidenta del Club Calgary Petroleum; Jock Finlayson, vicepresidente del Consejo Empresarial de la Columbia Británica, ex vicepresidente del Consejo Canadiense de Jefes Ejecutivos (un think-tank formado por los mejores 150 CEOs de Canadá), y miembro de la Fundación del Oeste de Canadá; Daniel Johnson, director de Bombardier, IGM Financial, Mackenzie Financial Corporation, Investors Group, y ex Ministro de Industria y Comercio en la provincia de Quebec; David Laidley, Presidente Emérito de la firma Deloitte & Touche LLP, parte de los consejos de indemnizaciones de Nautilus Limited, Inc. ProSep, EMCOR Group, Aviva Canada Inc., la Fundación Cole, y de varias juntas directivas de la Universidad McGill. El resto de los directores del Banco de Canadá son casi exclusivamente hombres de negocios o ex funcionarios del gobierno (dos mujeres en total), y todos ellos son blancos, de modo que, naturalmente, representan s la luchadora familia canadiense.

En marzo de 2012, el Banco de Canadá advirtió que la deuda de los hogares “sigue siendo el mayor riesgo interno” de la economía canadiense. Si bien parte de la función del Banco es establecer las tasas de interés, ha mantenido las tasas de interés muy bajas (1%) con el fin de alentar los préstamos (y, de hecho, las familias han terminado más endeudadas como resultado). Sin embargo, señala el Banco, las tasas de interés tendrán que subir en algún momento. Los economistas de los bancos más importantes de Canadá (CIBC, RBC, BMO, TD, y Scotiabank) naturalmente apoyan este tipo de fatalidad, como dijera un economista de BMO, “si bien es poco probable que las tasas aumenten en el corto plazo, el siguiente paso probablemente sea el alza antes que la baja, y así podría despegar antes de lo que actualmente se anticipa.” El economista jefe de CIBC señaló que, “los mercados se darán cuenta ligero cambio hacia mejor en la economía, y podrían adelantar la fecha implícita de la primera alza de tasas.” Esto se traduce en: la economía va bien para los grandes bancos, por lo que exigirá mayores tasas de interés sobre las deudas, y sumirán a la población canadiense en la pobreza; la “mano invisible del libre mercado “en acción [15]. El aumento de las tasas de interés significa el aumento de los pagos de las deudas, lo que significa un aumento del sufrimiento de los endeudados, que constituyen la mayoría de la población.

Puesto que el Banco de Canadá advierte que las tasas de interés aumentarán, quizás durante este año, el pueblo canadiense – altamente endeudados – van a sufrir mucho y es probable que no cumplan con sus pagos de intereses. Puesto que un gran mayoría de la deuda y los intereses están las hipotecas, esto potencialmente podría generar una gran crisis inmobiliaria, que ya está en proporciones de burbuja (especialmente en Vancouver, ahora la ciudad más cara para vivir en América del Norte), y arrastre a la clase media y al resto de la economía canadiense hacia abajo con ella. Incluso el TD Bank ha dicho que el mercado inmobiliario está sobrevalorado (es decir, artificialmente), y advirtió de una inminente “corrección” (es decir, crisis económica). [16]

Mientras crece la brecha entre los ricos y todos los demás en casi todos los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), Canadá no es una excepción. El 10% de los canadienses más ricos gana diez veces más que el 10% más pobre. El 1% más rico en Canadá, vio aumentada su participación en los ingresos totales de 8,1% en 1980 al 13,3% en 2007, mientras que el 0,1% más rico registró un aumento del 2% al 5,3%. Las políticas fiscales en Canadá fortalecen la brecha de la riqueza. En 1981, la tasa de impuestos para la parte superior de los asalariados era del 43%, y en 2010, del 29%. Como declarara el Secretario General de la OCDE en diciembre de 2011, “El contrato social está empezando a desarmarse en muchos países… Este estudio desmiente la hipótesis de que los beneficios del crecimiento económico de forma automática pasarán eventualmente a los desfavorecidos y que la mayor desigualdad social, fomenta una mayor movilidad.” Por lo tanto, “la desigualdad seguirá aumentando.” [17]

En un estudio de 2008 de la OCDE, Canadá fue señalado como uno de los países con los peores índices de desigualdad y cada vez mayores, afirmando que, “En los últimos 10 años, los ricos son cada vez más ricos, dejando a las clases medias y pobres más pobres por detrás.” El 3,8% más rico de los hogares canadienses controlaba el 66,6% de toda la riqueza financiera en 2009, con tasas que estaban en aumento. Mientras el gobierno conservador de Canadá siga llevando a cabo recortes en el impuesto de sociedades, esta disparidad se incrementará, con el gobierno de Harper aportando 60 mil millones de dólares en recortes de impuestos corporativos, mientras mantiene un déficit presupuestario de 30 mil millones de dólares (de deuda pública). A pesar de todos los recortes de impuestos para las empresas, el dinero que no se gasta en impuestos tiende a ir a los accionistas y muy poco se destina a las inversiones o la creación de empleo, lo que significa que los beneficios no se “chorrean hacia abajo”, sino más bien, como era de esperar, se van hacia arriba. Como señalan las políticas y los programas fiscales del Primer Ministro Harper, “Cuanto más alto sea el ingreso, mayor será la rebaja de impuestos.” El economista senior de la Confederación Sindical Internacional señalara, “La creciente brecha entre los ricos y el resto de nosotros tiene muchas causas, incluyendo una mayor remuneración para los que más ganan, beneficios mucho más altos como porcentaje de la economía, menos poder de negociación de los trabajadores, y menos impuestos progresivos… las políticas fiscales conservadoras claramente van a agravar el problema.” [18]

El Conference Board de Canadá dio a conocer un estudio en el otoño de 2011, que declaró que “la desigualdad del ingreso ha aumentado más rápidamente en Canadá que en Estados Unidos desde la década del 90,” y a nivel global, “Canadá ha tenido el cuarto mayor aumento en la desigualdad de ingresos entre sus pares.” El Presidente del Conference Board explicó: “A pesar de que los Estados Unidos tiene actualmente la brecha de ingresos más grande entre ricos y pobres de esos países, la brecha en Canadá ha aumentado a un ritmo más rápido.” [19]

Entre los países de la OCDE, el que tiene los mayores índices de desigualdad no otro el plato experimental del neoliberalismo, Chile, seguido por Israel, Italia, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos. Mientras que el 10% más rico de los canadienses tenían un ingreso promedio de 103.500 dólares, el 10 más pobre tenía un ingreso promedio anual de 10.260 dólares. [20]

Mientras Canadá es a menudo aclamado como el país más prometedor para salir de la crisis económico-financiera de 2008, ya que sus bancos quedaron en mayor medida fuera del mercado inmobiliario de derivados (y por lo tanto, estaban protegidos), los hechos en terreno presentan una realidad diferente. Como informó The Economist en 2010, de las 31 naciones de la OCDE, Canadá clasificó como el país 22 en términos de peor pobreza infantil, uno de cada diez canadienses (unos 3 millones) es pobre; 610.000 de ellos son niños. En noviembre de 2010, se informó que aproximadamente 900 mil canadienses dependían del reparto de alimentos, un aumento del 9% respecto al año anterior, con cerca de 300.000 personas sin hogar. La mayoría de los pobres son madres solteras, inmigrantes, aborígenes y canadienses con discapacidad. A lo largo de los 80 y 90 (con la aplicación de las políticas neoliberales), los pagos de asistencia social a estos grupos fueron reducidos, con la Columbia Británica como el partidario más entusiasta de exacerbar la pobreza infantil, donde se situó en el 10,4% en 2010. [21]

El costo de la pobreza es bastante extenso:

* En 2011, se dijo que la pobreza costaría al gobierno entre 72 y 86 mil millones de dólares por año;
* En la ciudad de Hamilton, Ontario, hay una diferencia de 21 años en la esperanza de vida entre quienes viven en barrios de altos y bajos ingresos;
* En marzo de 2010, cerca de 900.000 canadienses tenían que ir a depósitos de alimentos para la comer, el 38% de ellos niños, un aumento del 28% desde marzo de 2008, el “nivel más alto de uso de los depósitos de alimentos jamás registrado”;
* En 2010, había entre 150 y 300 mil personas sin hogar “visibles” en Canadá, con otro 900.000 “oculto”, y 1.5 millones de familias con “necesidad de vivienda básica”, y 3.1 millones de familias en viviendas imposibles de mantener;
* En 2010, el 59% de los canadienses (más de 20 millones de canadienses) vivían de cheque en cheque, “señalando que estarían en dificultades financieras si su nómina se retrasara una semana”;
* En 2009, el ingreso promedio anual de los mejores directores ejecutivos pagados de Canadá era 6,6 millones de dólares, “155 veces mayor que el ingreso promedio del trabajador (42.988 dólares);
* Un tercio de todo el crecimiento de los ingresos en Canadá durante las últimas dos décadas se ha ido al 1% más rico de los canadienses.” [22]

La Juventud Canadiense: Una “Generación en Bancarrota”

En enero de 2009, los estudiantes canadienses tenían una deuda con el gobierno federal de más de 13 mil millones de dólares, con la deuda de los préstamos estudiantiles creciendo 1.2 millones cada día. La Federación de Estudiantes Canadienses dijo que la respuesta obvia a esta creciente crisis es que la educación fuese “asequible”. Los estudios muestran los efectos de la deuda sobre los estudiantes, reduciendo “la capacidad de los nuevos graduados de formar una familia, trabajar en carreras de servicio público, invertir en otros activos, ser voluntarios, o simplemente tomar un empleo de salario bajo en su propio campo para poner un pie en la puerta.” Por encima de los 13 mil millones de dólares adeudados al Gobierno Federal, los estudiantes canadienses debían una suma adicional de 5 mil millones de dólares a los gobiernos provinciales, y las cifras no incluyen la deuda contraída con los bancos, las compañías de tarjetas de crédito o por los padres. [23] En resumen, los jóvenes estudiantes de Canadá son una “generación perdida”.

En septiembre de 2010, el Consejo Canadiense de Aprendizaje publicó un informe que indicaba que, “los estudiantes que se gradúan de la universidad con grandes deudas están posponiendo la compra de una casa, tener hijos o invertir para el futuro.” La carga de la deuda promedio de un canadiense graduado de la universidad en 2009 fue de 26.680 dólares, y la deuda promedio de los graduados de college fue de 13.600 dólares. Estas cifras, debe hacerse notar, no tienen en cuenta las hipotecas, deudas de tarjetas de crédito, líneas de crédito o préstamos para automóviles. [24], que representan una duplicación en la cantidad de deuda estudiantil desde 1990, y en 2005, el número de estudiantes canadienses que necesitan préstamos para pagar su educación había aumentado a un 57%. [25]

En octubre de 2011, se informó que la deuda del estudiante canadiense (para el Gobierno Federal) superarán los 15 mil millones de dólares para el 2013, que es el actual límite máximo fijado por el gobierno para préstamos estudiantiles. Por lo tanto, si se llega al techo, el gobierno (en teoría) ya no sería capaz de proporcionar préstamos a los estudiantes. La solución, según la Federación Canadiense de Estudiantes, no implica eliminar el tope de la deuda, lo que sólo empeorará el problema, sino más bien, en reducir los costos de la educación misma. Como explicó el presidente nacional de la federación de estudiantes: “La realidad es que el mercado de trabajo es sombrío y los estudiantes se enfrentan a sus primeras entrevistas con una deuda hipotecaria gigantesca.” Así, cuando comienzan a trabajar, no contribuyen al crecimiento económico del país, sino más bien sólo tiene que centrarse en el pago de intereses y el reembolso de las deudas. El costo de la educación universitaria en Canadá se estima en 60.000 dólares, y algunos estudios sugieren que esa cifra aumentará hasta 140.000 dólares para los nacidos en el año 2011. El promedio de las tasas anuales de matrícula de pregrado tuvieron un aumento de 4,3% respecto al año anterior, alcanzando los 5.366 dólares. [26]

En 2011, casi dos millones de canadienses tenían una deuda de los estudiantes un total de 20 mil millones dólares, y como el presidente de la Federación de Estudiantes Canadienses declaró: “Tenemos una generación entera de gente que ahora más que nunca tiene que completar algún tipo de educación post-secundaria sólo para obtener una entrevista de trabajo, con más del 70% del total de nuevos puestos de trabajo requiriendo algún postgrado o diploma. Estamos al borde de la bancarrota de una generación antes de que entre a trabajar.” Como las pérdidas de empleos continuarán, y sobre todo porque el mercado laboral de los jóvenes sigue disminuyendo, el número de estudiantes a tiempo completo tiende a aumentar, y la disponibilidad de trabajos a medio tiempo para los estudiantes continúa disminuyendo. La educación post-secundaria ya no aumenta el “retorno de la inversión” a lo largo de toda la vida, que era lo que se suponía. La deuda total de los estudiantes no es el problema más inmediato y urgente, sino más bien la “paralizante tasa de interés adjunta a estos préstamos del gobierno”, sumiendo a los jóvenes en una profunda crisis. Así, mientras que las tasas de interés son muy bajas (en los préstamos, según lo establecido por el Banco de Canadá, del 1%), el gobierno está cargando con un 8% de interés a los préstamos estudiantiles. Margaret Johnson, presidente de Solutions Credit Counselling Service Inc. en Vancouver indicó que, “Cuando se deja de pagar el préstamo, el interés comienza a acumularse. Y entonces tienes una pesadilla. El promedio de la deuda que estoy viendo es de entre 30.000 y 60.000 dólares. Los pagos son tan altos en algunos de estos préstamos que el joven no puede vivir y pagar al mismo tiempo. En lugar de bajar la tasa de interés – o eliminar, que creo que es la mejor solución – el gobierno prorrogó el plazo de amortización a 14 años. El hecho de que tantos préstamos estén en mora demuestra que no es la respuesta.” [27]

Algunas cosas vale la pena repetirlas: la deuda promedio de cada hogar canadiense es más de 100.000 dólares y la deuda promedio de un graduado universitario en Canadá es más de 26.000 dólares, y casi un millón de canadienses dependen de los bancos de alimentos para su alimentación, la pobreza y la desigualdad están aumentando, la falta de vivienda está en aumento mientras los ricos se hacen más ricos y todos los demás se hacen pobres o más pobres, y tenemos un horrible mercado laboral con pocos empleos disponibles, y mucho menos disponibles para los jóvenes. Así que la “solución” – nos dicen – par el supuesto “problema” de la “competitividad” en nuestras universidades… es aumentar la carga, el costo y la deuda de los estudiantes, las familias y la población en general, aumentando la matrícula y deuda de los estudiantes, para aumentar las tasas de interés de todas las deudas, y consumir a la población en la pobreza extrema. Parece, pues, los canadienses que, y el Mundo Occidental en general (ya que estas políticas están siendo impulsadas en todas las naciones del G-8 en total) están a punto de obtener una dura lección de lo que nuestros países industrializados y supuestamente “democrática” del Norte le han estado haciendo al resto del mundo (África, Asia, América Latina) durante décadas y siglos, de hecho. Lo que hemos hecho en el extranjero viene a descansar a casa.

Las condiciones, restricciones, programas y políticas que nuestros países han impuesto a África, Asia y América Latina en las últimas cuatro décadas han sumido a esos países en la pobreza, permitieron el control sin trabas y la extracción de sus recursos para nuestras empresas, sumieron a sus naciones en deuda bancaria, explotaron a sus poblaciones como mano de obra barata, y apoyaron a dictadores despiadados para reprimir al pueblo si alguna vez se volvía sabio y quería cambiar la sociedad. Mientras que nuestras naciones, por supuesto, continuarán en su violación y saqueo del mundo, ahora también han dirigido su atención – y absoluto desprecio por la humanidad – hacia sus poblaciones locales. Los mismos bancos, instituciones internacionales, naciones, organizaciones e incluso individuos que promueven las políticas que condujeron al empobrecimiento y el castigo de la mayor parte de la población del mundo ahora nos dicen que estas mismas políticas son las “soluciones” a nuestras crisis actuales, así como le dijeron a las poblaciones de África, Asia y América Latina. Si escuchamos a estas mismas personas, nos sometemos a las mismas políticas, y aceptamos las mismas ideologías que han causado tanta destrucción y devastación en todo el mundo, y esperamos resultados diferentes en nuestro país, nos merecemos lo que obtendremos. Naturalmente, entonces, debemos dejar de aceptar y consentir a la hegemonía y el poder de nuestras élites y sus instituciones e ideologías. Esto significa que tenemos que crear alternativas de manera activa, no sólo protestar en contra de sus programas, o las demandar reformas, o volver a ordenar las sillas en el Titanic. El barco se está hundiendo, no importa cómo se se vea en el camino hacia abajo. Es hora de un sistema completamente nuevo. No se puede exigir a los demás crear un nuevo sistema, sino que activamente debemos crearlo nosotros mismos.

En la próxima parte de esta serie, “La Lucha de Clases y la Crisis Universitaria”, voy a discutir la crisis económica que se viene en Canadá, que hasta ahora ha sido aclamada como la nación emergente “más segura” desde la “recesión” de 2008, un mito que pronto se romperá. Como Canadá, y gran parte del resto del mundo, comenzará su rápido descenso hacia una depresión económica, las estadísticas antes mencionadas con respecto a la deuda, la pobreza y la desigualdad van a empeorar. Al profundizarse la crisis social y económica, nuestros gobiernos seguirán mostrando para quienes gobiernan realmente: con lumas, gases lacrimógenos, golpizas, detenciones masivas, centros de detención, y el crecimiento y desarrollo de una sociedad de vigilancia estado-policíaca, nuestros gobiernos demostrarán que gobiernan para los banqueros, las corporaciones, y los oligarcas. La fachada democrática se caerá. Es en estas circunstancias que los canadienses, y el resto del mundo en general, debe tratar de crear un sistema verdaderamente democrático. En primer lugar, sin embargo, debemos reconocer y entender el sistema en que vivimos por lo que es: una sociedad capitalista-estatal gobernada por una oligarquía enferma por de poder. La siguiente parte de esta serie va a echar un vistazo a lo que esta oligarquía enferma de poder está haciendo y le va a hacer a la economía y la sociedad canadienses en los próximos años. He aquí una pista: ¡no te beneficiará a ti!
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Andrew Gavin Marshall es un investigador independiente y escritor residente en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de cuestiones sociales, políticas, económicas e históricas. También es Project Manager del The People’s Book Project y presenta un programa semanal de podcast, “Empire, Power and People”, en BoilingFrogsPost.com.
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Notas

[1] CRA, What are the income tax rates in Canada for 2012? Canada Revenue Agency:

http://www.cra-arc.gc.ca/tx/ndvdls/fq/txrts-eng.html

[2] Finances Québec, “A Fair and Balanced University Funding Plan: To Give Québec the Means to Fulfill its Ambitions,” The Government of Québec, 2011-2012 Budget, page 7.
[3] CFS, Tuition Fees, The Canadian Federation of Students:

http://cfs.bc.ca/index.php/section/49

[4] Ibid.
[5] Press Release, “TD Economics outlines plan for prosperity in Quebec report,” Newswire, 10 April 2007:

http://www.newswire.ca/fr/story/178423/td-economics-outlines-plan-for-prosperity-in-quebec-report

[6] CNW, “Déjà Vu: O’Neill Report Recycles Dated, Discredited Tuition Fee Myths,” Newswire, 17 September 2010:

http://www.newswire.ca/en/story/673917/deja-vu-o-neill-report-recycles-dated-discredited-tuition-fee-myths

[7] Alison Kershaw, “Thousands of students to stage walkout protest,” The Independent, 12 March 2012:

http://www.independent.co.uk/news/education/education-news/thousands-of-students-to-stage-walkout-protest-7562129.html

[8] Carla Rivera and Larry Gordon, “Occupy protests bring small yet intense crowds to state campuses,” Los Angeles Times, 1 March 2012:

http://articles.latimes.com/2012/mar/01/local/la-me-student-protests-20120302

[9] Giles Tremlett, “Fighting breaks out in Barcelona as students protest over education cuts,” The Guardian, 29 February 2012:

http://www.guardian.co.uk/world/2012/feb/29/fighting-barcelona-students-protest-education-cuts?newsfeed=true

[10] Mark Olssen and Michael A. Peters, “Neoliberalism, Higher Education and the Knowledge Economy: From the Free Market to Knowledge Capitalism,” Journal of Education Policy (Vol. 20, No. 3, May 2005), page 331.
[11] Ibid, pages 338-339.
[12] CTV News Staff, “Average Canadian family debt hits $100,000,” CTV News, 17 February 2011:

http://www.ctv.ca/CTVNews/Canada/20110217/family-debt-110217/

[13] Why are Canadian families falling further into debt?, The Globe and Mail, 14 February 2012:

http://www.theglobeandmail.com/globe-investor/personal-finance/household-finances/why-are-canadian-families-falling-further-into-debt/article2337540/

[14] Tavia Grant, “Financial security ‘elusive’ for many Canadian families,” The Globe and Mail, 22 March 2012: http://www.theglobeandmail.com/report-on-business/economy/economy-lab/daily-mix/financial-security-elusive-for-many-canadian-families/article2377592/
[15] Gordon Isfeld, “Bank of Canada says household debt ‘biggest risk’ to economy,” The Leader Post, 9 March 2012:

http://www.leaderpost.com/business/Bank+Canada+says+household+debt+biggest+risk+economy/6274564/story.html

[16] John Morrissy, “Household debt a mounting concern as rates appear set to rise,” The Montreal Gazette, 23 March 2012:

http://www.montrealgazette.com/business/Household+debt+mounting+concern+rates+appear+rise/6347875/story.html

[17] CBC, Wealth gap widens to 30-year high, CBC News, 5 December 2011:

http://www.cbc.ca/news/canada/story/2011/12/05/oecd-rich-poor-gap.html

[18] Les Whittington, “Tax policies may aggravate gap between rich and poor,” Toronto Star, 27 May 2011:

http://www.thestar.com/news/canada/article/998648–tax-policies-may-aggravate-gap-between-rich-and-poor

[19] Tavia Grant, “Income inequality rising quickly in Canada,” The Globe and Mail, 13 September 2011:

http://www.theglobeandmail.com/report-on-business/economy/economy-lab/daily-mix/income-inequality-rising-quickly-in-canada/article2163938/

[20] CTV News Staff, “OECD report finds income inequality rising in Canada,” CTV News:

http://www.ctv.ca/CTVNews/TopStories/20111205/organization-economic-cooperation-development-oecd-inequality-report-canada-111205/#ixzz1pycGLl6e

[21] Poverty in Canada: Mean Streets, The Economist, 25 November 2010:

http://www.economist.com/node/17581844

[22] CTV News Staff, “Canada Student Loan debt tops $13B, figures show,” CTV News, 21 January 2009:

http://www.ctv.ca/CTVNews/Canada/20090121/student_loans_090121/

[23] CTV News Staff, “Canada Student Loan debt tops $13B, figures show,” CTV News, 21 January 2009:

http://www.ctv.ca/CTVNews/Canada/20090121/student_loans_090121/

[24] CBC, “Student debt limits post-grad options,” CBC News, 22 September 2010:

http://www.cbc.ca/news/story/2010/09/22/con-student-debt.html

[25] QMI Agency, “Student debt doubled over 20 years: Study,” Toronto Sun, 22 September 2010:

http://www.torontosun.com/news/canada/2010/09/22/15435176.html

[26] Sharon Singleton, “Action needed on student debt: CFS,” Toronto Sun, 17 October 2011:

http://www.torontosun.com/2011/10/17/action-needed-on-student-debt-cfs

[27] Mary Teresa Bitti, Student debt bankrupting a generation, The Financial Post, 4 June 2011:

http://www.financialpost.com/news/Student+debt+bankrupting+generation/4874861/story.html

Article Translation: “La ‘Crisis de la Democracia’ y el ataque a la educación”

Thanks to Verdad Ahora for translating a recent article of mine into Spanish: “Class War and the College Crisis: The Crisis of Democracy and the Attack on Education.”

Note: If you have any access to or have written translations of any of my articles (into any language), please send me the links so that I can re-post them on my website! Thanks.

Por Andrew Gavin Marshall

Hoy en día, somos testigos de una incipiente rebelión global masiva, liderada principalmente por los jóvenes educados y desempleados del mundo, en contra de los poderes institucionalizados y establecidos que tratan de privarlos de un futuro digno. En Chile durante el año pasado, un masivo movimiento estudiantil y huelgas se convirtieron en una fuerza poderosa en el país contra un sistema educativo cada vez más privatizado (que sirvió de modelo para el resto del mundo) con el apoyo de la inmensa mayoría de la población; en Quebec, Canadá, una huelga de estudiantes ha llevado a cientos de miles de jóvenes a las calles para protestar contra la duplicación de sus tasas de arancel; estudiantes y otros se fueron a huelga en España contra las medidas de austeridad; están desarrollándose y creciendo protestas lideradas por o con fuerte participación de los jóvenes en el Reino Unido, Grecia, Portugal, Francia, y en los Estados Unidos (por ejemplo, con el Movimiento Occupy), luchando contra las medidas de austeridad, la corrupción abierta de la clase capitalista, y la colusión del gobierno con los banqueros y las corporaciones. Estudiantes y jóvenes llevaron a los levantamientos en Túnez y Egipto el año pasado que condujeron al derrocamiento de los dictadores que habían gobernado a esas naciones durante décadas.

En todo el mundo, cada vez más, los jóvenes están saliendo a las calles para protestar, agitar y atacar los abusos de poder, los fracasos del gobierno, los excesos de la codicia, el saqueo y la pobreza. La juventud educada, en particular, está desempeñando un papel activo, un papel que crecerá dramáticamente durante este año y los próximos. La juventud educada está graduándose en un mercado de desempleo con una deuda enorme y pocas oportunidades. Ahora, así como hace varias décadas, los jóvenes están volcándose al activismo. ¿Qué pasó en el intervalo para que el activismo se desbaratara cuando había sido tan amplio en la década del 60? ¿Cómo nuestro sistema educativo llegó a su situación actual? ¿Qué implica esto para el presente y el futuro?

La “Crisis de la Democracia”

En el período comprendido entre los años 50 y 70, el mundo occidental, y especialmente Estados Unidos, experimentó una oleada masiva de resistencia, rebelión, protesta, activismo y acción directa de sectores enteros de la población en general que estuvieron durante décadas, si no siglos, en mayor medida oprimidos y olvidados por las estructuras de poder institucional de la sociedad. El movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, el surgimiento de la Nueva Izquierda – radical y activista – en Europa y América del Norte, como en otras partes, el activismo contra la guerra, en gran parte impulsado en oposición a la guerra de Vietnam, la Teología de la Liberación en América Latina (y en Filipinas), el movimiento ecologista, el movimiento feminista, los movimientos de derechos de los homosexuales, y todo tipo de otros activistas y movimientos movilizados de la juventud y de vastos sectores de la sociedad se organizaron y agitaron activamente en favor del cambio, la reforma e incluso, la revolución. Cuando el poder se resistió más a sus demandas, los movimientos se radicalizaron más. Mientras más lento actuó poder, más rápido reaccionó el pueblo. El efecto, en esencia, es que estos movimientos buscaron, y en muchos casos consiguieron, empoderar a vastas poblaciones que habían sido de otro modo oprimidas e ignoradas, y por lo general hicieron despertar a las masas de la sociedad ante injusticias tales como el racismo, la guerra y la represión.

Para la población en general, estos movimientos fueron una etapa instructiva, civilizadora, y llena de esperanza en nuestra historia moderna. Para las élites, fueron terribles. Así, en la década del 70 tuvo lugar un debate dentro de la élite intelectual, sobre todo en los Estados Unidos, ante lo que se conoció como la “Crisis de la Democracia.” En 1973 fue creada la Comisión Trilateral, por el banquero y oligarca global David Rockefeller y el intelectual elitista Zbigniew Brzezinski. La Comisión Trilateral reúne a las élites de América del Norte, Europa Occidental y Japón (ahora incluye varios estados de Asia Oriental), en los ámbitos de la política, finanzas, economía, negocios, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, académicos, militares, inteligencia, medios de comunicación, y círculos de política exterior. Actúa como un importante think tank internacional, diseñado para coordinar y establecer un consenso entre las potencias imperiales dominantes del mundo.

En 1975, la Comisión Trilateral publicó un importante informe titulado “La Crisis de la Democracia”, donde los autores se lamentaron por la “oleada democrática” de la década del 60 y la “sobrecarga” que impuso a las instituciones de autoridad. Samuel Huntington, politólogo y uno de los principales autores del informe, escribió que la década del 60 vio un crecimiento de la democracia en Estados Unidos, con un repunte de la participación ciudadana, a menudo “en forma de marchas, manifestaciones, movimientos de protesta, y organizaciones por “causas”.” Además, “la década del 60 vio también una reafirmación de la primacía de la igualdad como un objetivo en la vida social, económica, y política.” Por supuesto, para Huntington y la Comisión Trilateral, fundada por el amigo de Huntington, Zbigniew Brzezinski, y el banquero David Rockefeller, la idea de “la igualdad como un objetivo en la vida social, económica y política” es una perspectiva terrible y aterradora. Huntington analizó la forma de cómo en parte de esta “oleada democrática”, mostraban las estadísticas a lo largo de las décadas del 60 y el 70, hubo un dramático aumento en el porcentaje de personas que sentían que Estados Unidos estaba gastando demasiado en defensa (del 18% en 1960 al 52% en 1969, principalmente debido a la guerra de Vietnam). [1]

Huntington escribió que la “esencia de la oleada democrática de la década del 60 fue un desafío general a los sistemas existentes de autoridad, públicos y privados”, y que “La gente ya no sentía la misma compulsión a obedecer a aquellos a quienes habían considerado previamente superiores a sí mismos en edad, rango, estatus, experiencia, carácter, o talentos”. Huntington explicó que en la década del 60, “jerarquía, experiencia y riqueza” se encontraban “bajo ataque”.” El uso del lenguaje aquí es importante, colocando al poder y la riqueza como si estuviesen “bajo ataque”, lo que implica que aquellos que lo “atacan” son los agresores, lo que se opone al hecho de que estas poblaciones (como los estadounidenses negros) habían sido atacadas por el poder y la riqueza durante siglos, y que solo entonces habían comenzado a luchar. Por lo tanto, la autodefensa del pueblo contra el poder y la riqueza es vista como un “ataque”. Huntington afirmó que las tres cuestiones clave que son fundamentales en el aumento de la participación política en la década del 60 fueron:

cuestiones sociales, como el uso de las drogas, las libertades civiles y el papel de la mujer; cuestiones raciales, como integración, movilidad, ayudas gubernamentales a grupos minoritarios, y disturbios urbanos; cuestiones militares, que implican principalmente, por supuesto, la guerra en Vietnam, pero también proyectos, gasto militar, programas de ayuda militar y el papel del complejo militar-industrial en general. [2]

Huntington presenta estos problemas, en esencia, como la “crisis de la democracia”, en que aumentara la desconfianza en el gobierno y la autoridad, lo que llevó a la polarización social e ideológica, y derivó en una disminución “de la autoridad, el estatus, la influencia y la eficacia de la presidencia.” Huntington concluyó que los problemas de gobernabilidad en Estados Unidos derivaron de un “exceso de democracia”, y que “el funcionamiento eficaz de un sistema político democrático por lo general requiere cierto grado de apatía y de no participación por parte de algunos individuos y grupos”. Huntington explicó que la sociedad siempre ha tenido “grupos marginales” que no participan en la política, y si bien reconoce que la existencia de “marginalidad por parte de algunos grupos es inherentemente antidemocrática”, también “permite que la democracia pueda funcionar con eficacia”. Huntington identifica a “los negros”, como uno de esos grupos que se habían vuelto políticamente activos, lo que representaba un “peligro de sobrecarga del sistema político con demandas.” Por supuesto, esto implica directamente una versión elitista de la “democracia” donde el Estado mantiene la estética democrática (voto, separación de poderes, estado de derecho), pero sigue estando exclusivamente en manos de la rica élite de poder. Huntington, en su conclusión, afirmó que la vulnerabilidad de la democracia, particularmente la “crisis de la democracia”, deriva de “un alto nivel de educación, movilización, y sociedad participativa”, y que lo que se necesita es “una existencia más equilibrada” donde existan “límites deseables a la extensión indefinida de la democracia política”. [3] En otras palabras, lo que se necesita es menos democracia y más autoridad.

La Comisión Trilateral luego explicó su visión respecto de la “amenaza” a la democracia y por lo tanto, la forma en que el sistema “debería” funcionar:

En la mayoría de los países de la Trilateral [Europa Occidental, Norteamérica, Japón] en la última década ha habido un descenso en la confianza que el pueblo tiene en el gobierno… La autoridad ha sido cuestionada no sólo en el gobierno, sino en sindicatos, empresas comerciales, escuelas y universidades, asociaciones profesionales, iglesias y grupos cívicos. En el pasado, las instituciones que habían jugado el papel principal en el adoctrinamiento de los jóvenes en sus derechos y obligaciones como miembros de la sociedad habían sido la familia, la iglesia, la escuela, y el ejército. La eficacia de todas estas instituciones como un medio de socialización ha disminuido severamente. (Énfasis añadido) [4]

El “exceso de democracia” implicaba generar un supuesto “aumento de las demandas” al gobierno, justo en un momento en que la autoridad del gobierno estaba siendo socavada. La Comisión Trilateral asustó crecientemente a la comunidad de la elite intelectual, discutiendo la amenaza de los “intelectuales orientados a los valores” que se atreven a “hacer valer su disconformidad con la corrupción, el materialismo y la ineficacia de la democracia y con la sumisión de los gobiernos democráticos al “capitalismo monopolista”.” Para los miembros y componentes (las élites) de la Comisión Trilateral, no se retractaron de la evaluación de esa amenaza, afirmando que, “este desarrollo constituye un desafío a un gobierno democrático que es, al menos potencialmente, tan grave como los planteados en el pasado por las camarillas aristocráticas, los movimientos fascistas, y los partidos comunistas”. [5] Este es un uso muy típico de retórica elitista donde a la hora de identificar cualquier amenaza a los intereses de la élite, esta es presentada en casi términos apocalípticos. La implicación, por lo tanto, es que los intelectuales que desafían a la autoridad son presentados como una amenaza tan grande a la democracia como lo fueron Hitler y el fascismo.

El informe de la Comisión Trilateral explica – a través de un razonamiento económico – cómo una mayor democracia es sencillamente insostenible. La “oleada democrática” dio a los grupos desfavorecidos nuevos derechos y los hizo políticamente activos (como los negros), y esto se tradujo en aumento de las demandas sobre el mismo sistema cuya legitimidad había sido debilitada. ¡Un escenario terrible para las elites! El informe explicó que mientras la votación disminuyó a lo largo de las décadas del 60 y el 70, la participación política activa en los campus aumentó, los grupos minoritarios estaban exigiendo sus derechos (¡cómo se atreven!), y no sólo exigían derechos humanos básicos, sino también “oportunidades, posiciones, recompensas y privilegios, que no habían considerado como derechos propios anteriormente.” Es decir, no como los ricos, que se han considerado con derecho a todo, por siempre y para siempre. Por lo tanto, el gasto público en bienestar social y una mayor educación se incrementó, explica el informe: “A principios de los 70 los estadounidenses se volvieron progresivamente exigentes y recibieron más beneficios de su gobierno y sin embargo tenían menos confianza en su gobierno de la que tenían hace una década.” La mayoría de las personas se refieren a ello como un logro de la democracia, pero para los “intelectuales” de la Trilateral se trataba de un “exceso de democracia”, y, de hecho, una amenaza. [6]

Samuel Huntington, por supuesto, asume que el declive de la confianza en el gobierno era irracional, y no tenía nada que ver con la guerra de Vietnam, la represión policial y estatal de los movimientos de protesta, el escándalo Watergate y otros delitos evidentes. No, para Huntington, la pérdida de confianza está ligada mágicamente a las “mayores expectativas” de la población, o, como Jay Peterzell explicó en su crítica al informe, “la causa de la desilusión pública se remonta constantemente a expectativas poco realistas alentadas por el gasto del gobierno.” Huntington justificó este mito absurdo en su análisis sesgado del “giro a la defensa” y el “giro al bienestar”. El “giro a la defensa”, que tuvo lugar en la década del 50, describe un período en el que el 36% del aumento del gasto en el gobierno fue a la defensa (es decir, al complejo militar-industrial), mientras que el bienestar se redujo como proporción del presupuesto. Luego vino el “giro al bienestar” de la década del 60, en el que entre 1960 y 1971, sólo un ínfimo 15% del aumento del gasto fue al complejo militar-industrial, mientras que el 84% del aumento se destinó a programas nacionales. Por lo tanto, para Huntington, el “giro al bienestar” básicamente destruyó a Estados Unidos y arruinó la democracia. [7]

En realidad, sin embargo, Jay Peterzell desglosó los números para explicar los “cambios” en un contexto más amplio y más racional. Si bien es cierto que los porcentajes de aumento o disminución que muestra Huntington eran, después de todo, un porcentaje de “aumento” en el gasto, no lo eran en el porcentaje global del gasto Así que, cuando uno mira el conjunto del gasto público en 1950, 1960 y 1972, el porcentaje de “defensa” fue de 44, a 53, a 37. En esos mismos años, el gasto en bienestar ascendió de 4%, a 3% y a 6%. Así, entre 1960 y 1972, la cantidad de gasto en defensa disminuyó del 53 al 37% en el gasto total del gobierno. En los mismos años, el gasto en bienestar aumentó un 3-6% en el gasto total del gobierno. Cuando se ve como porcentaje del total, difícilmente puede ser legítimo afirmar que el escaso aumento del 6% de los gastos del gobierno para el bienestar era ni de lejos tan “amenaza” a la democracia como lo fue el 37% invertido en el complejo militar-industrial [8].

Así que, naturalmente, como resultado de estas terribles estadísticas, la élite intelectual y sus amos financieros tuvieron que imponer más autoridad y menos democracia. No se trataba simplemente de que la Comisión Trilateral abogara por tales “restricciones” a la democracia, ya que fue un debate importante en la élite de los círculos académicos en la década del 70. En Gran Bretaña, de esta discusión surgió la “tesis de la gobernabilidad” – o tesis de la “sobrecarga” – democrática. “Las Contradicciones Económicas de la Democracia” de Samuel Brittan en 1975, explicó que, “La tentación de animar falsas expectativas entre el electorado se vuelve abrumadora para los políticos. Los partidos de oposición están obligados a prometer hacerlo mejor y el partido de gobierno debe participar en la oferta.” En esencia, se trataba de una repetición de la tesis de la Trilateral de que demasiadas promesas generan demasiadas demandas, los cuales crean demasiada tensión para el sistema, e inevitablemente lo derrumbarán. Anthony King se hizo eco de esto en su obra, “Sobrecarga: Problemas de la Administración en la Década del 70″, y King explicó que gobernar se estaba volviendo “más difícil”, porque “a uno y al mismo tiempo, la gama de problemas que el gobierno espera y tiene que enfrentar ha aumentado considerablemente y su capacidad para hacer frente a los problemas, incluso muchos de los que tenía antes, ha disminuido.” El politólogo italiano Giovanni Sartori se hizo la pregunta: “¿La Democracia mata a la Democracia?”:

Estamos persiguiendo objetivos que están fuera de proporción, demasiado aislados y perseguidos ciegamente y que, por lo tanto, están en el proceso crear… una sobrecarga totalmente inmanejable y siniestra… Estamos empezando a darnos cuenta en las prósperas democracias que estamos viviendo por encima de nuestras necesidades. Pero estamos igual y más gravemente viviendo por encima y más allá de nuestra inteligencia, por encima de la comprensión de lo que estamos haciendo. [9]

King explicó que, “Los politólogos se han ocupado tradicionalmente de mejorar el desempeño del gobierno.” Un error evidente, concluyó King, quien sugirió que, “Tal vez en los próximos años deberían preocuparse más por cómo el número de tareas que el gobierno espera llevar a cabo pueda reducirse.” El “remedio” para toda esta “sobrecarga” de las sociedades democráticas es, en primer lugar, poner “fin a la política de las “promesas”,” y la segunda, “intentar reducir las expectativas de los votantes y los consumidores” en el proceso político. [10]

La “amenaza” de la juventud educada era especialmente pronunciada. En 1978, el Management Development Institute (una importante escuela de negocios de la India) publicó un informe en el que afirmaba:

Quizá la tendencia más perniciosa de la nueva década es el abismo creciente entre una mano de obra crecientemente mejor educada y el número de ofertas de trabajo que pueden hacer uso de esas habilidades y calificaciones… El potencial de frustración, alienación y disrupción resultante de la disparidad entre el nivel educacional alcanzado y el trabajo apropiado no puede ser menospreciado. [11]

En estos comentarios, estamos tratando con dos definiciones diametralmente opuestas de democracia: popular y elitista. La democracia popular es el gobierno del, por y para el pueblo, la democracia elitista es el gobierno de los, por y para los ricos (pero con la estética exterior de las democracias), canalizando la participación popular en la votación en lugar de la toma de decisiones o de la participación activa. La democracia popular implica que las personas participan directamente en las decisiones y las funciones y el mantenimiento de la “nación” (aunque no necesariamente del Estado), mientras que la democracia elitista implica la participación pasiva de la población lo suficiente como para permitir que se sientan como si desempeñaran un papel importante en la dirección de la sociedad, mientras que las élites controlan todas las palancas importantes de poder y las instituciones que dirigen y se benefician de las acciones del Estado. Estas diferentes definiciones son importantes porque al leer los informes por escrito y publicados por los intereses de la elite (como el informe de la Comisión Trilateral), cambia la sustancia y el significado del propio informe. Por ejemplo, tomemos el caso de Samuel Huntington, lamentándose por la amenaza a la democracia que representa la participación popular: desde la lógica de la democracia popular, esta es una afirmación absurda que no tiene sentido, desde la lógica de la democracia elitista, esa afirmación es correcta y profundamente importante. Si las élites entienden esta diferenciación, también debe hacerlo el público.

El Memo Powell: Protegiendo a la Plutocracia

Mientras las élites se lamentaban por el aumento de la democracia, sobre todo en la década del 60, no se quedaron sólo quejándose por el “exceso de democracia”, sino que fueron planeando activamente la reducción de la misma. Cuatro años antes del informe de la Comisión Trilateral, en 1971, fue publicado el infame y secreto Memo Powell, escrito por un abogado corporativo y miembro directivo de una compañía de tabaco, Lewis F. Powell, Jr. (a quien el presidente Nixon colocó en la Corte Suprema dos meses después), el cual fue dirigido al Presidente del Comité de Educación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que representa los intereses empresariales estadounidenses.

Powell estipula que “el sistema económico estadounidense está bajo un amplio ataque” y que “el asalto al sistema empresarial tiene una base amplia y es perseguido constantemente… ganando impulso y conversos.” A pesar de que las ‘fuentes’ del ‘ataque’ fueron identificadas como amplias, incluyen a la multitud habitual de críticos, comunistas, la Nueva Izquierda, y “otros revolucionarios que quieren destruir todo el sistema, tanto político como económico.” Además de esto existían “extremistas” que eran cada vez “más bienvenidos y alentados por otros elementos de la sociedad, más que nunca antes en nuestra historia.” La verdadera “amenaza”, sin embargo, eran las “voces que se unen al coro de críticas [que] vienen de elementos perfectamente respetables de la sociedad: desde el campus de la universidad, el púlpito, los medios de comunicación, las revistas intelectuales y literarias, las artes y las ciencias, y de los políticos”. Aun reconociendo que en estos mismos sectores, los que hablan en contra del “sistema” son todavía una minoría, Powell señaló que “estos son a menudo los más elocuentes, y los más prolíficos en su escritura y expresión oral”. [12]

Powell, discutió la “paradoja” de cómo los líderes empresariales parecen estar participando – o simplemente tolerando – los ataques contra el “sistema de libre empresa”, ya sea por dar voz a través de los medios de comunicación que les pertenecen, o a través de las universidades, a pesar del hecho de que “los consejos de administración de nuestras universidades están compuestos mayoritariamente de hombres y mujeres que son líderes en el sistema”. Powell lamentó las conclusiones de los informes que indican que desde las universidades se estaban graduando estudiantes que “desprecian el sistema político y económico”, y por lo tanto, que estarían dispuestos a entrar en el poder y generar un cambio, o directamente cuestionar el sistema desde la cabeza. Esto marcó una “guerra intelectual” librada contra el sistema, de acuerdo a Powell, quien citó a continuación al economista Milton Friedman de la Universidad de Chicago (y ‘padre’ del neoliberalismo), quien declaró:

Está muy claro que los fundamentos de nuestra sociedad libre son objeto de ataques extendidos y poderosos – no por comunistas o cualquier otra conspiración, sino por personas equivocadas que cacarean como loros el uno al otro y sin darse cuenta que sirven a fines que nunca promoverían intencionalmente [13]

Powell, incluso identificó específicamente a Ralph Nader como una “amenaza” para el empresariado estadounidense. Powell se lamentó más por los cambios y el “ataque” que se realiza a través de los tribunales y el sistema legal, que comenzaron a atacar a la evasión de impuestos y los vacíos legales, con los medios de comunicación apoyando este tipo de iniciativas ya que ayudan a “los pobres”. Powell, por supuesto, se refiere a la noción de ayudar a “los pobres” a expensas de los ricos, y la formulación del debate como tal, como “demagogia política o analfabetismo económico”, y que la identificación de políticas de clase – los ricos contra los pobres – “es la más barata y más peligrosa clase de política.” Lamentablemente la respuesta del mundo empresarial ante este “amplio ataque”, según Powell, era “el apaciguamiento, la ineptitud e ignorar el problema.” Powell, sin embargo, explicó en simpatía a la “ineptitud” del empresariado y las elites financieras que, “hay que reconocer que los empresarios no han sido entrenados ni equipados para llevar a cabo una guerra de guerrillas como la de los que hacen propaganda contra el sistema”. [14]

Mientras que el “papel tradicional” de los empresarios ha sido el de obtener beneficios, “crear empleos”, para “mejorar el nivel de vida”, y por supuesto, “en general, ser buenos ciudadanos”, lamentablemente han demostrado “poca habilidad efectiva en el debate intelectual y filosófico.” Por lo tanto, declaró Powell, los empresarios primero deben “reconocer que el tema final puede ser la supervivencia – la supervivencia de lo que llamamos sistema de libre empresa, y todo lo que esto significa para la fuerza y la prosperidad de Estados Unidos y la libertad de nuestro pueblo.” Como tal, “la gestión [corporativa] debe estar igualmente preocupada der proteger y preservar el sistema en sí mismo”, en lugar centrarse en los beneficios. Las sociedades anónimas, reconoció Powell, estaban involucradas en este tiempo en las “relaciones públicas” y los “asuntos gubernamentales” (léase: propaganda y política pública), sin embargo, el ‘contraataque’ debe ser más amplio:

Pero la actividad independiente y no coordinada de las empresas individuales, por muy importante que sea, no será suficiente. La fuerza reside en la organización, en una cuidadosa planificación y aplicación a largo plazo, en la coherencia de la acción durante un periodo indefinido de años, en la escala de financiamiento disponible sólo a través de un esfuerzo conjunto, y en el poder político disponible sólo a través de la acción conjunta y las organizaciones nacionales. [15]

Si bien el ‘asalto’ contra el sistema se desarrolló a lo largo de varias décadas, Powell declaró que, “existe razón para creer que el campus de la [universidad/educación] es la fuente individual más dinámica”, ya que “las facultades de ciencias sociales suelen incluir miembros que son indiferentes al sistema empresarial”. Estos académicos, explicó Powell, “no tienen que ser mayoría”, ya que “son personalmente atractivos y magnéticos; son profesores estimulantes, y su controversia atrae a los estudiantes que los siguen; son prolíficos escritores y profesores, además de autores de muchos de los libros de texto, y ejercen una influencia enorme – muy desproporcionada para su número – ante sus colegas y en el mundo académico.” Esta situación es, por supuesto, ¡terrible y deplorable! ¡Imagina la clase de horror y desesperación que traería al mundo tener profesores atrayentes, estimulantes y prolíficos!

Pretendiendo que muchos politólogos, economistas, sociólogos e historiadores “tienden a ser más liberales”, Powell sugirió que “la necesidad de un pensamiento liberal es esencial para un punto de vista equilibrado”, pero que el “equilibrio” no existe, con “unos pocos miembros de la [facultad] conservadores o [de] poca persuasión… y siendo menos articulados y agresivos que sus colegas opuestos.” Aterrorizados por las perspectivas de que estos jóvenes potencialmente revolucionarios lleguen a posiciones de poder, Powell dijo que cuando lo hacen, “la mayoría de ellos rápidamente descubre las falacias de lo que se les ha enseñado”, esto, en otras palabras, quiere decir que se transforman rápidamente al socializar con las estructuras, las jerarquías y las instituciones de poder que demandan conformidad y sumisión a los intereses de la élite. Sin embargo, todavía existen muchos que podrían aparecer en “posiciones de influencia donde podrían moldear la opinión pública y a menudo dar forma a la acción gubernamental.” Por lo tanto, recomienda Powell, la Cámara de Comercio debe convertir en “tarea prioritaria de los empresarios” y sus organizaciones afines “abordar el origen de esta hostilidad en el campus.” Puesto que la libertad académica era vista como algo sacrosanto en la sociedad estadounidense, “sería fatal atacarla como un principio”, lo que por supuesto implica que debe ser atacada indirectamente. En cambio, sería más eficaz utilizar la retórica de la “libertad académica” contra el principio de libertad académica misma, utilizando términos como “apertura”, “equidad” y “equilibrio” como puntos de crítica que darían “una gran oportunidad para la acción constructiva.” [16]

Por lo tanto, una organización como la Cámara de Comercio debería, recomienda Powell, “considerar el establecimiento de un equipo de especialistas altamente calificados en ciencias sociales que crean en el sistema… [incluyendo] varios de reputación a nivel nacional cuya autoría sea muy respetada – incluso cuando no se esté de acuerdo con ellos.” La Cámara también debe crear “un equipo de oradores de la más alta competencia”, que “podrían incluir estudiosos”, y establecer una “Oficina de Oradores” que “incluya a los defensores más capaces y más eficaces de los niveles más altos del empresariado estadounidense.” Este equipo de investigadores, que subraya Powell, debe ser conocido como “investigadores independientes”, deben participar en un programa continuo de evaluación de “los libros de texto de ciencias sociales, especialmente en economía, ciencias políticas y sociología.” El objetivo de esto sería “orientarse a restablecer el equilibrio esencial para la libertad académica genuina”, lo que significa, por supuesto, la implantación del adoctrinamiento ideológico y la propaganda del mundo empresarial, que Powell ha descrito como nuestra garantía “de un trato justo y objetivo de nuestro sistema de gobierno y sistema empresarial, sus logros, su relación básica con los derechos y libertades individuales, y la comparación con los sistemas del socialismo, el fascismo y el comunismo.” Powell se lamentó que el “movimiento de derechos civiles insista en reescribir muchos de los libros de texto en nuestras universidades y escuelas”, y que “los sindicatos insistan en lo mismo [ó] que los libros de texto sean justos con los puntos de vista de los trabajadores organizados.” Por lo tanto, Powell sostuvo, dentro el mundo empresarial el intentar reescribir los libros de texto y la educación, el proceso “debe ser considerado como una ayuda hacia una auténtica libertad académica y no como una intrusión en ella.” [17]

Además, Powell sugirió que la comunidad empresarial debía promover oradores en las universidades y ciclos de conferencias “que parecieran ir en apoyo del sistema norteamericano de gobierno y empresa.” Aunque explicó que los grupos de estudiantes y profesores no son susceptibles de estar dispuestos a dar la palabra a la Cámara de Comercio o a líderes empresariales, la Cámara debía “insistir agresivamente” en ser escuchada, exigiendo “tiempos iguales”, lo que sería una estrategia efectiva debido a que “los administradores de la universidad y la gran mayoría de los grupos y comités de estudiantes no estarían en posición púbica de rechazar un foro para diversos puntos de vista.” Los dos ingredientes principales de este programa, explicó Powell eran, primero, “tener oradores atractivos, articulados y bien informados”, y en segundo lugar, “ejercer cierto grado de presión – pública y privada – que pueda ser necesario para asegurarse la oportunidad de hablar.” El objetivo, escribió Powell, “siempre debe ser el de informar e iluminar, y no simplemente hacer propaganda.” [18]

El mayor problema en los campus, sin embargo, era la necesidad de “equilibrar” las facultades, lo que significa simplemente que el mundo empresarial debía trabajar para implantar portavoces y apologistas de la élite económica y financiera en las facultades. La necesidad de “corregir” este desequilibrio, escribió Powell, “es de hecho un proyecto a largo plazo y difícil”, que “debe llevarse a cabo como parte de un programa general”, incluyendo la aplicación de presión “para mantener el equilibrio de la facultad sobre los administradores de la universidad y los consejos de administración.” Powell reconoció que tal esfuerzo es un proceso delicado y potencialmente peligroso, lo que requiere “una reflexión cuidadosa”, ya que la “presión indebida sería contraproducente.” Enfocarse en la retórica del equilibrio, la equidad y la “verdad” crearía un método “difícil de resistir, si se presenta al consejo de administración.” Por supuesto, todo contraataque del mundo empresarial no sólo debía dirigirse a la educación universitaria sino que, como sugirió Powell, también “a las escuelas secundarias”. [19]

En tanto Powell abordada el “ataque” desde – y el “contraataque” propuesto hacia – el sistema educativo por la élite empresarial y financiera, sugirió que, si bien se trataba de una estrategia a más largo plazo, en el corto plazo, sería necesario hacer frente a la opinión pública. Para ello:

El primer elemento esencial es el de establecer un personal de prominentes académicos, escritores y oradores, que piensen, analicen, escriban y expongan. También será esencial contar con personal que esté muy familiarizado con los medios de comunicación, y la manera más eficaz de comunicarse con el público. [20]

Los medios de comunicación con el público incluyen el uso de la televisión. Powell recomendó monitorear la televisión de la misma manera que se vigila los libros de texto, con objeto de mantener los medios de comunicación bajo “vigilancia constante” ante la crítica del sistema empresarial que, asume Powell, se deriva de una de dos fuentes: “la hostilidad o la ignorancia económica.” Se trata simplemente de asumir que las críticas al empresariado y al “sistema” no están justificadas, se derivan de un odio fuera de lugar o de la ignorancia de la sociedad. Este punto de vista es consistentemente regurgitado a lo largo del memo. Para “corregir” adecuadamente a los medios, Powell sugirió que la vigilancia presentara quejas tanto a los medios de comunicación como a la Comisión Federal de Comunicaciones, y al igual que en ciclos de conferencias universitarios “debe ser exigido el mismo tiempo [para los oradores empresariales]“, especialmente en “programas con formato de foro” como Meet the Press o el Today Show. Por supuesto, la radio y la prensa escrita también debían controlarse y “corregirse”. [21]

La “facultad de los eruditos”, establecida por la Cámara de Comercio o por otros grupos empresariales, debe publicar especialmente artículos académicos, ya que tales tácticas han sido efectivas en el “ataque” al sistema empresarial. Por lo tanto, estos “investigadores independientes” deben publicar en revistas populares (como Life, Reader ‘s Digest, etc.), revistas intelectuales (como The Atlantic, Harper’s, etc.) y revistas profesionales. Además, se deben publicar libros, ensayos y panfletos que promuevan “nuestro postura” para “educar al público.” La publicidad pagada también debe ser utilizada crecientemente para “apoyar el sistema”. [22]

Powell se volvió su atención a la arena política, a partir de la suposición básica de que la idea de que las grandes empresas controlan los gobiernos occidentales es simplemente “doctrina marxista” y “propaganda izquierdista”, que lamentablemente, informa Powell, “tiene un amplia recepción del público entre los estadounidenses.” Afirmó inmediatamente después que “todos los ejecutivos de negocios saben… que pocos elementos de la sociedad estadounidense de hoy en día tienen tan poca influencia en el gobierno como el hombre de negocios estadounidense, la corporación, o incluso los millones de accionistas de las empresas.” Powell afirma que, increíblemente, en términos de influencia en el gobierno, el pobre y desafortunado hombre de negocios y el ejecutivo corporativo estadounidense son “el hombre olvidado”. [23]

Olvídate de los sectores pobres, negros, y de los marginados de la sociedad, olvida las personas con discapacidad, los estereotipados, y los encarcelados, olvídate de los que dependen del bienestar social, los cupones de alimentos, o dependen de los servicios sociales o de caridad locales, y olvídate de toda la población de los Estados Unidos, que sólo consiguió el reconocimiento y apoyo del gobierno después de años de lucha, protestas constantes, represión policial, asaltos, reducción de sus derechos humanos y dignidad, esas luchas que sólo buscan conseguir un verdadero estatus de ser humano, el ser tratados de forma igualitaria y justa … no, ¡olvídate de esas personas! Los verdaderos “olvidados” y “oprimidos”, son los ejecutivos de Union Carbide, Exxon, General Electric, General Motors, Ford, DuPont, Dow, Chase Manhattan, Bank of America, y Monsanto. Ellos, en verdad, son los marginados… Por lo menos, al menos según Lewis Powell.

Para Powell, la educación y las campañas de propaganda son necesarias, pero los pobres ejecutivos marginados de una empresa estadounidense deben darse cuenta de que “el poder político es necesario”, y que tal poder debe ser “utilizado agresivamente y con determinación – sin vergüenza y sin la resistencia que ha sido tan característica en el empresariado estadounidenses”. Además, no es sólo en las ramas legislativa y ejecutiva del gobierno donde los líderes empresariales deben tomar el poder “agresivamente”, sino también en la rama judicial – los tribunales – que “pueden ser el instrumento más importante para el cambio social, económico y político”. Asegurando que tanto los “liberales” como la “extrema izquierda” han sido “explotadores del sistema judicial” – como la American Civil Liberties Union, los sindicatos y las organizaciones de derechos civiles – los grupos empresariales como la Cámara de Comercio tendrían que establecer “un personal altamente competente de abogados” para explotar el poder judicial en su propio beneficio. [24] Powell pasó a jugar un papel muy importante en este proceso; fue nombrado a la Corte Suprema de Justicia casi inmediatamente después de haber escrito este memo, tomando muchas decisiones importantes con respecto a los “derechos corporativos”.

Al abogar por un impulso agresivo en beneficio de sus propios intereses, Powell alentó a la comunidad empresarial “a atacar a los [Ralph] Nader, los [Herbert] Marcus y otros que abiertamente buscan la destrucción del sistema”, así como “sancionar políticamente a los que se oponen a éste”. La “amenaza para el sistema empresarial” no debe ser meramente presentada como una cuestión económica, sino que debe ser presentada como “una amenaza a la libertad individual”, lo que Powell describió como una “gran verdad”, que “debe ser reafirmada, para que este programa tenga sentido”. Por lo tanto, las “únicas alternativas a la libre empresa” son presentadas como “distintos grados de regulación burocrática de la libertad individual – desde que el socialismo moderado hasta el talón de hierro de la dictadura de derecha o de izquierda.” El objetivo era vincular la propia concepción individual promedio de los estadounidenses de su libertad personal a los derechos de las empresas y líderes empresariales. Por lo tanto, afirmó Powell, “la contracción y la negación de la libertad económica es seguida inevitablemente por restricciones gubernamentales sobre otros derechos preciados.” Este es el mensaje preciso, Powell explicó, “que por encima de todos los demás, debe ser llevado a los hogares del pueblo estadounidense”. [25] Así, según esta lógica, si hoy Monsanto y Dow son regulados, mañana, tu mamá y tu papá estarán en una dictadura.

La Nueva Derecha: Neoliberalismo y Educación

El Memo Powell es reconocido en mayor medida como una especie de “Constitución” o “documento fundacional” de la aparición de think tanks derechistas en los años 1970 y 1980, de acuerdo con sus recomendaciones para el establecimiento de “un equipo de especialistas altamente calificados en ciencias sociales que crean en el sistema.” En 1973, apenas dos años después de que el documento fuese escrito, fue fundada la Heritage Foundation como una “organización de expertos agresiva y abiertamente ideológica”, que adquirió gran influencia durante la administración Reagan. [26]

La página web de la Heritage Foundation explica que la misión del think tank “es formular y promover políticas públicas conservadoras basadas en los principios de libre empresa, gobierno limitado, libertad individual, valores tradicionales estadounidenses, y una defensa nacional fuerte.” Después de su fundación en 1973, la Heritage Foundation comenzó a “entregar investigación convincente y persuasiva al Congreso proveyendo hechos, datos y argumentos sólidos a favor de los principios conservadores.” En 1977, Ed Feulner se convirtió en presidente de la fundación y estableció “un nuevo personal directivo superior” y una ” banco de recursos” para “destronar al establishment liberal y establecer una red nacional de grupos políticos y expertos conservadores” en última instancia, un total de más de 2.200 “expertos en política” y 475 “grupos políticos” en Estados Unidos y en otros lugares. En 1980, Heritage publicó un “modelo de política pública”, titulado “Mandato para el Liderazgo”, que se convirtió en “la biblia política de la recién electa administración Reagan para todo, desde los impuestos a la regulación a la delincuencia y la defensa nacional.” En 1987, Heritage publicó otro plan de política, “Fuera de la Trampa de la Pobreza: Una Estrategia Conservadora para la Reforma del Bienestar”, que, según su página web afirma jactanciosamente, “cambió la mentalidad de las obligaciones en Estados Unidos, sacando a miles fuera de los subsidios [bienestar] y hacia la responsabilidad personal”, o, en otras palabras, a una mayor pobreza. [27]

El modelo de la Heritage Foundation llevó a la rápida proliferación de think tanks conservadores, de 70 a más de 300 en más de 30 años, que “a menudo trabajan juntos para crear múltiples redes a nivel local, estatal y federal y usan medios masivos y alternativos de comunicación para promover la agenda conservadora.” El objetivo final, al igual que con todos los think tanks y fundaciones, es “difundir la ideología”. [28]

El Cato Institute es otro think tank conservador – o “libertario” -, como se describe a sí mismo. Fundado en 1974 como la Charles Koch Foundation por Charles Koch (uno de los multimillonarios más ricos de Estados Unidos y principal financista del movimiento del Tea Party), así como por Ed Crane y Murray Rothbard. En 1977, había cambiado su nombre por el de Instituto Cato, después de las “Cartas de Catón”, una serie de ensayos escritos por dos escritores británicos del siglo dieciocho, bajo el seudónimo de Catón, que era un senador romano que se opuso firmemente a la democracia, y luchó contra la sublevación de esclavos dirigida por Espartaco. Fue idolatrado en el período de la Ilustración como progenitor y protector de la libertad (para unos pocos), lo que se reflejó en la ideología de los Padres Fundadores de los Estados Unidos, en particular, de Thomas Jefferson y James Madison, lo que para el Cato Institute justificó el cambio de nombre. Mientras que los pensamientos y pensadores de la Ilustración son idolatrados – muy especialmente en la formación de la Constitución de Estados Unidos – como defensores de la libertad y los derechos individuales, era el “derecho” de “propiedad privada” y para aquellos que poseían la propiedad (que, en ese momento, incluían a los propietarios de esclavos) la forma última de la sacrosanta “libertad”. Una vez más, una concepción claramente elitista de la democracia que se conoce “republicanismo”.

Estos think tanks derechistas se ayudaron en la era del neoliberalismo, reuniendo a “eruditos” que apoyaban el llamado sistema de “libre mercado” (sí, una falacia mítica), y que se burlan y se oponen a todas las formas de bienestar social y apoyo social. Los think tanks generaron la investigación y el trabajo que apoyó el dominio de los bancos y las corporaciones por sobre la sociedad, y los miembros de los think tanks conseguían que sus voces fueran escuchadas a través de los medios de comunicación, en el gobierno, y en las universidades. Se facilitó el cambio ideológico en los círculos de poder y la política hacia el neoliberalismo.

El Memo Powell y la “crisis de la democracia” establecieron una circunstancia política, social y económica donde el neoliberalismo emergió para administrar el “exceso de democracia.” En lugar de un enfoque más amplio en el neoliberalismo y la globalización en general, me centraré en sus influencias sobre la educación en particular. La era de la globalización neoliberal marcó un rápido declive de los estados de bienestar liberales que habían surgido en las décadas anteriores, y como tal, la educación se vio directamente afectada.

Como parte de este proceso, el conocimiento se transformó en “capital” – dentro del “capitalismo del conocimiento” o de una “economía del conocimiento”. Los informes del Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en la década de 1990 transformaron estas ideas en una “plantilla directiva.” Esta buscaba establecer “una nueva coalición entre la educación y la industria”, donde “la educación una vez reconfigurada aparecería como una forma de capital del conocimiento masivamente subvalorado que determinará el futuro del trabajo, la organización de las instituciones del conocimiento y la forma de la sociedad en los próximos años.” [29]

El conocimiento se define así como un “recurso económico”, lo que llevaría al crecimiento de la economía. Por lo tanto, en la era neoliberal, donde todos los aspectos de la productividad y el crecimiento económico se privatizan (supuestamente para aumentar su eficiencia y capacidad productiva, ya que sólo el “libre mercado” lo puede hacer), la educación – o la “economía del conocimiento” – sí, estaba destinada a ser privatizada. [30]

En el modelo educativo de revisión neoliberal, “se vio que la productividad económica no proviene de la inversión pública en educación, sino de transformar la educación en un producto que podría ser comprado y vendido como cualquier otra cosa – y en un mercado globalizado, la educación occidental puede ser vendida como una mercancía valiosa en los países en desarrollo.” Por lo tanto, dentro de la propia universidad, “el significado de “productividad” se apartó de un bien social y económico generalizado hacia un valor en dólares ficticios para determinados productos y prácticas designadas por el gobierno”. Davies et. al. explica:

Cuando estos productos son estudiantes graduados, o investigaciones publicadas, el gobierno podría ser interpretado como financista de la labor académica, como siempre. Cuando los ‘productos’ que se financiarán son investigación con dólares de subvención, con mecanismos para fomentar la colaboración con la industria, puede interpretarse como la manipulación directa de los académicos para volverse autofinanciados y prestar servicios a los intereses de las empresas y la industria. [31]

La nueva “gestión” de las universidades implica una disminución de los fondos estatales al mismo tiempo que aumenta las “pesadas (y costosas) demandas en materia de contabilidad de la forma en que se utilizan los fondos”, y por lo tanto, “la confianza en los valores y prácticas profesionales ya no fue la base de la relación” entre las universidades y el gobierno. Se argumentó que los gobiernos ya no eran capaces de pagar los costos de la educación universitaria, y que la “eficiencia” del sistema universitario – definida como “hacer más con menos” – iba a requerir un cambio en el sistema de liderazgo y la gestión interna hacia “una forma de gerencia pública inspirada en la del sector privado” de la estructura universitaria. El “objetivo principal” de este programa neoliberal, sugiere Davies:

no era simplemente para hacer más con menos, ya que los sistemas de vigilancia y auditoría son extraordinariamente costosos e ineficaces, sino volver a las universidades más gobernables y de aprovechar sus energías en apoyo de las ambiciones programáticas del gobierno neo-liberal y las grandes empresas. Un cambio hacia la economía como la única medida de valor sirve para erosionar la situación y actividades de aquellos académicos que encuentran valor en ámbitos sociales y morales. Por el contrario, los tecnócratas de orientación política de los círculos académicos, que sirven a los fines del capital corporativo global, son alentados y recompensados. [32]

Si la década del 60 vio un crecimiento de la democracia y la participación popular en un grado significativo, emanando de las universidades, los intelectuales disidentes y los estudiantes, la década del 70 vio la articulación y actualización de los ataques de la élite contra la democracia popular y el propio sistema educativo. Desde la Cámara de Comercio de Estados Unidos y la Comisión Trilateral, que representan los intereses de la élite financiera y corporativa, el principal problema fue identificado como la participación activa y popular del público orientada a la sociedad. Esa era la “crisis de la democracia.” La solución para las élites era simple: menos democracia, más autoridad. En el ámbito educativo, esto significó un mayor control de la élite sobre las universidades, menos libertad y activismo de intelectuales y estudiantes. Las universidades y el sistema educativo de manera más amplia era crecientemente privatizado, corporativizado, y globalizado. La época de la militancia llegó a su fin, y las universidades iban a ser meras plantas de ensamblaje de unidades económicamente productivas que apoyasen el sistema, no que lo impugnasen. Uno de los métodos clave para asegurarse que esto funcione fue a través de la deuda, que actúa como un mecanismo disciplinario en el que los estudiantes se ven limitados por el peso de la servidumbre por deudas, y por lo tanto, su propia educación debe orientarse hacia una carrera específica y una expectativa de ingresos. El conocimiento se busca para obtener beneficio personal y económico más que por el bien del conocimiento como tal. Graduarse con una gran deuda implica entonces la necesidad de entrar inmediatamente al mercado de trabajo, si es que no se había entrado ya al mercado de trabajo a tiempo parcial mientras se estudiaba. Por lo tanto, la deuda disciplina a los estudiantes hacia un propósito diferente en su educación: hacia un puesto de trabajo y a los beneficios financieros en lugar de hacia el conocimiento y el entendimiento. El activismo entonces, es más un impedimento que un partidario del conocimiento y la educación.

En la siguiente parte de esta serie, voy a analizar el propósito y el papel de la educación y los intelectuales en un contexto histórico, diferenciando entre los propósitos de “bien social” y “control social” de la educación, así como entre los intelectuales orientados a la política (de elite) y los orientados a los valores (disidentes). A través de una mirada crítica de los fines de la educación y los intelectuales, podemos entender la crisis actual en la educación y la disidencia intelectual, y por lo tanto, entender los métodos y orientaciones positivas para el cambio.
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Andrew Gavin Marshall es un investigador independiente y escritor residente en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de cuestiones sociales, políticas, económicas e históricas. También es Project Manager del The People’s Book Project y presenta un programa semanal de podcast, “Empire, Power and People”, en BoilingFrogsPost.com.
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Notas

[1] Michel J. Crozier, Samuel P. Huntington and Joji Watanuki, The Crisis of Democracy, (Report on the Governability of Democracies to the Trilateral Commission, New York University Press, 1975), pages 61-62, 71.
[2] Ibid, pages 74-77.
[3] Ibid, pages 93, 113-115.
[4] Ibid, page 162.
[5] Jay Peterzell, “The Trilateral Commission and the Carter Administration,” Economic and Political Weekly (Vol. 12, No. 51, 17 December 1977), page 2102.
[6] Ibid.
[7] Ibid.
[8] Ibid.
[9] Wayne Parsons, “Politics Without Promises: The Crisis of ‘Overload’ and Governability,” Parliamentary Affairs (Vol. 35, No. 4, 1982), pages 421-422.
[10] Ibid.
[11] Val Burris, “The Social and Political Consequences of Overeducation,” American Sociological Review (Vol. 48, No. 4, August 1983), pages 455-456.
[12] Lewis F. Powell, Jr., “Confidential Memorandum: Attack of American Free Enterprise System,” Addressed to the U.S. Chamber of Commerce, 23 August 1971:

http://www.pbs.org/wnet/supremecourt/personality/sources_document13.html

[13-25] Ibid.
[26] Julie E. Miller-Cribbs, et. al., “Thinking About Think Tanks: Strategies for Progressive Social Work,” Journal of Policy Practice (Vol. 9, No. 3-4, 2010), page 293.
[27] The Heritage Foundation, “The Heritage Foundation’s 35th Anniversary: A History of Achievements,” About: http://www.heritage.org/about/our-history/35th-anniversary
[28] Julie E. Miller-Cribbs, et. al., “Thinking About Think Tanks: Strategies for Progressive Social Work,” Journal of Policy Practice (Vol. 9, No. 3-4, 2010), pages 293-294.
[29] Mark Olssen and Michael A. Peters, “Neoliberalism, Higher Education and the Knowledge Economy: From the Free Market to Knowledge Capitalism,” Journal of Education Policy (Vol. 20, No. 3, May 2005), page 331.
[30] Ibid, pages 338-339.
[31] Bronwyn Davies, et. al., “The Rise and Fall of the Neo-liberal University,” European Journal of Education (Vol. 41, No. 2, 2006), pages 311-312.
[32] Ibid, page 312.

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